Un ‘Otello’ exultante y arrebatador

Roma

05 / 06 / 2024 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 3 min

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verdi roma Gregory Kunde como Otello e Igor Golovatenko como Yago © Opera di Roma / Fabrizio SANSORI
verdi roma La producción de 'Otello' de Allex Aguilera © Opera di Roma / Fabrizio SANSORI
verdi roma Gregory Kunde como Otello y Roberta Mantegna como Desdemona © Opera di Roma / Fabrizio SANSORI

Teatro dell'Opera di Roma

Verdi: OTELLO

Gregory Kunde, Roberta Mantegna, Igor Golovatenko, Irene Savignano, Piotr Buszewski, Francesco Pittari, Alessio Verna. Dirección musical: Daniel Oren. Dirección de escena: Allex Aguilera. 1 de junio de 2024.

En esta producción de Otello vista en la Opera di Roma, la música volvió a ser el elemento principal de la ópera. El director de escena Allex Aguilera no sorprendió con ideas extravagantes, pero no por eso fue banal y rutinario: contó fielmente la trágica historia de sus protagonistas cuidando la actuación de los solistas y los movimientos de las masas y profundizando en los pensamientos y sentimientos de los personajes, apegándose siempre a las indicaciones del libreto y de la música. La escenografía única de Bruno De Lavenére representaba el claustro de un palacio renacentista rodeado por tres órdenes de arcos grises. Los vestuarios de Françoise Raybaud Pace eran también de estilo renacentista, predominantemente negros, con algunos toques de color. Las luces de Laurent Castaingt reforzaban la calidez de este ambiente y las proyecciones cinematográficas le dieron al conjunto un toque de modernidad, como cuando, durante la tempestad inicial, las nubes de tormenta y las olas del mar parecían penetrar en el edificio.

Daniel Oren todavía conserva el temperamento apasionado y la energía abrumadora de su juventud; en los momentos más intensos de la obra, como la escena inicial, el maestro desencadenó dinámicas muy contrastadas y tempi muy rápidos: un cataclismo más que una tormenta, pero el efecto fue arrebatador, irresistible. Con la madurez, Oren también se preocupó de buscar una delicadeza y un refinamiento del sonido raros y preciosos que exaltaron los momentos más líricos, como el estático primer dúo entre Otello y Desdemona o la gran escena de ella al comienzo del cuarto acto.

"Después de un 'Exultate' firme y heroico, que, sin embargo, no se transformó en una exhibición muscular, el Otello de Gregory Kunde reveló cada vez más en el curso de la obra su debilidad, su fragilidad, su vulnerabilidad, sus dudas y su dolor"

A sus setenta años, Gregory Kunde sigue siendo un excelente Otello: nunca ha tenido una voz potente ni abrumadora –un gran cantante no se mide en decibelios, independientemente de lo que piensen los admiradores de las grandes voces del pasado–, pero su seguridad sigue siendo absoluta, incluso en los agudos, y su interpretación se ha profundizado aún más con los años. Después de un “Exultate” firme y heroico, que, sin embargo, no se transformó en una exhibición muscular, su Otello reveló cada vez más en el curso de la obra su debilidad, su fragilidad, su vulnerabilidad, sus dudas y su dolor. La suya fue una gran interpretación, lograda con una cuidadosa excavación psicológica y realizada con un fraseo muy dúctil y una envidiable variedad de matices, aunque el sello se haya empobrecido un poco.

El barítono ruso Igor Golovatenko, con su hermoso timbre combinado con una dicción italiana perfecta y un sutil juego de matices, dibujó un Yago aparentemente amigable, franco, incluso elegante; de este modo parecía aún más peligroso que el Yago habitual representado como un diabólico histriónico del que incluso el más ingenuo desconfiaría. La Desdemona de Roberta Mantegna en la primera parte de la noche estuvo probablemente un poco frenada por la tensión de su debut, pero en el último acto estuvo perfecta en la Canción del sauce y en el Ave Maria.

Muy bien Irene Savignano, Piotr Buszewski, Francesco Pittari y Alessio Verna en los papeles secundarios, que en Otello son fundamentales para el éxito de muchas escenas. En excelente forma la orquesta y el coro de la Ópera de Roma, este último preparado por Ciro Visco. Al final, aplausos largos y cálidos para todos, con puntas de particular entusiasmo para Oren.  * Mauro MARIANI, corresponsal en Roma de ÓPERA ACTUAL