La colorista tarta nupcial mozartiana

Barcelona

12 / 06 / 2026 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 4 min

Nozze Pazos La nueva producción de 'Le nozze di Figaro' de Marta Pazos © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Nozze Pazos Alejandro Baliñas, Anna Prohaska, Mireia Pintó y Alejandro López © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Nozze Pazos La nueva producción de 'Le nozze di Figaro' de Marta Pazos © Gran Teatre del Liceu / David RUANO

Gran Teatre del Liceu

Mozart: LE NOZZE DI FIGARO

Alejandro Baliñas, Anna Prohaska, Samuel Hasselhorn, Anett Fritsch, Mercedes Gancedo, Roberto Scandiuzzi, Mireia Pintó, Roger Padullés, Moisés Marín, Lucía García Guerrero, Luis López Navarro. Orquestra Simfònica y Coro del Gran Teatre del Liceu. Dirección musical: Giovanni Antonini. Dirección de escena: Marta Pazos. 9  de junio 2026.

Mucho se ha hablado de la gran tarta nupcial ideada por Marta Pazos para la escenografía de Max Glaencel de Le nozze di Figaro de Mozart en el Gran Teatre del Liceu. La producción, junto al imaginativo vestuario de Agustin Petronio con el que cada personaje se convierte en un ingrediente afín a su personalidad, ya sea una terrina de mantequilla, un paquete de cacao o un celebrado Ferrero Rocher, vertebran la propuesta realzada por la colorida iluminación de Nuno Meira. Todo ello funciona magníficamente en según qué escenas, pero el montaje fue muy bien recibido por un público que se divirtió. A pesar del éxito, la visión de la regista complica más todavía la compleja trama de enredos escrita por Da Ponte, por ejemplo, al no entenderse que el primer acto sucede íntegramente en la habitación de Susanna y Figaro, pero resuelve mucho mejor los dos últimos actos con una cortina gigante y muy especialmente en las escenas del jardín.

Del segundo reparto (ver crítica del primero en este enlace) merece destacarse en el apartado masculino al Figaro del joven bajo gallego Alejandro Baliñas, quien lució un instrumento de gran amplitud, calidad y belleza en un personaje todavía debe madurarlo en próximas actuaciones. El reconocido liederista Samuel Hasselhorn fue un muy competente Conde, de gran presencia escénica y naturalidad en la interpretación y composición del personaje, perfecta dicción y estilo, a pesar de una proyección algo limitada. No tan azucarados resultaron los personajes femeninos; así, Anett Fritsch, de recitativos y presencia destacables, al igual que su registro central, no convenció por sus agudos tirantes y algún problema al final del “Dove sono”. Anna Prohaska, como Susanna, mostró un instrumento que ha perdido fluidez y musicalidad, siendo mucho más convincente en el aspecto teatral, dominando la escena y llevando la parte principal de la representación.

Mireia Pintó fue una sobresaliente Marcellina, de buena presencia escénica y buena línea canora, mientras que el Cherubino de Mercedes Gancedo cumplió con elegancia y corrección,  pero sin la chispa y agilidad vocal que requiere el personaje. Por su parte, Lucía García (becada por la Fundación ÓA) fue un verdadero encanto como una pizzpireta Barbarina de notables medios vocales. Muy correcto el resto del reparto, sobresaliendo el divertido Curzio de Moisés Marín, el más envarado Alejandro López como Bartolo, el notable Basilio de Roger Padullés y el tosco Antonio de Luis López Navarro.

Nozze Pazos Anett Fritsch (Condesa) y Anna Prohaska (Susanna) © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Nozze Pazos Samuel Hasselhorn como el Conde © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Nozze Pazos Lucía García (Barbarina) y Mercedes Gancedo (Cherubino) © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
"Una producción imaginativa y colorista, con buenos detalles en la dirección de escena, a la que le faltó un mejor y más completo desarrollo de la trama en los dos primeros actos"

Excelente la vivaz y cuidada la dirección musical de Giovanni Antonini ante un Simfònica del Liceu de impecable sonoridad, reducida y con el foso alzado, con un muy notable acompañamiento al clave de Rodrigo de Vera. Interesantes las coreografías del grupo que rellenaba espacios vacíos de la escena, aún teniendo en cuenta que se contó con una trabajada dirección de actores; por otra parte, los bailarines tendían a interferir algunas de las arias, pareciendo que Pazos buscase entretener al espectador cuando más concentrado debería estar en la parte musical. Bien el Coro del Liceu, a pesar de cantar en alguna ocasión desde un lateral del foso. * Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL

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