Una velada evocadora con Airam Hernández

Las Palmas de Gran Canaria

13 / 04 / 2026 - Agustín AROCHA - Tiempo de lectura: 3 min

Airam Hernández con la OFGC © OFGC

Orquestra Filarmónica de Gran Canaria (OFGC)

Concierto de AIRAM HERNÁNDEZ

Obras de Emmanuel Chabrier, Ernest Chausson, Johannes Brahms. Dirección: Holly Hyun Choe. Auditorio Alfredo Kraus, 10 de abril de 2026.

El debut en España de la directora surcoreana Holly Hyun Choe, dentro de la temporada de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, planteó un programa de doble vertiente romántica: la francesa, de refinamiento tímbrico y sugerencia poética, y la alemana, de sólida arquitectura sinfónica. Una propuesta coherente en lo estilístico, que encontró en la batuta una lectura de notable claridad, aunque no siempre de plena expansión expresiva.

La velada se abrió con la Habanera de Emmanuel Chabrier, página de innegable atractivo rítmico y colorista, en la cual el compositor francés proyecta una España idealizada, sensual y luminosa. La dirección de Choe subrayó con precisión sus perfiles, cuidando el balance y la transparencia orquestal. Sin embargo, esa misma pulcritud derivó en una lectura algo excesivamente controlada, casi quirúrgica, en la que la evocación y el carácter danzable quedaron algo contenidos, faltos de un punto de brío y espontaneidad que la obra agradece.

"Airam Hernández, de emisión cuidada, timbre cálido y fraseo elegante, mostró desde el inicio sus cualidades, especialmente en el canto 'legato' y en la intención expresiva"

El núcleo del programa lo constituyó el Poème de l’amour et de la mer de Ernest Chausson, partitura de gran aliento lírico y compleja fusión entre poema sinfónico y ciclo vocal, donde la voz emerge y se disuelve en un tejido orquestal de gran riqueza expresiva. Aquí se concentró lo más relevante de la velada. En «La fleur des eaux», el equilibrio entre masa orquestal y línea vocal no terminó de resolverse: el exceso de densidad sonora por parte de la orquesta, unido a la acústica de la sala, que sigue penalizando las voces, provocó que el tenor Airam Hernández quedara parcialmente cubierto. En todo caso el cantante tinerfeño, de emisión cuidada, timbre cálido y fraseo elegante, mostró desde el inicio sus cualidades, especialmente en el canto legato y en la intención expresiva. Muy distinto fue el resultado en el interludio y, sobre todo, «La mort de l’amour», momento en el cual la interpretación alcanzó un nivel muy superior: aquí la dirección encontró un mejor ajuste dinámico, permitiendo que la voz se integrara con naturalidad en el discurso. Hernández desplegó entonces lo mejor de su canto: línea sostenida, matización refinada y una sensibilidad especialmente adecuada para este repertorio, más introspectivo que declamatorio. La obra, con su lenguaje armónico suspendido y su continua oscilación entre tensión y disolución, encontró en esta segunda parte una lectura mucho más orgánica y convincente.

No obstante, en este tercer tramo, si bien la compenetración entre director y solista fue evidente y la intención lírica del tenor resultó especialmente lograda, la voz volvió a verse en algunos momentos superada por la masa orquestal. Aun así, la musicalidad de Hernández y su enfoque estilísticamente depurado permitieron sostener el discurso bello y coherente.

La segunda parte del concierto estuvo dedicada a la Sinfonía N.º 1 de Johannes Brahms, abordada desde una perspectiva más lírica que monumental. Choe optó por una lectura de trazo claro, con especial atención al balance entre secciones y a la definición de las dinámicas. La construcción fue sólida y bien articulada, con una cuerda cuidada y una transparencia que permitió apreciar las líneas internas. Sin embargo, la interpretación evitó deliberadamente las rotundidades y los grandes contrastes, quedando algo contenida en los clímax y más orientada hacia un Brahms de refinamiento que de tensión dramática.

En conjunto, una velada bien planteada, donde la claridad y el control fueron las señas de identidad de la dirección, con momentos especialmente logrados en Chausson, aunque con cierta falta de impulso en los pasajes que requerían mayor expansión expresiva.  * Agustín AROCHA, corresponsal en Las Palmas de Gran Canaria de ÓPERA ACTUAL

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