'Giovanna d'Arco' y el Verdi más atroz

Parma

06 / 02 / 2025 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 3 min

verdi parma La nueva producción de 'Giovanna d'Arco' de Emma Dante © Teatro Regio
verdi parma La nueva producción de 'Giovanna d'Arco' de Emma Dante © Teatro Regio
verdi parma La nueva producción de 'Giovanna d'Arco' de Emma Dante © Teatro Regio

Teatro Regio

Verdi: GIOVANNA D'ARCO

Nueva producción

Nino Machaidze, Luciano Ganci, Arunbaatar Ganbaatar, Krysztof Baczyk, Francesco Congiu. Dirección musical: Michele Gamba. Dirección de escena: Emma Dante. 1 de febrero 2025.

El Teatro Regio de la capital verdiana inauguró su temporada 2025, la primera dirigida por el nuevo director artístico Alessio Vlad, con Giovanna d’Arco, título que generalmente se considera como una de las pocas obras de Verdi no especialmente logradas, aunque en realidad simplemente es diferente, ya que no presenta los momentos icónicos típicos de sus obras, como los arrolladores dúos de amor entre soprano y tenor. Aquí también ambos se aman, pero es un amor muy peculiar, porque ella es Giovanna d’Arco, que luego será proclamada santa: esto la hace diferente a cualquier otra protagonista verdiana. El barítono, por su parte, no es el típico villano, sino el padre de Giovanna, quien cree que su hija está siendo manipulada por el demonio, la denuncia como hereje, la manda a la hoguera y solo se da cuenta de su santidad al final, cuando ella ya está muerta. Completamente inusuales en Verdi son las voces angelicales y demoníacas que escucha Giovanna, así como la aparición de la Virgen María ante una Giovanna moribunda, que introducen en esta obra elementos sobrenaturales y se aleja de las pasiones humanas. Continuando con las peculiaridades de la obra, es que incluso las batallas entre franceses e ingleses no se convierten en una oportunidad para esos coros emblemáticos que en otras obras verdianas exaltan el espíritu patriótico de los italianos de la época contra la dominación austriaca. Aquí, en cambio, Verdi presenta la guerra como una terrible e inútil carnicería.

En su puesta en escena, Emma Dante manifiesta este trasfondo atroz de guerra y muerte ya en la sinfonía inicial, cuando el escenario es atravesado por guerreros provistos de armaduras, pero heridos, mutilados y agonizantes. Como siempre, su regia no se basa en conjeturas personales y arbitrarias, sino que subraya los diferentes momentos con imágenes poderosas pero simples, nada enrevesadas ni incomprensibles. Por ejemplo, los espíritus, cuyos susurros escucha Giovanna, se convierten en criaturas corporales, semidesnudas y seductoras: los espíritus malignos son mujeres con flotantes faldas rojas, mientras que los espíritus elegidos son hombres sobre cuyos cuerpos crecen flores. Y cuando Giovanna va a la batalla, monta un enorme y monstruoso caballo, que recuerda al que aparece en el Triunfo de la muerte, un fresco siciliano del tardío medioevo bien conocido por la siciliana Emma Dante (aunque probablemente no por todos los espectadores de Parma). Poderosa y sugestiva es también la escenografía de Carmine Maringola: se pueden mencionar los enormes troncos del bosque, cuando Giovanna escucha por primera vez las voces misteriosas, y la iglesia –pocas y místicas arcadas románicas, sin paredes– donde se corona a Carlos VII.

"Nino Machaidze, como Giovanna, estuvo prácticamente perfecta en los momentos líricos, pero dejó entrever algo de esfuerzo en los más dramáticos"

Los papeles principales presentan grandes dificultades interpretativas, ya que, por un lado, miran al bel canto y, por otro, anticipan la dramaticidad y las complejidades psicológicas del Verdi maduro. Nino Machaidze, quien interpretaba a Giovanna, estuvo prácticamente perfecta en los momentos líricos, pero dejó entrever algo de esfuerzo en los más dramáticos, donde la dirección musical podría haber controlado mejor el volumen. Luciano Ganci cantó el aria inicial de Carlos VII con una voz aún algo fría, pero luego estuvo perfecto desde el punto de vista vocal y se confirmó como uno de los mejores tenores verdianos de hoy. El barítono mongol Arunbaatar Ganbaatar no tiene un timbre especialmente atractivo, pero su voz segura y homogénea en toda la extensión y su excelente dicción le permitieron ofrecer una interpretación sobresaliente, que resaltó perfectamente los tormentos y contradicciones de Giacomo, el padre de Giovanna. Talbot, que tiene algo de protagonismo en algunas escenas, estuvo bien cantado por el bajo Krysztof Baczyk. También Francesco Congiu estuvo bien en las pocas líneas de Delil. Excelente el Coro del Teatro Regio, preparado por Martino Faggiani.

En el podio de la magnífica Filarmónica Arturo Toscanini, el director Michele Gamba estuvo muy atento a las sutilezas que desmienten –si aún fuera necesario– la supuesta grosería de la orquestación de Verdi: la atención a estas sutilezas no obstaculizó el vigor de las escenas más dramáticas. El único inconveniente es que su dirección no siempre prestó la debida atención a las voces y a veces las cubrió el sonido orquestal.  * Mauro MARIANI, crítico de ÓPERA ACTUAL

.wt-cli-cookie-bar-container { display: none !important; } #etiquetas_noticias_relacionadas, #pf-src-icon, #cabecera_noticia { display: none !important; } #pf-content #pf-header-img { max-height: 100px !important; margin-bottom: 40px !important; } #pf-content img { width: 100% !important; height: auto !important; } #printfriendly img { width: 100% !important; height: auto !important; }