CRÍTICAS
NACIONAL
Bryn Terfel en Perelada 36 años después
Perelada
40º Festival Perelada
Recital: BRYN TERFEL
Bryn Terfel, bajo-barítono, Annabel Thwaite, piano y Hannah Stone, arpa. Iglesia del Carmen. 26 de julio de 2026.
Un muy simpático Bryn Terfel se dirigía al público del Festival Perelada para recordar que debutó en el certamen nada menos que en 1990, cuando participó en una producción de Samson et Dalila de Saint-Saëns junto a Josep Carreras y coincidiendo con la producción de Emilio Sagi de Viva la Mamma! de Donizetti en la que participaron Montserrat Caballé, Joan Pons, Carlos Chausson e Isabel Rey. Mucho ha llovido desde entonces, ya que actualmente el más que sesentón bajo-barítono galés, casi cuatro décadas después, regresaba para ofrecer un recital de canciones demostrando ser en este campo un verdadero virtuoso por su capacidad de interpretar cada pieza y de modular la voz a voluntad.
Comenzó el programa con tres piezas galesas sorprendiendo al público con ese estilo cercano y profundo que le caracterizan, comentando con los espectadores con buen sentido del humor y desgranando las obras con absoluta compenetración con cada una, desde la más alegre Canción del arado a la más espiritual y profunda del Domingo de ramos o la más patriótica El Galés. Tras ellas se escucharon otras tres dedicadas a las baladas marineras del compositor y barítono Frederick Keel compuestas en 1919 y en cuya segunda pieza el protagonista anhela los vientos alisios de los mares españoles, sus casas blancas y los naranjos; Terfel sirvió las tres con gran detalle en la declamación y profundidad en la interpretación con ideales medias voces junto a la interesante pianista Annabel Thwaite.
En la primera parte el cantante incluyó obras de Ivor Novello, compositor que triunfó en Londres en cine y teatro, destacando especialmente la popular Canción de cuna en la que Terfel estuvo acompañado de su mujer, la excelente arpista Hannah Stone, quien ofreció unas interpretaciones de gran belleza y musicalidad en una impoluta Iglesia del Carme, decorada con exquisitas obras pictóricas, tapices y platería, en la que la sonoridad del instrumento llenaba con excelencia todos los rincones. Muy divertida la interpretación de Y su madre también vino, en la que el protagonista intenta seducir a una joven que siempre está acompañada de su madre, que no la deja ni para bailar o comer con él.
En la segunda parte Bryn Terfel (ver declaraciones) demostró su versatilidad, exquisitez y profundidad interpretativa en una serie de tres Lieder de Schumann con especial mención de la melancólica dedicada a la fiesta de todos los santos. Hubo una única pieza francesa, Nuits d’etoiles de Debussy, tras el inspirado arreglo para arpa de Viejo Zortzico de Guridi que interpretó su mujer. Una de las virtudes de Terfel es la de cantar todo con la misma convicción e interés, tanto una canción galesa, una escena de ópera o una pieza de un musical: es lo que hizo con la famosa aria de la Estrella de Tannhäuser de Wagner al cantarla con gran eficacia, estilo y profundidad.
Así, apostó para cerrar el programa por un muy sentido tema del musical Los miserables de Claude-Michel Schönberg, colofón de una velada que, a pesar de algunos agudos algo abiertos y un punto gritados, se impuso la experiencia y sensibilidad interpretativa del artista galés, finalizando con gran parte del público puesto en pie tras varias propinas acompañadas al piano y el arpa, sorprendiendo con una muy interesante propuesta cantada en español, con una muy cuidada dicción, del popular adagio del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo. * Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL
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