Una 'Doña Francisquita' diferente, con la música de siempre

Oviedo

01 / 03 / 2025 - Antonio HEDRERA - Tiempo de lectura: 3 min

vives oviedo La producción de 'Doña Francisquita' de Lluís Pasqual © XXXII Festival de Teatro Lírico Español / Alfonso SUÁREZ
vives oviedo Leonor Bonilla como Francisquita y Santiago Ballerini como Fernando © XXXII Festival de Teatro Lírico Español / Alfonso SUÁREZ
vives oviedo La producción de 'Doña Francisquita' de Lluís Pasqual © XXXII Festival de Teatro Lírico Español / Alfonso SUÁREZ

XXXII Festival de Teatro Lírico Español

Vives: DOÑA FRANCISQUITA

Velada inaugural

Leonor Bonilla, Santiago Ballerini, Mónica Redondo, Juan Noval-Moro, Milagros Martín, Enrique Baquerizo, Antonio Torres, Bárbara Fuentes. Coro Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo. Orquesta Langreana de Plectro. Orquesta Oviedo Filarmonía.  Dirección musical: Diego Martin-Etxebarria. Dirección de escena: Lluís Pasqual. Teatro Campoamor, 27 de febrero de 2025.

Inaugurar la trigésima segunda edición del Festival de Teatro Lírico Español de Oviedo con todas las localidades agotadas es, de por sí, un motivo de alegría y también una feliz advertencia de la necesidad de programar más funciones… Si, además, el título inaugural es Doña Francisquita, el éxito que parecía asegurado finalmente se convirtió en una realidad (ver previa en este enlace). Sin embargo, la versión libre de Lluís Pasqual que ya se ha visto en varios escenarios recibió algunas muestras de rechazo en una repleta sala del Campoamor, probablemente motivados por la casi total eliminación de los textos hablados de Romero y Fernández-Shaw, que dificultó la comprensión de la trama original, siendo sustituidos por otros del director de escena.

Más que una simple versión, Pasqual plantea un nuevo espectáculo construido a partir de la zarzuela original, con la música de Vives afortunadamente intacta, pero enmarcada en un contexto bien distinto. El primer acto transcurre en un estudio de grabación en 1934, casi en versión concierto; el segundo, en un plató de Televisión Española en la década de 1960, con mayor dinamismo gracias a la incorporación del vestuario y del cuerpo de baile; y el tercero, en un ensayo general actual, momento en el que brilla la gran Lucero Tena, largamente ovacionada tras su interpretación del Fandango. Todo ello hilado por el actor Gonzalo de Castro, creando un espectáculo variado y atractivo pero alejado de la zarzuela original.

"Leonor Bonilla encarnó a una Francisquita refinada, de bellísima voz, que deleitó en todas sus intervenciones, destacando en la célebre 'Canción del ruiseñor', donde desplegó su dominio de la coloratura con agudos de fantasía"

Desde el punto de vista musical, la pareja protagonista marcó la diferencia. Leonor Bonilla, Premio ÓPERA ACTUAL 2019, encarnó a una Francisquita refinada, de bellísima voz, que deleitó al público en todas sus intervenciones y destacando especialmente en la célebre Canción del ruiseñor, momento en el que desplegó su dominio de la coloratura con agudos de fantasía. Santiago Ballerini debutó como un excelente Fernando, de portentoso fraseo y absoluto control de las dinámicas, cristalizados en una soberbia «Por el humo se sabe».

Por su parte, Mónica Redondo aportó desparpajo a Aurora con un timbre muy personal, rico y profundo, mientras que Juan Noval-Moro dibujaba un Cardona natural y sin artificios, especialmente brillante en el Canto alegre de la juventud, además de abrir la obra como lañador. La ya legendaria Milagros Martín aportó vivacidad a la trama con su maestría escénica y se ganó al público al exclamar lo que muchos pensaban: «Sin las partes habladas, la zarzuela no se entiende». Enrique Baquerizo, otro emblema de la lírica española, encarnó un Don Matías de gran presencia tanto en lo cantado como en lo recitado. Completaron el reparto Antonio Torres como Lorenzo Pérez y Bárbara Fuentes como Irene la de Pinto, ambos muy solventes, junto a los veintiún partiquinos de la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo, que interpretó con corrección los emblemáticos coros.

El maestro Diego Martín-Etxebarria dirigió con solidez a Oviedo Filarmonía, que regaló momentos instrumentales de gran belleza, como la mazurca y el fandango, destacando los solos del concertino Andrei Mijlin y las coloridas intervenciones de la Orquesta Langreana de Plectro. Al final, igual que el amor de Francisquita y Fernando triunfa entre obstáculos, la música de Vives sigue prevaleciendo desde 1923 hasta hoy en estudios, teatros y, sobre todo, en el alma de generaciones para las que Doña Francisquita ha sido, es y será un verdadero himno (incluso sin su libreto original).  * Antonio HEDRERA, corresponsal en Oviedo de ÓPERA ACTUAL

 

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