ENTREVISTAS

Pablo Heras-Casado, director musical: “El impacto de dirigir el ’Anillo’ es brutal a nivel artístico y humano”

01 / 01 / 2025 - Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 4 min

Heras-Casado Real Pablo Heras-Casado © Teatro Real / Javier DEL REAL

París

Opéra National de Paris – Opéra Bastille

DAS RHEINGOLD
ENE / 29; FEB / 02, 05, 08, 11, 14, 19
Wotan: Iain Paterson. Loge: Simon O’Neill. Fasolt: Kwangchul Youn. Fafner: Mika Kares. Alberich: Brian Mulligan. Fricka: Eve-Maud Hubeaux. Mime: Gerhard Siegel. Freia: Eliza Boom. Erda: Marie-Nicole Lemieux. Woglinde: Margarita Polonskaya. Wellgunde: Isabel Signoret. Flosshilde: Katharina Magiera. Donner: Florent Mbia. Froh: Matthew Cairns. Orchestre de l’Opéra national de Paris. Dirección musical: Pablo Heras-Casado. Dirección de escena: Calixto Bieito.

 

Convertido en toda una autoridad internacional en la obra de Richard Wagner, el director granadino regresa al podio de la Opéra national de Paris con El oro del Rin para comenzar a revisar El anillo del nibelungo en un mano a mano con Calixto Bieito en el apartado escénico. Esta nueva Tetralogía parisina con acento español, se ofrecerá en tres temporadas y, al culminar, se propondrán dos ciclos completos.

Aunque debutó en el repertorio operístico en la programación de la Opéra National de Paris tan solo el curso pasado –dirigiendo Così fan tutte–, el maestro español Pablo Heras-Casado conocía el teatro a la perfección al haber trabajado en la casa durante un par de temporadas como asistente a la dirección musical. Ahora regresa al podio de La Bastille a finales de enero para volver a reinar en el principal escenario francés nada menos que dirigiendo la nueva Tetralogía wagneriana de El Anillo del nibelungo, ya convertido en Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres de la République y entronado como toda una autoridad en la obra de Richard Wagner. El músico granadino cogerá las riendas musicales del nuevo montaje escénico que firma Calixto Bieito (ver entrevista en este enlace) y que debió posponer su estreno al estar previsto en la época de la pandemia.

Heras-Casado, Premio ÓPERA ACTUAL 2014, asume esta responsabilidad con especial entusiasmo, a la que llega con los deberes hechos tras haber dirigido la colosal obra en el Teatro Real de Madrid. A ese primer Anillo, que comenzó a rodar en enero de 2019, llega ahora con la madurez que le ha brindado una brillante trayectoria en la que las obras de Wagner se han ido sucediendo, dirigiendo Parsifal en dos ediciones consecutivas en el Festival de Bayreuth –y, en concierto, con la Orquesta de Extremadura–, todavía con el cuerpo conectado a sus primeros Maestros cantores también en el Real, y antes de ese Holandés errante que dirigirá en mayo en la Staatsoper Unter den Linden de Berlín. A este nuevo proyecto wagneriano se unen un inminente primer acercamiento a Tristan und Isolde en Dresde y su tercera Tetralogía al completo, en Bayreuth en 2027.

Acercarse a una obra tan colosal, esta vez en una nueva producción, le obliga a revisar conceptos. “Es lógico ante una partitura monumental e inabarcable”, aclara el maestro. “Cualquier nueva lectura supone una revisión completa desde el punto de vista musical. En Wagner, todo parte de la dramaturgia y del concepto que se cree para cada personaje, y esto te obliga a un replanteamiento absoluto de la visión que tienes de la obra. El hecho de haberlo dirigido, de haber vivido la experiencia al completo, a lo que se une estar familiarizado con Parsifal y Meistersinger, me obliga a mirar a Rheingold con una nueva perspectiva, con otro bagaje. El impacto que te produce dirigir toda la Tetralogía es brutal a todo nivel, y ahora me permite acercarme con una visión mucho más abierta. Es un empezar de cero, pero desde nuevos horizontes”.

“Volver a trabajar con Calixto después de hacerlo en 'Die Soldaten' es fantástico y muy estimulante”

Explica que, con tiempo, ya ha preparado y planificado los ensayos previos según la estructura musical de la obra, designado sus asistentes y definido el orgánico, además de asimilar toda la información posible respecto del nuevo montaje. A partir de la segunda mitad de diciembre comenzarán los ensayos. “Además del privilegio de dirigir un segundo Anillo, con una obra por año, al final de 2026 haremos dos ciclos completos”, aclara el maestro. “Volver a trabajar con Calixto después de hacerlo en Die Soldaten es fantástico y muy estimulante. Todo el proceso creativo en torno a una nueva producción es fascinante, ver nacer a los personajes, acompañarlos, pensarlos de una manera compartida de la mano de la música es ideal, porque los personajes van naciendo en los ensayos. Siempre hay un concepto previo, pero al ir trabajándolos con tiempo suficiente es un lujo, como lo es el estar presente en los ensayos. Trabajar con directores como Laurent Pelly –con quien hicimos Meistersinger– o con Calixto, ir dando pasos juntos de manera sincronizada es una maravilla, es caminar por un proceso creativo que estimula y te hace crecer”.

A nivel personal, ¿le ayuda su experiencia previa con Parsifal en este nuevo acercamiento a la Tetralogía?
Relativamente. Cuando me enfrenté a mi primer Anillo en Madrid fue ideal poder hacerlo año a año, porque pude ir asimilándolo adecuadamente. Parsifal y Maestros tienen un sello estético y dramatúrgico muy distintos del que propone la Tetralogía: casi parece que se tratase de compositores diferentes por el lenguaje, las soluciones, los recursos… Pero, claro, obviamente complementa y enriquece el vocabulario y la visión musical y dramatúrgica de la obra. Por supuesto que entre la Tetralogía y Parsifal hay vasos comunicantes, como en el trato de los tiempos en general, en el concepto del espacio y del material musical, en el tratamiento motívico. Pero, a su vez, pienso que están alejadas en el sentido dramático.

Dirige el Anillo en París, donde vivió y creció como músico.
Sí, en París comencé mi andadura operística gracias al apoyo de Gerard Mortier y de Sylvain Cambreling, su director musical. Viví mis primeras experiencias líricas en ese teatro descomunal que es La Bastille, y no solo en las producciones en las que participé como asistentes, porque prácticamente vivía en el teatro asistiendo a ensayos de otras producciones y viendo cómo se iban desarrollando los diferentes montajes. Eso me marcó mucho. Por eso me hace especial ilusión trabajar el Anillo en esa casa, como me hizo dirigir en junio el Così, por cierto, la ópera mozartiana más compleja. Era la última de la Trilogía Da Ponte que me faltaba y fue la serie parisina de 12 funciones fue una gran experiencia.

¿Considera las obras de Wagner como lo más complejo y difícil que has dirigido? ¿A qué otro compositor es comparable?
Con Wagner es difícil entrar en comparaciones porque, más allá de complejidad de su música, es un autor muy completo consiguiendo un compendio y llegando a la cúspide del teatro musical. Evidentemente hay una línea directa con el primer Richard Strauss operístico, ese de Salome o Elektra, en el que también hay una densidad, un lirismo y hasta cierta violencia dramática similar, aunque en su caso con una estética más modernista y transgresora. Creo que todo ello le acerca al Anillo. Pero también hay mucha complejidad en Mozart y sus óperas, ante las que el director tiene que hacerse muchas preguntas sobre el hecho dramatúrgico. Toda esta experiencia previa suma a la hora de acercarse al lenguaje wagneriano. Es que es inconmensurable ante cualquier tipo de experiencia. Sin duda hay un antes y un después de dirigir el Anillo para cualquier director y no solo a nivel artístico, sino también humano. No puedes abarcarlo si no te rindes a su obra durante el período en el que la trabajas.

Tetralogía y Maestros en el Real, Parsifal en Bayreuth, Holandés en Berlín. ¿Para cuándo Tristan, y dónde?
Voy a tener un primer acercamiento este año, y aunque tengo muchas ganas, no soy impaciente porque sé que cada obra llega en el momento preciso y requieren de mucha entrega y de una parte importante de tu vida. Haré el preludio, todo el segundo acto y la Muerte de amor, en concierto en Dresde con la Staatskapelle en marzo, con un cast estelar encabezado por Anja Kampe y Stuart Skelton. Para mí es un gran primer paso, y lo hago entre el Oro de París y el Holandés en Berlín. Inmejorable.

A los nombres wagnerianos se añaden en esta producción otros que no son propios del repertorio, como el Wotan de Ludovic Tézier [NdR: al momento de realizarse esta entrevista, el barítono francés todavía no había renunciado a la producción, tal y como informaba ÓPERA ACTUAL el pasado 13 de enero (ver este enlace)].
Es un atractivo enorme; él es un cantante descomunal y estoy convencido de que será un Wotan de referencia. En el proceso constructivo de una catedral como esta, poder construir juntos un personaje tan interesante es una oportunidad, y me estimula mucho.– ÓA

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