CRÍTICAS
INTERNACIONAL
Zubin Mehta dirige una 'Aida' conmovedora en un país en guerra
Florencia
Teatro del Maggio Fiorentino
Verdi: AIDA
Olga Maslova, Daniela Barcellona, Seok Jong Baek, Daniel Luis de Vicente, Simon Lim, Manuel Fuentes. Dirección musical: Zubin Mehta. Dirección de escena: Damiano Michieletto. 22 de junio de 2025.
Damiano Michieletto ambienta esta Aida en la época actual y en un país en plena guerra. Todo transcurre en una escuela semidestruida, con el techo derrumbado por las bombas, los pupitres amontonados y el material del gimnasio esparcido por todas partes. En el tercer y cuarto actos, la situación ha empeorado: una montaña de ceniza negra se ha acumulado en el suelo. Esta producción fue creada en Múnich en mayo de 2023, cuando aún no había estallado la guerra en Gaza, pero al verla hoy se tiene la impresión de que está ambientada precisamente en ese lugar hoy tan desolador. Algunos detalles reproducen con exactitud escenas atroces vistas tantas veces en la televisión, como un niño muerto envuelto en una sábana blanca. En esta tragedia no puede haber momentos festivos. Mientras la orquesta interpreta las danzas del segundo acto, Michieletto proyecta en una pantalla primero a una multitud de hombres y mujeres exaltados que aclaman a los jefes militares, luego a soldados cubiertos de sangre y, finalmente, una extensión de cuerpos de civiles asesinados: este contraste con la música alegre y animada provoca un efecto inquietante y revela la locura y la crueldad de la guerra. El final apunta a una esperanza: Aida y Radamès sueñan con unir sus vidas en un sencillo matrimonio de pueblo, pero eso no es más que una ilusión. A pesar de lo excéntrico de algunas de las ideas de Michieletto, el público aplaudió con gran entusiasmo su doliente propuesta.
Magnífica resultó ser la dirección musical del nonagenario Zubin Mehta, que con un gesto menos amplio que en otros tiempos, pero siempre autoritario, claro y preciso, exigió y consiguió de la Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino matices y detalles que revelaban con gran sensibilidad los sentimientos más profundos de los protagonistas. Se trató de una Aida predominantemente intimista, pero en los momentos más grandiosos, como en el final del segundo acto, el director indio logró del coro y la orquesta una sonoridad poderosa y deslumbrante.
Aida estuvo interpretada por la rusa Olga Maslova, que en los momentos más dramáticos acusó cierto esfuerzo, pero destacó en los pasajes líricos, imponiendo una voz suave y bien timbrada. Radamès fue el coreano Seok Jong Baek, que posee una voz amplia y robusta, pero cantó siempre en forte y sin variedad de colores, por ello, de forma monótona y sin expresión; el tenor es capaz también de cantar con delicadeza y expresividad, pero solo lo demostró en el dúo final… También el otro coreano, Simon Lim, cantó con pocas sutilezas, pero en su caso este detalle no desentonaba ante un personaje rígido como es Ramfis, el Sumo Sacerdote.
Daniela Barcellona, conocida hasta hace unos años sobre todo como gran intérprete de Rossini, resultó también una excelente Amneris: en los tres primeros actos expresó a la perfección la mezcla de amor, celos y orgullo que vive la princesa, pero su interpretación alcanzó la cima en la escena del juicio del cuarto acto, cuando la desesperación y el dolor revelan su vulnerabilidad, su debilidad y, por tanto, su verdadera humanidad. Amonasro fue el hispanoamericano Daniel Luis De Vicente, que tiene una voz oscura y potente pero flexible, de verdadero barítono verdiano, y también se mostró como un excelente actor que hizo evidente cómo su amor por la hija es en realidad solo un medio para descubrir los planes del ejército egipcio. El joven Manuel Fuentes cantó el papel del Rey con una maravillosa voz de bajo de hermoso timbre. * Mauro MARIANI, corresponsal en Italia de ÓPERA ACTUAL
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