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ÓA 271 (I): John Adams: El Liceu de Barcelona acoge el estreno europeo de la última ópera del compositor estadounidense

El Gran Teatre del Liceu estrena 'Antony & Cleopatra', la ópera sobre la obra de Shakespeare de John Adams

01 / 09 / 2023 - Lourdes MORGADES - Tiempo de lectura: 9 min

John Adams - Ópera Actual John Adams © Riccardo Musacchio / Harrison Parrott
a & c joh adams Los ensayos de 'Antony & Cleopatra' en el Liceu © Gran Teatre del Liceu

Barcelona

Gran Teatre del Liceu

John Adams: ANTONY AND CLEOPATRA

OCT / 28, 30 y NOV 02, 04, 06, 08

Cleopatra: Julia Bullock. Charmian: Adriana Bignagni Lesca. Antony: Gerald Finley. Enobarbus: Alfred Walker. Eros: Brenton Ryan. Scarus: Milan Perisic. Caesar: Paul Applebly. Lepidus: Guillem Batllori. Agrippa: Äneas Humm. Maecenas: Toni Marsol. Octavia: Elizabeth De Shong. Iras: Marta Infante. Coro del Gran Teatre del Liceu (Dir.: Pablo Assante). Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu. Dirección musical: John Adams. Dirección de escena: Elkhanah Pulitzer.

 

El Gran Teatre estrena en Europa Antony and Cleopatra, la más reciente creación lírica de uno de los compositores vivos de mayor éxito. La obra, una coproducción del Liceu con la Ópera de San Francisco y la Metropolitan Opera House de Nueva York, también ha supuesto el debut de Adams como libretista, quien, pasados los 70 años, ha recurrido a Shakespeare, tal y como hiciera Verdi a su misma edad en su última ópera.

Tras tres décadas colaborando con Peter Sellars, John Adams (Worcester, Massachusetts, 1947) ha compuesto la primera ópera sin el director de escena y libretista estadounidense. Ahora el propio compositor es el libretista, quien tras exitosos títulos basados en episodios de la historia contemporánea estadounidense y la Fiebre del Oro de California, ha recurrido a Shakespeare para poner música a una historia de amor y política en tiempos del imperio romano, Antony and Cleopatra, encargada por la Ópera de San Francisco para celebrar su centenario y que la compañía californiana estrenó el 10 de septiembre de 2022 en una coproducción escénica con la Metropolitan Opera House de Nueva York y el Gran Teatre de Liceu barcelonés, que el 28 de octubre acogerá el estreno europeo. Desde su casa de Oakland, California, John Adams explica a ÓPERA ACTUAL la génesis de Antony and Cleopatra, habla sobre su carrera como director de orquesta y su querencia por el género lírico. “La ópera vive en un plano emocional más intenso que cualquier otra forma de arte”, asegura.

¿Por qué, tras componer sus óperas anteriores sobre temas relacionados con la historia de Estados Unidos de los siglos XIX y XX, ahora recurre a una historia de la época del imperio romano?

La elección del tema, una obra de William Shakespeare, procede de mi anterior ópera, Girls of the Golden West (2017), en cuyo trabajo de investigación sobre la época para escribir el libreto, Peter Sellars descubrió que recitar obras de Shakespeare era una forma popular de entretenimiento durante la Fiebre del Oro de mitad del siglo XIX en California. Incluimos entonces dos soliloquios de Macbeth en esa ópera y descubrí que me encantaba trabajar con la obra de Shakespeare. Y Antony and Cleopatra es una obra que conozco desde hace años y cuando la Ópera de San Francisco me propuso componer una ópera con motivo de su centenario, pensé que era el momento de hacer una basada en una obra de Shakespeare.

¿Por qué eligió la historia de Marco Antonio y Cleopatra en la versión del bardo?

En primer lugar, porque es una historia de amor para todos. No son Romeo y Julieta. Son personajes adultos que tienen una historia detrás. Antony es un hombre en declive, de mediana edad, un militar con una destacada carrera, que no ha gozado de gran poder político y que ve como todo su mundo se desmorona. Y Cleopatra es una mujer que tampoco ha tenido un gran poder político y cuyo mundo está en decadencia, porque en Roma está en ascenso Octavio Augusto, adoptado por su tío abuelo Julio César y su heredero político. Es una obra que me atrae y como persona mayor puedo entender los problemas de Antony. Y el joven Octavio, al que Shakespeare llama en su obra César, que tiene poco más de 20 años, es brillante y me recuerda mucho a los jóvenes genios de Silicon Valley, llenos de energía y poderosos.

¿Por qué decidió escribir usted mismo el libreto?

He contado con un gran colaborador, William Shakespeare. Es su texto, solo lo he reducido y organizado, he eliminado personajes y suprimido escenas y parte de las numerosas localizaciones. He centrado el libreto en la relación de poder entre Antonio, Cleopatra y Octavio. Además, de tener a un gran colaborador como Shakespeare, personalmente me siento a gusto escribiendo. He escrito mi propia autobiografía y escribo artículos para el New York Times.

© Gran Teatre del Liceu

Julia Bullock y Gerald Finley en los ensayos de 'Antony & Cleopatra' en el Liceu

Después de tratar en sus óperas problemas contemporáneos y una historia sobre la fiebre del Oro en California, ¿no temía desconcertar al público con la elección de un tema de la historia antigua?

La ópera es un género complejo, y escribir una tiene muchos puntos para que sea un fracaso. Puede tener una buena música, pero la historia no valer nada, o al revés, tener una buena historia y que la música no funcione. Es muy fácil equivocarse. En este caso tenía la seguridad que podría ir bien, porque el libreto cuenta con las maravillosas palabras de Shakespeare. No sé si funcionará igual para un público no angloparlante. En Barcelona mucha gente entiende inglés, pero Shakespeare es difícil, lo es incluso para quienes hablamos en inglés. He utilizado su texto original, sin actualizar la lengua del siglo XVI y principios del XVII. Es un texto bellísimo, habría sido un pecado cambiarlo, solo he actualizado unas pocas palabras que eran arcaicas, cuyo significado hoy nadie entendería, por otras que significan lo mismo. Y en algunas ocasiones, por motivos musicales, he añadido dos o tres líneas, que muy pocas personas, salvo los expertos en Shakespeare, detectarán. También hay unos pasajes de textos clásicos de Virgilio de un discurso sobre César, que Shakespeare no incluía, que me permiten definir cómo era realmente este personaje.

¿Se siente satisfecho con el resultado de Antony and Cleopatra?

Esto se lo podré contestar cuando dirija yo mismo la ópera en el Gran Teatre del Liceu. El estreno en la Ópera de San Francisco lo dirigió la directora musical de la compañía, Eun Sun Kim. No me gusta dirigir los estrenos por diversas razones, pero siempre necesito dirigir mis obras, sean óperas, conciertos u obras sinfónicas, para ver si funcionan o no. Cuando prepare el estreno en Barcelona, tengo que estudiar Antony and Cleopatra para ver si necesita cambios. Pero creo que es una obra potente y los intérpretes están espectaculares. Gerald Finley es un inmenso barítono y un gran actor, Julia Bullock y Paul Appleby son unos cantantes con un enorme talento. Es un gran privilegio trabajar con ellos. Me gustaría poder grabarla. Una grabación es un referente para el futuro.

“La ópera se vive en un plano emocional más intenso que cualquier otra forma de arte”

¿Necesita estudiarse sus propias óperas?

Por supuesto. Como director de orquesta tengo que comprobar si mis decisiones como compositor realmente funcionan. Son dos trabajos diferentes y ser el director de tu propia obra no significa que debas darlo todo por bueno. Tengo mucha experiencia como director de mis obras y a veces estudiándolas para dirigirlas he encontrados errores. Gustav Mahler dirigiendo sus sinfonías hacía múltiples cambios, y algunas veces de forma radical; siendo como era un compositor muy experimentado, cometía errores orquestando. A mí no se me caen los anillos por decir que una partitura es siempre un work in progress. La mayor parte de las veces no son errores, pero sí falta de cálculo sobre cómo funcionaría un pasaje determinado, y estas cosas las encuentras a medida que diriges las obras, cuando las interpreta una orquesta o un cantante. Entiendo muy bien por qué Verdi dedicó más de la mitad de su vida como compositor a revisar sus óperas. Yo no me he pasado la mitad de mi vida revisando mis óperas, pero sí he dedicado mucho tiempo a revisarlas.

¿Qué aporta el director de orquesta al John Adams compositor y qué aporta el compositor al John Adams director de orquesta?

Es una buena pregunta, pero es muy difícil de contestar. Cuando compongo me ayudan mis 40 años como director de orquesta y la mucha experiencia que tengo sobre lo que hacen los compositores. Pero lo que realmente me preocupa, especialmente en Estados Unidos, es saber cuánto tiempo se ensayará la obra. En mi país hay periodos muy limitados de ensayos y suelo tener eso en la cabeza. Por su parte, cuando dirijo una obra de Ravel, Stravinsky, Bartók o Beethoven, creo que mi experiencia como compositor me proporciona un conocimiento de lo que estos compositores hicieron. No es una cuestión de análisis, sino de entender determinadas elecciones a la hora de escribir una obra.

Lleva componiendo óperas desde hace cuatro décadas. ¿Llegó a imaginarse que llegaría a tener éxito como compositor lírico?

Si cuando tenía 20 años me hubieran dicho que sería un compositor de ópera de éxito me hubiera puesto a reír, porque yo no canto; lo más cercano a cantar que hacía era tocar la corneta, y la ópera no me interesaba. Mi interés estaba en la lectura y el hecho de que mi madre fuera una actriz y cantante aficionada de musicales muy probablemente me influyó.

Actualmente, ¿qué le gusta más de la ópera?

La manera en la que música, palabra y acción crean una tensión dramática provocando un resultado abrumador. La experiencia que se tiene cuando todo encaja es difícil de obtener con otra forma de arte. La ópera se vive en un plano emocional más intenso que cualquier otra forma de arte.

© Gran Teatre del Liceu

Los ensayos de 'Antony & Cleopatra' en el Liceu

 ¿Cuál es a su juicio la aportación la ópera americana al género lírico?

No estoy seguro. Creo que hemos tenido una gran tradición en el género del musical con compositores como George Gershwin, Stephen Sondheim y el tándem Rodgers & Hammerstein, que han hecho una gran contribución a la cultura general americana del teatro musical. No creo que hayamos tenido óperas de gran éxito. Porgy and Bess es la única ópera americana famosa.

Pero se está evidenciado una gran vitalidad creativa en Estados Unidos muy superior a la europea

En Estados Unidos todo el mundo compone óperas, es asombroso. Mucha gente que no conoce nada sobre canto y sobre componer óperas recibe encargos para componerlas.

¿Y por qué sucede?

No lo sé. El Metropolitan de Nueva York ha estado programando desde hace décadas el mismo repertorio, y ahora Peter Gelb está focalizando la programación en óperas nuevas. Es una buena noticia, pero muchas de las nuevas óperas no tendrán futuro. Es imposible predecir qué futuro tendrá la ópera en Estados Unidos.– ÓA

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