CRÍTICAS
INTERNACIONAL
Netrebko y Livermore, en la culminación del centenario de Puccini
Milán
Teatro alla Scala
Puccini: TURANDOT
Nueva producción
Anna Netrebko, Yusif Eyvazov, Rosa Feola, Vitalij Kowolijow, Sung-Hwan Damien Park, Chuan Wang, Jinxu Xiahou, Raúl Giménez, Adriano Gramigni. Dirección de escena: Davide Livemore. Dirección musical: Michele Gamba. 25 de junio de 2024.
Las celebraciones del centenario de la muerte de Puccini culminaron en el Teatro alla Scala con esta nueva producción de Turandot, con dirección de escena de Davide Livermore a la cabeza de un equipo que comprendía a Eleonora Peronetti, Paolo Gep Cucco y el mismo Livermore en la escenografía, Mariana Fracasso en el vestuario, Antonio Castro en la iluminación y los videos de D-Work.
Se trata de un montaje complejo por sus elementos móviles, con puentes que suben y bajan que aprovechan la tecnología del renovado escenario milanés. Sustancialmente es un espectáculo tradicional, centrado en los movimientos coreográficos que en la actuación, con hallazgos sin aparente justificación, como el burdel con letrero fluorescente en cuyo balcón se pasean prostitutas mientras se juzga al Príncipe de Persia, desnudado por un pueblo sediento de sangre; o el niño que tiene la solución del tercer enigma y que se lo sugiere en voz alta a Calaf; o la nieve que empieza a caer cuando Liù canta “Tu che di gel sei cinta”. Los ministros Ping, Pang y Pong son clientes del prostíbulo, del que sale también Calaf antes de entonar el “Nessun dorma”. Finalmente, antes del tercer acto, los acomodadores distribuyen entre el público unas velitas de batería y cuando termina la música de Puccini, antes de que empiece el dúo completado por Alfano, se invita a un minuto de silencio con las velitas encendidas, incluyendo a los intérpretes en escena, mientras aparece una imagen del compositor con el escrito “Qui morì Puccini”. Efecto que la mayoría del público agradeció, reservando un éxito final a los responsables de la puesta en escena.
Éxito logrado también por el director Michele Gamba, que ofreció una lectura estruendosa y ensordecedora, empujando las dinámicas de orquesta y del coro (siempre espléndidos, este último bajo las órdenes de Alberto Malazzi) convencido de que Turandot es equiparable a Elektra de Strauss, preocupado de no perder el control de las masas sin intentar matices o buscar colores, desaprovechando por ejemplo ese espléndido y nostálgico momento que es “Perché tarda la luna?”.
Y, como se sabe, ya es oficial: la pareja de cantantes protagonistas del espectáculo, el tenor Yusif Eyvazov (Calaf) y la soprano Anna Netrebko (Turandot) se han separado tras diez años de matrimonio. Sin embargo, lo largo del dúo de Alfano surgió igualmente la necesaria y buena química entra ambos. Anna Netrebko tendía a oscurecer la voz en el centro y a cubrir mucho las vocales, con el riesgo de que el sonido se fuera atrás; no obstante, sus Do agudos fueron siempre flamantes y sus medias voces y el legato de gran encanto: necesitaría una dirección musical que, en lugar de ponerla en dificultad, exaltara sus indiscutibles méritos. Yusif Eyvazov tiene el inconveniente de un timbre decididamente ingrato, pero la voz la maneja muy bien; aquí, empujado por la batuta, se movía siempre hacia el forte y haciendo alarde de unos fiati interminables. El único aplauso a escena abierta lo tuvo tras un “Nessun dorma” un poco estentóreo, pero de gran efecto; los aislados abucheos, a final de la ópera, francamente no los mereció.
Rosa Feola defendió bien a Liù y de regular a insuficientes el Timur del bajo Vitalji Kowaljiow y las tres máscaras de Ping, el barítono Sung-Hwan Damien Park, Pang, el tenor Chuan Wang y Pong, el tenor Jinxu Xiahou. Destacable la participación del tenor argentino Raúl Gimenéz en su cameo como Emperador Altoum, al que la regia trata como un viejito de barbas largas salido de las filas del pueblo y le quita toda imperial investidura. Cumplidores tanto el Mandarin del barítono Adriano Gramigni como las dos doncellas de Turandot, Silvia Spruzzola y Vittoria Vimercati, salidas de las filas del coro, y la voz del Príncipe de Persia (su doble, que circulaba desnudo en escena, por supuesto era un actor) del tenor Haiyang Guo, de la Accademia de La Scala. * Andrea MERLI, corresponsal en Milán de ÓPERA ACTUAL
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