Un ‘Chénier’ de fuego y poesía

Turín

22 / 06 / 2025 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 4 min

La nueva producción de 'Andrea Chénier' de Giancarlo del Monaco © Teatro Regio / Mattia GAIDO & Daniele GATTI
La nueva producción de 'Andrea Chénier' de Giancarlo del Monaco © Teatro Regio / Mattia GAIDO & Daniele GATTI
La nueva producción de 'Andrea Chénier' de Giancarlo del Monaco © Teatro Regio / Mattia GAIDO & Daniele GATTI

Teatro Regio

Giordano: ANDREA CHÉNIER

Nueva producción

Franco Vassallo / Aleksei Isaev, Maria Agresta / Yolanda Auyanet, Gregory Kunde / Angelo Villari, Manuela Custer, Vincenzo Nizzardo, Nicolò Ceriani, Jaunus Nosek, Mara Gaudenzi / Albina Tonkikh. Dirección musical: Andrea Battistoni. Direccioń musical: Giancarlo del Monaco. 18 y 19 de junio de 2025.

La temporada del Teatro Regio se confirma entre las más interesantes —si no la más estimulante— de toda Italia, tanto por su programación como por su nivel artístico. Se cerraba con nueve representaciones de Andrea Chénier, en una nueva producción firmada por Giancarlo Del Monaco, con una extraordinaria escenografía de Daniel Bianco, suntuosos trajes del siglo XVIII diseñados por Jesús Ruiz, una iluminación impecable de Vladi Spigarolo y coreografía de Barbara Staffolani. Todo parte de una reconstrucción caligráfica del siglo XVIII en el primer acto, interrumpida por la entrada de militares armados con metralletas que, en un primer momento, podrían desestabilizar al público. Todo cobra sentido a partir del segundo acto, ambientado en medio de una dictadura «postrevolucionaria» genérica, ignorando cualquier referencia histórica concreta al Terror y sus protagonistas —aunque sean citados repetidamente e incluso estén presentes en escena—, con la clara intención de denunciar lo distópico de la utopía distorsionada por el ser humano y sus impulsos criminales en la carrera por el poder tanto ayer como hoy. El resultado es un mensaje poderoso e increíblemente coherente con la acción escénica que el público demostró saber apreciar, acogiendo a los responsables de la parte visual con un caluroso aplauso.

El éxito se amplificó aún más en el plano musical, comenzando por la poderosa dirección de Andrea Battistoni, recién nombrado director titular del Teatro Regio, quien no escatimó en decibelios en los momentos de explosión musical, pero que también encontró la elegía nostálgica y el aliento poético de las páginas líricamente inspiradas. Excelente el desempeño del coro, a cargo —como siempre— de Ulisse Trabacchin, también por la activa participación escénica que Del Monaco exige de las masas. A esto se sumó la presencia de más de 30 figurantes, excelentes mimos y actores.

"Gregory Kunde, insuperable en el aspecto expresivo, domina siempre una amplia paleta de colores y frasea como el gran artista que es"

En los tres papeles principales se alternaron dos elencos, comenzando por el autoritario y poderoso Gérard del barítono Franco Vassallo, y por el igualmente brillante Aleksei Isaev: ambos, estuvieron impecables tanto en lo escénico como en lo interpretativo. Las dos intérpretes de Maddalena se mostraron diferentes: la femenina y sufrida, vocalmente sincera y extremadamente creíble en su evolución de muchacha despreocupada a heroína dispuesta al sacrificio, a cargo de la exquisita voz de Maria Agresta; y la decidida y al mismo tiempo resuelta, incisiva en un canto de gran elevación, magnífica proyección y segura en los agudos de la debutante en el papel Yolanda Auyanet. Por último, en el papel titular, hace tiempo que se agotaron los adjetivos y elogios para Gregory Kunde; una vez más sorprendió por su resistencia vocal y los agudos timbrados y resonantes; insuperable en el aspecto expresivo, dominó siempre una amplia paleta de colores y fraseó como el gran artista que es. Su encarnación del desafortunado poeta francés se convierte en una clase magistral de canto y arte. Como contrapunto se ofreció la ferviente y audaz interpretación de Angelo Villari, muy cotizado en el mercado internacional; su Chénier triunfó por su frescura juvenil, ardiente pasión y una línea de canto sostenida por un dominio total de la parte, incluso en los momentos de mayor intimidad e introspección.

Muy importantes resultan los papeles secundarios, como el precioso cameo de la anciana Madelon en el tercer acto, interpretado con gran emoción por la mezzosoprano Manuela Custer o el sans-culotte Mathieu, auténtico lujo en la sincera voz de barítono de Vincenzo Nizzardo. Perfectamente caracterizados el romanziere Fleville y el Fouquier-Tinville en silla de ruedas, ambos interpretados por el barítono Nicolò Ceriani, una voz sonora como pocas. Los demás, más o menos adecuados, entre los que se apreció al carcelero Schmidt del bajo Jaunus Nosek y también a las sopranos Mara Gaudenzi (como Bersi, el día 18) y la igualmente brillante Albina Tonkikh (el día 19). * Andrea MERLI, crítico de ÓPERA ACTUAL

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