El vaso, ¿medio lleno o medio vacío?

Oviedo

19 / 11 / 2024 - Jonathan MALLADA - Tiempo de lectura: 3 min

strauss oviedo La producción de 'Arabella' de Guy Joosten © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
strauss oviedo La producción de 'Arabella' de Guy Joosten © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
strauss oviedo La producción de 'Arabella' de Guy Joosten © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ

Ópera de Oviedo

Strauss: ARABELLA

Estreno en Oviedo

Jessica Muirhead, María Hinojosa, Christoph Seidl, Carole Wilson, Heiko Trinsinger, Jihoon Son, Vicenç Esteve, Guillem Batllori, Javier Blanco. Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias. Dirección musical: Corrado Rovaris. Dirección de escena: Guy Joosten. Teatro Campoamor, 17 de noviembre de 2024.

La última colaboración entre el libretista Hugo von Hofmannsthal y el compositor Richard Strauss, Arabella, se presentó por primera vez en sus más de 130 años de historia en el Teatro Campoamor de Oviedo el pasado domingo como tercer título de la Ópera de Oviedo en la presente temporada (ver previa en este enlace). No obstante, la producción originaria del Alto-Musiktheater Essen dejó unos resultados desiguales. La puesta en escena de Guy Joosten resulta convencional en los actos primero y tercero, mostrando un estereotipado espacio hotelero con un pequeño jardín de rosas en primer término cuyos alambres, dicho sea de paso, entorpecían el movimiento de la protagonista. El segundo acto omite el baile original y traslada el público a un suntuoso banquete –con una estética feísta– en el cual se pueden apreciar strippers, impactantes manjares –como un cervatillo que dejan caer sobre la mesa–, borrachos e incluso unas sorprendentes máscaras de cerdo con las que aparecen ataviados los pretendientes de Arabella: demasiada sal gorda para un convite ya de por sí tosco y vulgar.

Tampoco ayudó demasiado el vestuario diseñado por Katrin Nottrodt, monótono durante los tres actos y, en algunos casos –como en el de Mandryka o Welco–, completamente desactualizado. La iluminación a cargo de Jürgen Kolb sí ofreció momentos de gran plasticidad y belleza.

"En el plano musical, tanto Jessica Muirhead como Heiko Trinsinger, sustentaron con firmeza el peso de la obra de Strauss"

En el plano musical, tanto Jessica Muirhead como Heiko Trinsinger, sustentaron con firmeza el peso de la obra de Strauss, la soprano evidenciando un caudaloso registro medio, una proyección imponente y un vibrato controlado, todo ello coronado con unos pianísimos delicados y sutiles. Por su parte, el barítono demostró su dominio del rol y supo explotar las cualidades de su voz, bien timbrada, gracias a unas intervenciones expresivas independientemente de la tesitura en la que se encontrase. María Hinojosa fue una convincente Zdenka, de agudos afilados y timbre esmaltado que, si bien adoleció de peso relativo en los graves, aportó siempre calidez y delicadeza. Christoph Seidl y Carole Wilson también se mostraron sólidos como los padres de Arabella, no así los pretendientes de la misma: la fogosidad inicial de Jihoon Son le pasaría factura en el final de la ópera; algo histriónico el Conde Elemer de Vicenç Esteve –demasiado plano– y sobrios, pero correctos, Guillem Batllori y Javier Blanco como los condes Dominik y Lamoral, respectivamente.

Cristina Toledo solventó las coloraturas con facilidad, aunque no exenta de alguna estridencia, mientras que Claudia Schneider sufrió en su pequeño papel –que perfectamente podría haber recaído sobre algún joven del Principado– acumulando demasiada tensión vocal y sin sobrepasar a la orquesta. Carlos Mesa y Ángel Simón se ciñeron a sus papeles con profesionalidad y cumplieron sobradamente.

El maestro Corrado Rovaris no lució la brillantez de otras ocasiones al frente de la OSPA, mostrándose visiblemente apegado a la partitura y desconectado de la escena, lo que no le privó de extraer una sonoridad bastante homogénea de la orquesta –con momentos en los que se recreó en un lirismo exacerbado– pero exigiendo demasiado a los líricos sobre las tablas del Campoamor. En este caso, la ofrenda matrimonial inventada por Hofmannsthal para Arabella –un simple vaso de agua– puede verse, en la ópera ovetense, medio lleno o medio vacío. * Jonathan MALLADA, corresponsal en Oviedo de ÓPERA ACTUAL

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