'Jugar con fuego', la zarzuela se va al fútbol con unos intérpretes que sí la tocan

Madrid

26 / 03 / 2026 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

iniesta cerro La nueva producción de Marina Bollaín de 'Jugar con fuego' © Teatro de La Zarzuela / Elena DEL REAL
iniesta cerro La producción de Marina Bollaín de 'Jugar con fuego' © Teatro de La Zarzuela / Elena DEL REAL
iniesta cerro La producción de Marina Bollaín de 'Jugar con fuego' © Teatro de La Zarzuela / Elena DEL REAL

Teatro de La Zarzuela

Barbieri: JUGAR CON FUEGO

Nueva producción

Ruth Iniesta, Alejandro del Cerro, José Antonio López, David Lagares, Manuel de Diego, Javier Povedano, Zaira Montes. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro Titular del Teatro de La Zarzuela Dirección musical: Álvaro Albiach. Adaptación y dirección de escena: Marina Bollaín. 25 de marzo de 2026.

Reponer Jugar con fuego es siempre poner a prueba a un teatro, sobre todo si se trata del Teatro de La Zarzuela madrileño, del que la obra de Barbieri y Ventura de la Vega es el referente por antonomasia, pieza fundadora del género del que lleva el nombre. Lo malo es que se vuelve poco a un clásico de esta categoría, que no subía al escenario del teatro desde hace 26 años. Una pena o, desde otro punto de vista, toda una tragedia cultural.

Al menos esta vez venía de la mano de un elenco de primera categoría, encabezado por una Ruth Iniesta que sabe lo que el papel de la Duquesa de Medina significa en el teatro lírico español, y por tanto en la carrera de una cantante: una cumbre que será difícil de olvidar. Con una excelente y segura interpretación teatral, Iniesta, interiorizados ya los maravillosos registros líricos de otras etapas, abordó su personaje con seriedad y emoción, un poco en contra de la adaptación. Se lo permite una voz de gran extensión, centro poderoso, afinación infalible y excelente proyección, con subidas sin problemas al registro agudo. Resumió su concepto del personaje en la famosa romanza “Un tiempo fue”, perfectamente entonada, con dramatismo de gran calibre, profunda expresividad y explosión virtuosística, bien traída y justificada en el no menos famoso sobreagudo, cantado con elegancia. La gran ovación pedía un bis, que no llegó.

Alejandro del Cerro asumió el papel del joven y atolondrado Félix, un papel belcantista que le viene particularmente bien a un tenor como él, de centro reposado y sostenido, con una voz de hermoso empaste, que se ha fogueado en la expresión lírica, expansiva y naturalmente adornada: preciosa su “La vi por vez primera”, cantada también, como en el caso de Iniesta, con seriedad y emoción. Fenomenal el Marqués de Caravaca de José Antonio López, que, con su voz de gran calibre, tan rica y densa, y su excepcional inteligencia musical, rescató el papel del registro paródico para sacar de él todo el jugo que puede dar de sí, sin miedo al histrionismo, como en un despliegue vocal de grandes y bien conocidos tipos escénicos. Muy convincente David Lagares como Duque de Alburquerque, con la autoridad que le proporciona un instrumento rotundo, inapelable, pero también variado y flexible. Muy bien Manuel de Diego en el papel tradicional de gracioso, aunque esta vez sea como amigo del protagonista y tenga menos importancia en la trama. Excelentes Javier Povedano y Zaira Montes.

"Con una excelente y segura interpretación teatral, Iniesta, interiorizados ya los maravillosos registros líricos de otras etapas, abordó su personaje con seriedad y emoción"

Ni la adaptación ni la puesta en escena, a cargo de Marina Bollaín, estuvieron a la altura del reto planteado ni a la de las intenciones estéticas, y la altísima calidad de los cantantes. Bollaín traslada la escena al Estadio Santiago Bernabéu en un día de gran partido, y sustituye el libreto de Ventura de la Vega por otro de creación propia. El resultado, sin ser del todo inconsistente, rebaja el fino juego de enredos amorosos, con los dos protagonistas al borde mismo del abismo, hasta convertirlo en una estampa costumbrista de las que se llevan hoy en día, tan proclives a la vulgaridad: gesticulación, tacos, y un cierto tono moralista de reivindicación de causas convertidas en lugares comunes. El costumbrismo, si es eso lo que se busca, tiene, o tuvo en su tiempo, registros más variados y más finos. Lo peor es la sensación de que se asiste a una función de instituto, con su inevitable pizca de doctrina.

Desde el podio, Álvaro Albiach dio al conjunto una tensión dramática extrema y un tempo incansable, con fuertes contrastes dinámicos como en un espléndido cuadro final, y respetando y destacando la rica orquestación del maestro Barbieri, tan pendiente de la caracterización de los personajes. El primer cuadro resultó un poco confuso, pero pronto se ajustó todo y la Orquesta de la Comunidad de Madrid y el Coro Titular del Teatro se lucieron con una partitura que se presta al lucimiento e incluso a la diversión de los músicos. Gran éxito con algún abucheo, nada abundante, pero bien audible.  * José María MARCO, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL

.wt-cli-cookie-bar-container { display: none !important; } #etiquetas_noticias_relacionadas, #pf-src-icon, #cabecera_noticia { display: none !important; } #pf-content #pf-header-img { max-height: 100px !important; margin-bottom: 40px !important; } #pf-content img { width: 100% !important; height: auto !important; } #printfriendly img { width: 100% !important; height: auto !important; }