CRÍTICAS
INTERNACIONAL
Giacomo Puccini a la búsqueda de Giacomo Puccini
Niza
Opéra de Nice – Côte d’Azur
Puccini: EDGAR
Nueva producción
Stefano La Colla, Ekaterina Bakanova, Valentina Boi, Giovanni Furlanetto, Dalibor Jenis. Dirección musical: Giuliano Carella. Dirección de escena: Nicola Raab. 8 de noviembre 2024.
La Opéra de Niza-Côte d’Azur presentó, en su versión primera en cuatro actos, Edgar, obra temprana de Giacomo Puccini, con libreto de Ferdinando Fontana, inspirado en la pieza teatral de Alfred de Musset La Coupe et les Lèvres. El evento merece ser subrayado dado que dicha obra del maestro de Lucca había sufrido un desinterés casi total hasta hoy por parte de los teatros de ópera, tanto en Italia y como fuera del país transalpino. Estrenada en La Scala de Milán en 1889, la obra no tuvo éxito y fue presentada de nuevo revisada por el compositor, con la tesitura del personaje de Tigrana transformada de soprano a mezzo y reduciendo la obra de cuatro a tres actos. La recepción por parte del público fue prácticamente idéntica y desde entonces la obra se representó poco o nada.
Cuenta la historia de un joven, Edgar, amado por dos mujeres, la gentil Fidelia y la malvada Tigrana, casi como si fuera solicitado por el bien y el mal, tal Tannhäuser entre Elisabeth y Venus o Don José entre Carmen y Micaëla. Tras múltiples escaramuzas, Tigrana, asesina a Fidelia y el pueblo, sublevado, ajusticia a la criminal. Resulta curioso y difícil presenciar una obra nada conocida compuesta por un artista en sus primeros años profesionales, conociendo razonablemente el resto de su producción lírica, poco prolífica y del todo exitosa. Buscar al autor futuro durante la representación es casi involuntario y ello encamina al espectador por falsas pistas, con el riesgo de caer en conclusiones erróneas.
Hubo un equilibrio total y completo entre el foso y el escenario gracias al ingente trabajo de Giuliano Carella, director de gran clase, nada tímido en los momentos álgidos de la partitura y, al mismo tiempo, dando a los cantantes la posibilidad de expresarse en toda circunstancia. Brilló particularmente en los pasajes concertantes por el empeño que puso en destacar las voces de los solistas ante el coro y los decibelios despedidos por el foso, todo ello por decisión del autor. Carella apoyó a los solistas con suavidad o dureza, según fuera necesidad, y se esmeró en particular en el maravilloso diálogo final entre Edgar y Fidelia, el momento en que mayormente se manifestaba el futuro Giacomo Puccini. Trató igualmente al coro masculino, femenino (Giulio Magnanini) e infantil (Philippe Négrel) con especial cuidado, dado que la masa coral es el sexto personaje de la historia.
Stefano La Colla —Edgar— se llevó con razón el gato al agua en el escenario: de timbre claro, expresó su voz con fuerza y dinamismo, y su emisión viril, bien modulada al compás de sus réplicas, consiguió convencer de la fragilidad del personaje en ciertos momentos. Su temperamento dramático hizo buenas migas con la fuerza de la emisión de Dalibor Jenis en el rol de Franck, el eterno enamorado de Tigrana, amigo y enemigo del protagonista. Giovanni Furlanetto —Gualtiero, el padre de Edgar— aportó el registro más grave a las voces masculinas. Ekaterina Bakanova, como Fidelia, desplegó en su canto dulzura, sentimiento de amor y pasión también en el ya citado diálogo final, proponiendo así una verdadera alternativa al protagonista, embelesado con razón y fuerza por la inmensa voz de Valentina Boi, una Tigrana que llevaba bien su nombre.
Nicola Raab centró su propuesta escénica exclusivamente en los protagonistas y dejó a los coros entrar y salir del escenario a sus anchas sin sacar demasiado partido de la escenografía de George Souglides, sencilla pero evocadora. * Jaume ESTAPÀ, corresponsal en Francia de ÓPERA ACTUAL





