CRÍTICAS
INTERNACIONAL
Espectáculo en estado puro en el regreso de 'Tosca' a La Scala
Milán
Teatro alla Scala
Puccini: TOSCA
Chiara Isotton, Francesco Meli, Amartuvshin Enkhbat, Marco Filippo Romano, Carlo Bosi. Dirección musical: Michele Gamba. Dirección de escena: Davide Livermore. 4 de abril de 2025.
La última representación de la aplaudida reposición de la obra maestra de Puccini, en la aclamada producción que inauguró la temporada el 7 de diciembre de 2019 del Teatro alla Scala, dirigida por Davide Livermore, terminó siendo todo un éxito. Varias veces comentada en esta revista, la puesta en escena incluye un gran despliegue de escenas en movimiento y un continuo ir y venir de figurantes, desde las monjitas que sirven la cena al Barón hasta un ejército de policías, a lo que se une la enorme escultura del ala del ángel del castillo de Sant’Angelo, que también gira sobre sí misma. Un espectáculo destinado a asombrar, sobre todo, a los numerosos turistas que acudieron a esta función fuera de abono.
Pero las verdaderas maravillas provinieron de un reparto en estado de gracia, empezando por el Scarpia interpretado con el timbre inconfundible del gran barítono mongol Amartuvshin Enkhbat: meloso y suave, aterciopelado y acariciador, incluso en un papel aparentemente verista, en el que la exageración suele imponerse. Su interpretación, sin embargo, destacó por una fuerte personalidad y distinción, incluso en los momentos más intensos.
Francesco Meli, como Cavaradossi, se mostró en una espléndida forma: voz firme, agudos bien sostenidos y una sabiduría en el fraseo siempre variado, con una ejemplar percepción de la palabra cantada; desplegó además una paleta de colores magnífica, mostrándose genuinamente apasionado y conmovedor en el Adiós a la vida, para luego volverse resignado al darse cuenta de que la “esecuzione simulata” de Scarpia era otra trampa más. Una interpretación memorable.
La relativa sorpresa —para quienes no la han seguido desde el inicio de su carrera y desconocen su constante evolución artística— la ofreció Chiara Isotton como Tosca; la soprano de Belluno ha alcanzado la cúspide destacando por su técnica, la riqueza de su timbre y sus armónicos. Isotton seduce por la feminidad y dulzura que imprime al personaje de Floria y, por una vez, la actriz cede ante la pasión de la amante arrastrada por los celos y luego por la desesperación, sin recurrir a poses inútiles a lo Sarah Bernhardt, sino con una sensualidad natural y creíble. Desde su entrada, con un insinuante y malicioso «Non la sospiri la nostra casetta», pasando por su poderosa actuación en el segundo acto frente a Scarpia hasta culminar en un intenso «Vissi d’arte» ovacionado, y su deslumbrante do agudo de extraordinaria amplitud en el tercero. Lo más destacable en la importante estructura vocal de Isotton es su notable calidad de sonido en la zona medio-grave, sin recurrir a sonidos de pecho, con una plenitud propia de mezzosoprano: ejemplo de la soprano lírica italiana por excelencia. Ahora es el momento de verla volar, literalmente, a nivel internacional.
El resto del reparto cumplió con creces, con mención especial para el excelente Sagrestano de Marco Filippo Romano y el Spoletta de Carlo Bosi, quien siempre logra dotar de identidad a un papel secundario. La actuación de la orquesta de La Scala fue óptima, aunque el maestro Michele Gamba insiste en dinámicas muy vivas, casi al límite de los decibelios, y mantiene, en ocasiones, tempi discutiblemente alargados. Como siempre, el coro, preparado por Alberto Malazzi, estuvo perfecto en su breve intervención, y las voces blancas, dirigidas por Bruno Casoni, también cumplieron con nota. Éxito absoluto y un público visiblemente satisfecho. * Andrea MERLI, corresponsal en Milán de ÓPERA ACTUAL





