Enmudecidos por la emoción de Poulenc

Valencia

27 / 01 / 2025 - César RUS - Tiempo de lectura: 3 min

poulenc valencia La producción de Robert Carsen de 'Dialogues des Carmélites' © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO & Mikel PONCE
poulenc valencia La producción de Robert Carsen de 'Dialogues des Carmélites' © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO & Mikel PONCE
poulenc valencia La producción de Robert Carsen de 'Dialogues des Carmélites' © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO & Mikel PONCE

Palau de Les Arts

Poulenc: DIALOGUES DES CARMÉLITES

Sandra Hamaoui, Marina Rodríguez-Cusì, Laura Fleur, Michael Colvin, Irakli Pkhaladze, Filipp Modestov, Bryan Sala, Isaac Galán, Myriam Arnouk, Irina Avramenko, Nuada Le Dréve, Tanya Durán-Gil, Ester Ferraro, Ángela Lindo, Carla Mayer, Estíbaliz Ruiz, Carmina Sánchez, Carla Sanmartín Ganau, Antonella Zanetti. Cor de la Generalitat. Orquesta de la Comunitat Valenciana. Dirección musical: Riccardo Minasi.  Dirección de escena: Robert Carsen: 23 de enero de 2025.

La producción de Robert Carsen de Dialogues des carmélites es, sin duda, un clásico (ver previa en este enlace). Se ha podido ver en muchos de los grandes escenarios del mundo, incluyendo el Teatro Real hace casi dos décadas. Pese al paso del tiempo, o tal vez por ello, puede que siga siendo la mejor manera de presentar esta ópera que, sin duda, es de las grandes obras del género de la segunda mitad del siglo XX. El director de escena ha estado trabajando intensamente en Palau de Les Arts para esta reposición y el resultado a nivel escénico no podía ser mejor. Su propuesta, con un escenario casi desnudo y un poético uso de la iluminación, mantiene toda su fuerza. En el primer acto, plasma la intimidad del monasterio y las luchas interiores de los protagonistas, y en los actos segundo y tercero va describiendo la atmósfera cada vez más viciada y asfixiante de la Francia posrevolucionaria. Pero, sin duda, es en la realización de la escena final donde consigue una de las mejores creaciones escénicas de toda la historia del género.

Si en la escena el protagonista fue Carsen, musicalmente lo fue Riccardo Minasi: el director romano es una de las batutas más interesantes de las jóvenes generaciones e impuso una versión muy personal y atenta a los detalles, consiguiendo unas texturas cristalinas, plasmando cada timbre en su individualidad. Además, cada matiz dinámico es observado con lo que, pese a la amplia orquestación, la comunión con las voces es perfecta. Esa atención por el detalle no fue en detrimento de la narración dramática, al contrario, supo ir imprimiendo una creciente tensión narrativa que culminó en el silencio: ese silencio que sucedió al último golpe de guillotina y que dejó sin aliento a una sala totalmente enmudecida por la emoción. La Orquesta de la Comunitat Valenciana, ante tales instrucciones, se movió siempre dentro de las fronteras de la excelencia. Lo mismo cabría decir del Cor de la Generalitat, si bien su papel en esta ópera no es tan central.

"La veteranía de Doris Soffel llenó de carisma la escena interpretando a una expresiva y descompuesta Madame de Croissy"

La obra es muy coral y cuenta con muchos pequeños papeles femeninos que son pequeñas joyas y el reparto, en su conjunto, no presentó ni una fisura. En cualquier caso, algunas individualidades merecen ser subrayas. En primer lugar, hay que destacar la interpretación de Alexandra Marcellier como Blanche de La Force gracias a una voz de gran calidad, por unas notables dotes interpretativas desde el punto de vista dramático, pero, principalmente, gracias a una técnica sorprendentemente madura con lo que logra convencer y emocionar. Destaca, además, la colocación y la proyección de su voz, y en escena encarnó a la perfección el personaje. Frente a su juventud, la veteranía de Doris Soffel llenó de carisma el escenario interpretando a una expresiva y descompuesta Madame de Croissy. Ambur Braid como Madame Lidoine ofreció una versión de gran humanidad, presencia escénica y vocal. Excelente también Michèle Losier como Mère Marie de l’Incarnation, mientras que Sandra Hamaoui fue una Costance cándida y luminosa. Fue también un placer volver a aplaudir a una artista tan querida en Valencia como Marina Rodríguez-Cusì como Mère Jeanne de l’Enfante Jésus. Por lo demás, el resto de religiosas configuraron un colectivo sin fisuras a nivel vocal.

Entre las voces masculinas destacó Valentin Thill como Chevalier de La Force, quien compensó con lirismo la falta de un mayor peso vocal, especialmente en su escena con Blanche. Por su parte, Michael Colvin fue un Capellán que, pese a tener una voz propia de un tenor cómico, supo dar al papel toda la severidad dramática que merece.  * César RUS, corresponsal en Valencia de ÓPERA ACTUAL

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