Pasión contenida para una 'Carmen' de celebración

Las Palmas de Gran Canaria

20 / 03 / 2025 - Agustín AROCHA - Tiempo de lectura: 4 min

bizet las palmas Maharram Huseynov como Escamillo y Yulia Matochkina como Carmen © ACO / Nacho GONZÁLEZ
bizet las palmas La producción de 'Carmen' de Carlo Antonio de Lucia © ACO / Nacho GONZÁLEZ
bizet las palmas Arturo Chacón-Cruz como Don José y Miren Urbieta-Vega como Micäela © ACO / Nacho GONZÁLEZ

Amigos Canarios de la Ópera (ACO)

Bizet: CARMEN

En el 150º aniversario de la obra

Yulia Matochkina, Arturo Chacón-Cruz, Miren Urbieta-Vega, Maharram Huseynov, Isaac Galán, Fernando Campero, Ana Marqués, Andrea Niño, David Barrera, Max Hochmuth. Dirección musical: Rafael Sánchez-Araña. Dirección de escena: Carlo Antonio De Lucia. Teatro Pérez Galdós, 18 de marzo de 2025.

Con el aforo completo, como no podía ser de otra forma al tratarse de un título tan popular, llegó Carmen como la segunda producción de la 58ª temporada de los Amigos Canarios de la Ópera (ver previa en este enlace). La obra de Georges Bizet se presentó en conmemoración del 150º aniversario de su estreno en la Opéra-Comique de París; tras la apertura de temporada con Il Tabarro y Le Villi (ver crítica en este enlace), subía a escena una de las óperas más universales y perdurables del repertorio, en la que todo es un desafío de tensión pasional en constante crecimiento. Aunque formalmente bien armado, todo en este montaje resultó demasiado tibio, dando al conjunto la impresión de una función que, teniendo el potencial que brinda una partitura de esta magnitud, vio cómo el deseo superó al resultado final.

Carmen, desde el punto de vista musical, destaca por la fusión de música popular española con la tradición operística francesa: Bizet emplea una orquestación brillante, con cuerdas, metales y castañuelas que evocan el color ibérico. La modulación tonal acompaña la evolución emocional de los personajes y todo ello mantiene una tensión continua que realza el drama y la sensualidad de la ópera. La lectura desde el podio de Rafael Sánchez-Araña se acercó a estas premisas, pero con cierta falta de intensidad; es cierto que el control de la densidad orquestal es clave para el respeto a las voces, pero los momentos culminantes que acentúan el drama desde finales del segundo acto no sonaron como tal.

Igualmente, la dirección escénica de Carlo Antonio De Lucia adoleció de lo mismo: la fábrica de tabaco del primer acto y los aledaños de la plaza de toros del final parecieron buenas soluciones con el predominio de color ocre, pero los espacios abiertos no acabaron de resolverse, con movimientos poco trepidantes, detalle que acentuó más aún el sentido de tibieza general.

"Yulia Matochkina estuvo impecable en lo vocal: posee un timbre oscuro y metálico, con un centro robusto y graves naturales y resonantes. Su agudo es firme y brillante, aunque en ocasiones puede perder algo de redondez en pasajes exigentes"

Yulia Matochkina estuvo impecable en lo vocal: posee un timbre oscuro y metálico, con un centro robusto y graves naturales y resonantes; su agudo es firme y brillante, aunque en ocasiones pueda perder algo de redondez en pasajes exigentes, y destaca por un fraseo noble, musical y expresivo, siempre al servicio del drama. Su presencia escénica es imponente y ello sumó a su interpretación; sin embargo, la gracia que exige el papel de una mujer fatal de otro tiempo, como Carmen, no le acompañó, desluciendo y sumando a la sensación general. Arturo Chacón-Cruz lució su habitual timbre brillante, cálido y esmaltado, con agudos fáciles y bien proyectados; su fraseo fue elegante y apasionado, mostrando gran musicalidad y emotividad. Quizás su enfoque, más lírico del que exige el papel de Don José tradicionalmente, hizo que su emisión sonara algo ligera en pasajes que requieren mayor densidad, sin esa robustez en el registro medio y grave que no pudo mostrar.

Miren Urbieta-Vega, debutante en este escenario, propuso una Micaëla convincente en lo vocal gracias a su buena técnica, a lo que suma una gran capacidad de expresión emocional; su voz tiene un timbre atrayente, que une a un gran control de la respiración que determina su canto legato: su «Je dis que rien ne m’épouvante» fue de lo más aplaudido en la velada. Maharram Huseynov, que también debutaba en la temporada grancanaria, presentó un Escamillo de presencia carismática y creíble, con una vocalidad amparada en un timbre cercano y profundo, con graves resonantes y un centro flexible y bien proyectado; su emisión no es especialmente rotunda y, en ocasiones, el agudo puede sonar algo tirante, pero su musicalidad y buen hacer en las tablas lo resuelven todo a su favor.

Los comprimarios aportaron calidez y carácter, sumándose todos con acierto al espíritu de la representación con intervenciones, en general, sólidas y llenas de intención, complementando con gracia el cuadro vocal. Cabe destacar el trabajo del Coro de ACO, esta vez reforzado con la agrupación adulta e infantil de la OFGC, conjuntos que mejoraron, junto al ballet Amanda De Paula Gran Canaria Flamenco Estudio, una representación que necesitaba ser más emocionante de lo que fue.  * Agustín AROCHA, corresponsal en Las Palmas de Gran Canaria de ÓPERA ACTUAL

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