ENTREVISTAS

Airam Hernández, tenor: "Wagner exige una evolución natural, sin prisas, y quiero asegurarme de llegar con la solidez vocal adecuada"

01 / 05 / 2025 - Aniol COSTA-PAU - Tiempo de lectura: 5 min

wagner tenerife El tenor Airam Hernández © Scott MCDERMOTT

Está viviendo una temporada de vértigo con varios debuts operísticos, además de conciertos y recitales tras haber cantado Maria Stuarda en el Teatro Real. En marzo regresó a la Ópera de Tenerife con su primer Carlo VII de Giovanna d’Arco y en mayo incorpora su primer personaje wagneriano, Erik de El Holandés errante en el Capitole de Toulouse.

Asegura encontrarse muy cómodo en el Verdi lírico tras su primer Carlo VII de Giovanna d’Arco. Un universo que está a punto de expandirse al repertorio wagneriano, reto que el tenor tinerfeño Airam Hernández asume con confianza porque, dice “llega en el momento adecuado”, confianza a la que también a contribuido Verdi. “La escritura verdiana exige una técnica sólida y gran expresividad. Haber cantado antes bel canto y Mozart ha sido clave: el bel canto me dio legato y agilidad, y Mozart refinó mi estilo y fraseo. Giovanna d’Arco requiere nobleza y pasión; es un Verdi temprano, con reminiscencias del belcantismo, por lo que la transición ha sido bastante orgánica”, asegura. Versátil por definición, Hernández siempre ha ido combinando repertorios, y entre las funciones de Giovanna d’Arco en Tenerife cantó en Las Palmas el Réquiem de Mozart. “Afrontar cambios de estilo en poco tiempo requiere disciplina. Técnicamente, adapto la emisión y el fraseo. Cada obra tiene su propia verdad emocional, y cambiar implica una inmersión rápida y profunda. La versatilidad es un reto, pero también una forma de crecimiento que enriquece. Y desde luego es una marca personal.»

En abril, además, debutó la cantata L’enfant prodige, de Debussy.

Sí, una obra fascinante en la que ya se percibe el estilo impresionista del autor. Su escritura es refinada, con líneas melódicas ondulantes y sutiles matices armónicos. Siempre quise debutarla, ya que representa la máxima expresión de la composición vocal de Debussy. La dificultad radica en la precisión del fraseo y la sutileza del legato, además de la riqueza de colores que exige. Aquí la expresividad surge del color y la intención, más que del virtuosismo.

Y tras Verdi, Mozart y Debussy, llega Wagner, Erik de El Holandés errante con seis funciones en uno de sus teatros de cabecera, la Opéra National du Capitole en Toulouse.

El proyecto se gestó de manera gradual, y es algo que he reflexionado mucho. Siempre he tenido en mente incluir títulos wagnerianos, pero era importante llegar con la madurez vocal y emocional necesarias. Creo que Erik es lo correcto para mi primer acercamiento, ya que es un Wagner temprano, en evolución, que mantiene similitudes con los compositores románticos anteriores. El papel posee una gran dramaticidad y belleza, ideal para mi debut. Agradezco la confianza que Christophe Ghristi ha depositado siempre en mí.

¿Ayuda la dicción del alemán, idioma que conoce tras sus años en Zúrich?

Lidiar con la música de Wagner es fascinante. La orquesta más nutrida y la profundidad psicológica del personaje requieren una proyección vocal y un control excepcionales. He trabajado el rol con grandes especialistas en el repertorio, incluyendo al pianista Jendrik Springer y la coach de alemán Rochsane Taghikhani, además del pianista Rubén Sanchez-Vieco. Esto facilita la inmersión en el personaje y abordar sus matices emocionales, lo que enriquece mi interpretación.

¿Cómo percibe al personaje?

Erik es profundamente apasionado, y su desesperación es clave en su conflicto. Si bien entiendo que en su relación con Senta pueda subyacer un sentimiento paternalista y de protección, su amor por ella va más allá, enfrentado continuamente a Erik con los fantasmas de un destino fatídico. Podría interpretarse con matices más fraternos, pero perdería parte de su intensidad dramática. Su angustia no surge solo del rechazo, sino del miedo tanto a perderla como a que ella se pierda en un mundo que él no comprende. Cantarlo desde la desesperación le da verdad emocional y resalta la fuerza de su carácter.

La narración o el relato del sueño, escena central de Erik, ¿es difícil de asumir al moverse en un terreno que va de la realidad a lo onírico?

En este pasaje Wagner logra algo genial: dibujar con palabras, de forma precisa, no solo el realismo del paisaje que se presenta en el sueño, sino también su carga emocional. Como intérprete, debo equilibrar la intensidad del relato con la fragilidad del personaje, sin perder la línea. La música guía esa evolución, transformando la angustia de Erik en una visión profética. Es un momento clave donde su desesperación alcanza su punto máximo. Mi objetivo es recrear estas imágenes oníricas utilizando herramientas fonéticas en palabras clave.

Muchos tenores que han cantado Erik (Lorenz, Windgassen, Kollo, Hoffmann, Seiffert, Domingo) han continuado por caminos wagnerianos… ¿Se ve a sí mismo recorriendo esa senda?

Sería increíble cantar los grandes roles wagnerianos en el futuro, pero quiero recorrer ese camino de forma paulatina y siempre atento a lo que mi voz me dice. Wagner exige una evolución natural, sin prisas, y quiero asegurarme de llegar con la solidez vocal adecuada. Además, hay muchos otros repertorios que me apasionan y que no quiero dejar atrás. Disfruto la diversidad estilística y creo que alternar enriquece mi canto y mantiene mi voz en equilibrio. La próxima temporada volveré a interpretarlo y podré profundizar en el personaje. Tengo otras propuestas que aún no puedo adelantar, como una relacionada con otro gran rol wagneriano. De todas formas, como siempre, trato de ser prudente. Estoy trabajando en esos roles y en cuanto sean una realidad los iré anunciando.

En los mismos días de su debut wagneriano cantará un recital de canción también en Toulouse ¿Qué repertorio ha escogido para ello y por qué?

Un programa de canción española muy variado que incluye compositores canarios. Creo que es una maravillosa manera de mostrar nuestra cultura en otros países. Además, trabajar con la pianista Anne Le Bozec, con quien tengo una relación muy cercana, ha hecho que la preparación sea un proceso muy grato. La comunidad hispanohablante en Toulouse, especialmente la española, es importante, y espero que este repertorio les emocione y les haga sentir un poco más cerca de casa.

¿Qué otros personajes incorporará próximamente a su repertorio?

Debutaré dos roles franceses que tenía muchas ganas de cantar: Romeo en Roméo et Juliette de Gounod y Don José en Carmen. A esto se suma Walter de La Pasajera, en la maravillosa y desgarradora obra de Weinberg. También seré Paco en La vida breve de Falla y cantaré el rol del tenor en el oratorio Paulus de Mendelssohn, una auténtica joya del repertorio sinfónico. De todas formas, aún quedan proyectos por cerrar. Los lugares y fechas se irán conociendo a medida que se anuncien las temporadas, pero estoy muy entusiasmado por estos nuevos desafíos en mi repertorio.

¿Qué otras obras tiene en perspectiva?

Hay tantos roles y tantas obras que me entusiasman… Me encantaría interpretar el Florestan de Fidelio y roles mozartianos como Belmonte, Idomeneo y Tito. También, tras lo cómodo que me he sentido cantando Carlo VII en Giovanna d’Arco, tengo muchas ganas de seguir explorando más en el repertorio de Verdi, en óperas como Ernani, Un ballo in maschera, Luisa Miller, Jerusalén o Simon Boccanegra. En el repertorio francés miro a Werther y Manon de Massenet, así como Los cuentos de Hoffmann de Offenbach, e incluso rarezas como Les Troyens de Berlioz o Les Huguenots de Meyerbeer. Óperas como El cazador furtivo de Weber, o Billy Budd y Peter Grimes de Britten me parecen fascinantes. Pero, como siempre digo: paso a paso.– ÓA

.wt-cli-cookie-bar-container { display: none !important; } #etiquetas_noticias_relacionadas, #pf-src-icon, #cabecera_noticia { display: none !important; } #pf-content #pf-header-img { max-height: 100px !important; margin-bottom: 40px !important; } #pf-content img { width: 100% !important; height: auto !important; } #printfriendly img { width: 100% !important; height: auto !important; }