ENTREVISTAS
Annalisa Stroppa, Charlotte en Bilbao: “Los personajes maduran con la experiencia escénica”
Tras su Charlotte de Werther en el Teatro Colón de Buenos Aires, de cantar La forza del destino en Zúrich, Il Barbiere di Siviglia en Trieste y antes de regresar a su aclamada Carmen en La Fenice de Venecia, la mezzosoprano italiana comienza el año en España retomando en ABAO Bilbao Opera el romántico personaje de Massenet en el montaje de Rosetta Cucchi, un Werther que Annalisa Stroppa ya ha interpretado en Bolonia.
Camaleónica, la mezzosoprano italiana Annalisa Stroppa sabe bien lo que es cambiar de piel y de estilo. Aclamada por sus roles belcantistas, el repertorio francés también le va como anillo al dedo. Su Carmen bizetiana la ha paseado por medio mundo, ha sido aplaudida y premiada en La favorite y también ha ido acumulando triunfos con su Charlotte de Werther, con la que regresa en enero a la temporada de ABAO Bilbao Opera tras su última aparición en ese papel, en agosto pasado, en el Teatro Colón de Buenos Aires. “Es un personaje maravilloso que siempre quise cantar”, segura a ÓPERA ACTUAL. “Charlotte vive un drama interno impecablemente descrito por la música de Massenet, incisiva e intensa en algunos momentos, delicada y de una belleza conmovedora en otros. Ya desde la obertura, con el impresionante Leitmotiv sientes la tragedia que se desarrollará hasta el dramático final”. Con este rol que Stroppa conoce íntimamente después de haberlo interpretado en diversas producciones, vuelve a Bilbao, donde actuó por primera vez en el Teatro Arriaga, en 2012, en La canterina (Haydn) y Der Schauspieldirektor (Mozart). “Debuté en la temporada de ABAO en 2016 con Rosina en Il Barbiere di Siviglia ¡Y ahora vuelvo con Charlotte! Es un sueño”, asegura.
Ella vive un conflicto entre el deber, el amor y la culpa. ¿Cómo aborda en escena ese equilibrio emocional?
Charlotte, dividida entre su enamoramiento por Werther –o, más bien, por el amor apasionado que podría vivir con el poeta– y su promesa de casarse con el pragmático Albert siguiendo las normas que dictaban las reglas sociales de la época, elige el deber sobre su felicidad. Esta lucha interna, representativa del ideal romántico, la condena a una vida de tristeza y resignación. No es fácil afrontar este arco dramático y equilibrarse tanto vocal como interpretativamente, pero Massenet te lleva de la mano casi sin darte cuenta.
¿Qué desafíos vocales presenta el rol?
La absoluta modernidad de la escritura de Massenet es fascinante; trata la voz como si fuese un instrumento más de la orquesta y descifrar la parte vocal requiere de un gran estudio previo. La parte de Charlotte refleja de forma magistral todos sus sentimientos. El modo de articular las notas principales, los matices musicales que dan peso a cada palabra, y especialmente el final, son de una potencia abrumadora. En ese desenlace, Charlotte por fin confiesa su amor. Esa liberación se traduce en notas agudísimas y es la representación sonora de un grito que expresa todo su dolor acumulado. Romanticismo puro: no en vano Werther está considerada la cumbre de la ópera francesa romántica.
Debutó el personaje en 2024 y antes de la nueva producción en Buenos Aires lo había cantado en Dortmund y Bolonia. ¿Cómo evoluciona el papel?
Cada producción aporta matices nuevos, pero es que incluso eso sucede en cada nueva función: es una evolución continua. El personaje madura y se enriquece con la experiencia escénica y con el diálogo con distintos directores de escena. Charlotte ha ido creciendo en mi interior, ganando en profundidad emocional y vocal. Al haberla cantado en agosto en Buenos Aires, llegar a Bilbao con este bagaje es un lujo, pues me permite mostrar un rol más vivido y humanamente desgarrado. El Colón, además de ser uno de los teatros más bellos del mundo, es muy grande y su impresionante acústica y su exigente público te ayudan a estar segura de lo que haces, por eso cautiva. Allí debuté en 2012 con Cherubino de I due Figaro de Mercadante, junto al maestro Riccardo Muti; volví en 2018 como Adalgisa y regresaré como Niklausse de Les contes de Hoffmann en octubre de este año.
Ahora su Werther será Celso Albelo bajo la batuta de Carlo Montanaro. ¿Qué espera de este nuevo proyecto?
Volver a la temporada de ABAO es siempre un placer, porque tanto la ciudad como el público son un lujo. Lo haremos en la misma producción que canté en Bolonia, con dirección de escena de Rosetta Cucchi. La propuesta, íntima e intensa, pone el acento en los sentimientos de los personajes. Será mi primera colaboración en ópera con el maestro Carlo Montanaro, con quien trabajé en un concierto hace unos años, y estoy muy feliz de reencontrarme con él y, por supuesto, con mi querido Celso Albelo, con quien ya he cantado en dos producciones y en el Requiem de Saint-Saëns. Siempre es un agrado coincidir con colegas con los que te entiendes, como también interpretar el papel en diferentes producciones. Es muy enriquecedor. Cada director y equipo escénico aportan una visión única, lo que me obliga a redescubrir el rol continuamente. La esencia de mi Charlotte permanece, pero se enriquece con cada nuevo contexto al tener interlocutores con sensibilidades diferentes. Es un viaje de exploración constante que mantiene vivo y fresco al personaje, y a mí como artista.
Su agenda en este curso incluye roles muy distintos, como Rosina en Trieste o Carmen en Venecia.
Sí, es algo lógico cuando ya llevas 16 años de carrera, con una técnica y madurez expresiva muy sólidas. Por eso a estas alturas me resulta cómodo, incluso divertido, pasar de la pizpireta y lista Rosina a la romántica Charlotte para después meterme en la piel de la sensual Carmen, cada una de ellas con sus propias exigencias vocales e interpretativas. Cambia el estilo, claro, pero la técnica es la misma. Es un verdadero lujo alternar personajes fascinantes e icónicos como estos.
¿Hacia dónde evoluciona su voz? ¿Hacia roles más intensos o dramáticos, o no necesariamente?
Mi trayectoria se ha centrado en el bel canto romántico y en la ópera francesa del siglo XIX. Esta base ha sido mi escuela. Lo que ofrezco artísticamente es fruto de toda una vida dedicada al estudio y de muchos años sobre el escenario. En cuanto a la evolución, siento que hubo un antes y un después de La Favorite que canté en 2022 en el Festival Donizetti de Bérgamo, hecho que me ayudó a seguir adentrándome hacia roles de más peso vocal para ir acercándome cada vez más a Verdi, sin abandonar el bel canto.
¿Qué personajes que aún no haya interpretado sueña con abordar?
En un futuro cercano me gustaría debutar sin duda Eboli de Don Carlo, además de añadir otras óperas de Donizetti como Dom Sébastien, Roi de Portugal; Orfeo ed Euridice (que ya he cantado pero me gustaría volver a interpretar) y Alceste de Gluck; La damnation de Faust de Berlioz; Mignon de Thomas; Sapho de Gounod; Don Quichotte de Massenet; y cómo no, El amor brujo de Falla. Más allá del repertorio operístico, siempre he amado la canción española de autores como Granados o Toldrà, eso sin nombrar tanto repertorio sinfónico vocal maravilloso.
Un amplio repertorio. ¿Qué sueños le quedan todavía por cumplir?
Sobre todo seguir hacia adelante con la misma pasión que me ha acompañado desde que empecé, además de explorar y debutar esos personajes que comentaba y tener siempre algo bello que brindar al mundo de la música a través de mi arte y de mi canto.– ÓA
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