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La Scala de Milán presentó su nueva temporada en Madrid
El nuevo intendente, Fortunato Ortombina, detalló la amplia oferta artística de ópera, ballet y conciertos 2025-26 del coliseo italiano
La temporada 2025-2026, que se inaugurará como marca la tradición el próximo 7 de diciembre, día de San Ambrosio, levantará el telón con Lady Macbeth de Mtsensk, al cumplirse los 50 años de la muerte de Dmitri Shostakóvich. La nueva etapa del coliseo incluye al maestro Myung-Whun Chung como sucesor de Riccardo Chailly en el cargo de director musical y se proyecta de cara a las celebraciones del 250º aniversario de la inauguración de La Scala, que se celebrará en 2028.
Dice Lady Macbeth: “Bésame para que me ardan los labios, para que la sangre me suba a la cabeza…”. ¿Qué puede llevar a una mujer como Katerina Ismailova a cometer los crímenes más horribles? ¿Por qué lo hace? Con esta dura ópera de Dimitri Shostakóvich, Lady Macbeth de Mtsensk, se inaugurará la próxima temporada del Teatro alla Scala el día 7 de diciembre, un curso que el nuevo sobreintendente del coliseo, Fortunato Ortombina, definió como “muy milanesa” durante la presentación de la oferta artística del coliseo italiano en Madrid realizada ayer. Se atiende con esta apertura a una importante efeméride: los 50 años de la muerte del compositor ruso, cuya ópera, inspirada en la novela de Leskov, se estrenó en Milán en 1934 y se prohibió en la Unión Soviética tanto por su música como por la inmoralidad de su argumento, tal y como se afirmaba en la presentación oficial de la temporada de La Scala en mayo pasado (ver este enlace).
El nuevo superintendente de La Scala explicó en el Instituto Italiano de Cultura de Madrid que Lady Macbeth de Mtsensk es ya una “ópera de repertorio, y seguro que causará un gran impacto entre el público”. En el podio estará el maestro Riccardo Chailly en una producción del ruso Vasily Barkhatov. Será el primero de una serie de grandes títulos que jalonarán el nuevo curso del templo lírico, que contará con el ciclo completo del Ring wagneriano, dirigido por Alexander Soddy y Simone Young en la versión escénica de David McVicar. El centenario del estreno mundial de Turandot se celebrará con una propuesta de Davide Livermore dirigida por Nicola Luisotti.
Ortombina tiró del pasado y recordó el tiempo que durante los años ochenta vivió en Madrid “en una casa alquilada en el Paseo de la Castellana. Me desplazaba en Metro cada día y desayunaba en una cafetería que había en la estación y cuyo camarero era italiano, así un día tras otro. Para mí fue un periodo fundamental”. Habló del primer partido que vivió en el Bernabéu y del cariño que le tiene a la capital de España. Llegó porque quería ser director de coro y era necesario aprender y estudiar con los mejores. Conoció el Teatro de La Zarzuela porque el Real aún no estaba reinaugurado y se interesó por una familia de pintores, los Madrazo, porque cada día pasaba por la calle que les da nombre. Todo un bagaje que le ha acompañado a lo largo de su carrera y que ha llevado hasta el templo milanés: “Tenemos que potenciar el papel de La Scala como industria cultural y como gran fábrica de la música. Hablar en Francia de valores literarios es hacerlo de Victor Hugo; en Italia es nombrar a Verdi”, aseguró, de quien considera Il trovatore como “la madre de todas las óperas”.
Cuatro serán las nuevas producciones que se estrenen en La Scala, Pélleas et Mélisande, que no se veía en el teatro desde 2005 y cuya esperada dirección de escena firma Romeo Castellucci, Nabucco, con regia de Alessandro Talevi y las voces de Anna Netrebko y Luca Salsi como protagonistas, Carmen, coproducida con el Covent Garden y el Teatro Real de Madrid y con un nuevo “traje” diseñado por Damiano Michieletto, y Faust, con Marina Rebeka y Vittorio Grigolo y puesta en escena de Johannes Earth y Daniele Rustioni en el foso.
Las reposiciones tendrán como protagonista a la gran ópera italiana, pues además de Turandot, se incluyen Lucia di Lammermoor y La traviata con Nadine Sierra, además de contar con una nueva producción de L’elisir d’amore para el Proyecto Academia. La temporada de ballet lleva la firma de Frédéric Olivieri, que combinará reposiciones clásicas con obras contemporáneas y del siglo XX que antes no se habían visto en el escenario de La Scala. No faltarán los recitales, el ciclo dedicado a grandes pianistas o los conciertos extraordinarios, así como el ciclo de música de cámara. Ortombina habló de voces y de divos, de grandes estrellas y de lo que supuso la muerte de Luciano Pavarotti para el star system, pues “marcó una manera de ver y percibir a las estrellas. Claro que hoy existen grandes voces. Pero es necesario que trabajen con los más grandes también, pues detrás de una gran voz siempre ha habido un director de orquesta, que juega un papel fundamental porque dirige a la orquesta y dirige a los cantantes. Trabajemos con los artistas del futuro, pues la ópera es nuestra literatura nacional. Y el teatro, y La Scala, es el lugar donde se puede respirar el ADN de la ciudad”.- ÓA
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