Solvencia vocal en una 'Carmen' de claroscuros escénicos

Sabadell

05 / 05 / 2025 - Ferran VILA I RIERA - Tiempo de lectura: 3 min

bizet sabadell La nueva producción de 'Carmen' de RIta Cosentino © Fundació Òpera a Catalunya / Antoni BOFILL
bizet sabadell La nueva producción de 'Carmen' de RIta Cosentino © Fundació Òpera a Catalunya / Antoni BOFILL
bizet sabadell La nueva producción de 'Carmen' de RIta Cosentino © Fundació Òpera a Catalunya / Antoni BOFILL

Fundació Òpera a Catalunya

Bizet: CARMEN

Nueva producción

Olga Syniakova, Joan Laínez, Tina Gorina, Pau Armengol, Helena Ressurreiçao, Rosa Maria Abella, Juan Carlos Esteve, Cristòfol Romaguera. Dirección musical: Daniel Gil de Tejada. Dirección de escena: Rita Cosentino. Teatre La Faràndula, 2 de mayo de 2025.

La Fundació Òpera a Catalunya (FOC) despidió su temporada con una producción de Carmen que entraña sus virtudes en el apartado vocal, con un elenco solvente tanto en el cuarteto protagonista como en el considerable surtido de comprimarios, imprescindibles todos ellos para hacer de esta ópera un éxito rotundo (ver previa en este enlace). La Carmen de la ucraniana Olga Syniakova cautivó por la calidad de un instrumento homogéneo (con paleta de verdadera mezzo) que, a pesar de no ser precisamente grande en cuanto a proyección, supo imponer con aplomo en toda la tesitura. En lo interpretativo, Syniakova articula y frasea una Carmen de irreprochable buen gusto, tanto que resulta casi excesivamente belcantista para dar con los acentos adecuados al perfil dramático del personaje. Acompañada siempre de una presencia escénica relevante, su versión de la icónica bohémienne supo seducir en la popular Habanera y en la Seguidilla, y conmover en la escena de las cartas y en el dúo final. En todo caso, necesita un enfoque más verista en el aspecto vocal para lograr emprender el vuelo de verdad en este personaje en el que pesan tantos referentes.

Asimismo, la tradición ha dejado innumerables formas de abordar el rol de Don José, todas ellas igualmente fascinantes siempre y cuando haya un estilo reconocible detrás. Esto último sería quizás lo único reprochable al solvente y entregado tenor mallorquín Joan Laínez, que con un material vocal de primer nivel —de tinte baritenoril y agudos extrovertidos y brillantes—, se quedó a medias con su interpretación del brigadier navarro; su air de la fleur, de fraseo inexistente, huérfano de colores y acentos, es el resumen de una generosa prestación que en términos expresivos prometió más que dio.

"La Carmen de la ucraniana Olga Syniakova cautiva por la calidad de un instrumento homogéneo que, a pesar de no ser precisamente grande, sabe imponerse con aplomo en toda la tesitura"

No es habitual encontrarse una Micaëla tan bien delineada técnicamente como la de Tina Gorina: sin disponer de la voz ideal, con un vibrato notorio y algunos sonidos fijos, la soprano catalana lo lleva a su terreno para ofrecer una interpretación de una intensidad lírica apabullante, con el clímax en un «Je dis que rien ne m’épouvante» que marcó lo mejor de la representación en una exhibición de adecuado canto legato y control de fiato. El sabadellense Pau Armengol firmó un Escamillo de emisión sólida y convenientemente fanfarrón, en el que probablemente sea uno de los papeles más banales del repertorio. Estupendos todos y cada uno de los comprimarios, entre los cuales cabe destacar el centelleante dúo Mercédès – Frasquita formado por Helena Ressurreiçao y Rosa Maria Abella, el imponente Zúñiga de Juan Carlos Esteve y al barítono Cristòfol Romaguera que perfiló con atractivo vocal al siempre agradecido Dancaïre.

Excelente el trabajo del Cor d’Amics de l’Òpera de Sabadell en una ópera que reclama versatilidad vocal y escénica, con mención especial para el sector femenino, que lució frescor y distinción vocal en el sensual coro de cigarreras. El maestro valenciano Daniel Gil de Tejada dirigió a la Simfònica del Vallès en una lectura vibrante y equilibrada, con destellos impresionistas de calidad en el bellísimo interludio del tercer acto.

La puesta en escena a cargo de Rita Cosentino peca de cierta falta de dinamismo y de una dirección de actores imprecisa, ambos factores incomprensibles en una obra como esta, verdadero exponente de l’espagnolade y sobre la cual se podrán decir muchas cosas, pero nunca que no es entretenida. La suya se trata de una dramaturgia que contiene escasas ideas y las que tiene son de un provincianismo imperdonable, como los movimientos coreográficos de los solistas en ciertos bailables. La escenografía de Jordi Galobart, de tonos pastel, se demuestra versátil y funcional en su simplicidad.  * Ferran VILA I RIERA, crítico de ÓPERA ACTUAL

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