CRÍTICAS
NACIONAL
Buxtehude, 'Salve Regina' y pirotecnia barroca matinal
Peralada
Festival Perelada, ed. de Pasqua
Concierto de CANTORÍA, ANN HALLENBERG Y MELISSA PÉTIT
Membra Jesu Nostri de Dietrich Buxtehude. Cantoría. Dirección: Jorge Losana. Iglesia del Carme, 18 de abril de 2025.
Obras de Händel, Porpora, Scarlatti, Leo y otros. Il Pomo d’Oro. Zefira Valova, concertino y dirección. Iglesia del Carme, 19 de abril de 2025.
El Festival Perelada ha clausurado su tercera edición de Pascua con un excelente concierto matinal, el Domingo de Resurrección, de la mano de Il Pomo d’Oro, con Ann Hallenberg y Mélissa Petit como solistas. El prestigioso conjunto especialista en repertorio barroco, junto a las dos cantantes solistas, ha ofrecido un programa con dos partes bien diferenciadas: la primera, dedicada a las versiones sacras de los Salve Regina de Domenico Scarlatti y Leonardo Leo; y, la segunda, con arias de óperas barrocas de Händel y de otros compositores del siglo XVIII. Un festín en horario matinal (11: 30h).
La mezzo Ann Hallenberg fue la encargada de abrir la velada con la oración de Scarlatti dedicada a María, madre de Jesús: una obra sobria y contenida que la cantante interpretó con gusto refinado, fraseo elegante y técnica impecable, aunque su voz, por el implacable paso de los años, ya no luce tan brillante y el esmalte resulta un tanto áspero. Le siguió el Salve Regina de Leonardo Leo, interpretado en este caso por la soprano Mélissa Petit, que se reveló como un gran descubrimiento, con una actuación sencillamente maravillosa: la joven cantante mostró una línea de canto ágil, luminosa y controlada, desplegando sus recursos con naturalidad, luciéndose en un control exquisito de los pianissimi y en la pirotecnia de las cadencias.
La primera mitad, de tono más recogido, dio paso a una segunda parte mucho más festiva que permitió al público disfrutar de los fuegos artificiales de la ópera barroca. El aria “Volate amori” de Ariodante dio pie a que Petit exhibiera sus mejores dotes con frescura, un gran dominio de la ornamentación y un timbre radiante. Más adelante, la soprano ofreció una lectura conmovedora del aria “Tu del ciel ministro eletto” del oratorio Il Trionfo del Tempo e del Disinganno, con una expresividad íntima y una vocalidad nítida, muy bien respaldada por la orquesta.
Hallenberg, por su parte, regaló una versión poderosa de “Alto Giove”, de Polifemo de Porpora, máxima expresión de su habilidad y conocimiento del repertorio. Y, como colofón, la mezzosoprano volvió a escena con “Son qual nave ch’agitata”, de Artaserse de Riccardo Broschi, en una lectura vibrante y efectiva. Ambas también brillaron en un número conjunto: el dúo “Io t’abbraccio” de Rodelinda, en el que Petit y Hallenberg se fundieron en un diálogo emocional de gran intensidad, con las voces muy bien empastadas y gran compenetración escénica delante del altar.
A lo largo de toda la velada, Il Pomo d’Oro, con la dirección musical de la concertino Zefira Valova, mostró una gran capacidad de atender a los matices y la línea expresiva de las dos solistas, sabiendo adaptar su riqueza tímbrica con coherencia del recogimiento religiosa a la efusividad operística.
Un día antes de la matiné barroca de Il Pomo d’Oro, la tarde de Sábado Santo, un día después de la muerte de Cristo, actuó en el festival el violonchelista madrileño Pablo Ferrández acompañado del pianista Luis del Valle, en un recital muy aplaudido. En la misma jornada, unas horas más tarde, justo antes de la medianoche, el grupo español de música antigua Cantoría interpretó Membra Jesu Nostri de Dietrich Buxtehude, el ciclo de siete cantatas sacras centradas en la meditación sobre las diferentes partes del cuerpo crucificado de Cristo. Con una estructura simétrica, que alterna arias, coros y breves pasajes instrumentales, se trata de una de las obras más populares de Buxtehude, pieza que Cantoría incluso ha llevado al disco.
Con un planteamiento escénico sobrio y profundamente simbólico, presidido por un imponente Santo Cristo en la cruz en el medio del escenario, rodeado de velas, la formación dirigida por Jorge Losana protagonizó una acertada lectura de esta obra maestra, con todo en su sitio, perfecta en estilo, técnica y afinación. La combinación instrumental —violines, viola da gamba, contrabajo, tiorba y órgano— dialogó con las voces de forma equilibrada, generando un tejido sonoro envolvente y sereno, aportando, sobre todo en los pasajes corales, una dimensión colectiva de oración. Quizá a los intérpretes, todos ellos muy jóvenes, les falta todavía un punto de madurez para desenvolverse con más soltura, libertad y torrente expresivo, pero, sin duda, poseen de una base solidísima, sin fisuras ni excesos, para seguir creciendo y asentándose. La interpretación, muy aplaudida, consiguió una íntima comunión entre público e intérpretes, y este aspecto brindó especial relevancia a la velada. * Aniol COSTA-PAU, crítico de ÓPERA ACTUAL
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