Vivaldi con desbordada intensidad emocional en el Real

Madrid

29 / 09 / 2025 - David SANTANA CAÑAS - Tiempo de lectura: 3 min

madrid vivaldi 'Farnace' en versión semiescenificada en el Real © Teatro Real / Javier DEL REAL
madrid vivaldi 'Farnace' en versión semiescenificada en el Real © Teatro Real / Javier DEL REAL
madrid vivaldi 'Farnace' en versión semiescenificada en el Real © Teatro Real / Javier DEL REAL

Teatro Real

Vivaldi: FARNACE

En versión semiescenificada

Emiliano González Toro, Key’mon W. Murrah, Adèle Charvet, Deniz Uzun, Juan Sancho, Séraphine Cotrez, Álvaro Zambrano. Dirección musical: Emiliano González Toro. Dirección de escena: Mathilde Etienne. 27 de septiembre del 2025.

Tras cosechar un notable éxito con sus interpretaciones de las óperas de Monteverdi, la agrupación suiza I Gemelli da el salto a la ópera italiana del siglo XVIII de la mano de este Farnace de Vivaldi que se pudo escuchar en el Teatro Real en versión semiescenificada. La propuesta de buscó distinguirse resaltando, según se afirmaba, “las emociones desbordadas y la dramatización extrema de los diálogos” y, para ello, se escogió cuidadosamente una plantilla de cantantes que encarnó perfectamente cada uno de los personajes. La puesta en escena, aunque modesta al tratarse de una versión de concierto teatralizada, estuvo muy cuidada: aprovechó todo el espacio del escenario y presentó un vestuario que, aunque sencillo, permitió diferenciar fácilmente a los personajes y su origen asiático o romano. Todo ello hizo de los recitativos, no un peaje necesario entre las arias, sino una parte igual de disfrutable.

La presentación de los antagonistas del rey Farnace, fue memorable, gracias al recitativo firme y autoritario y la presencia escénica de un Pompeo encarnado por el tenor español Juan Sancho, quien no logró lucirse tanto en las arias. Su compañera de conspiraciones, Berenice, interpretada por la mezzo francesa Adèle Charvet, también se mostró firme y segura en el recitativo, dando vida a una absoluta villana cegada por la venganza, que dirigió la orquesta con mano firme, como a sus súbditos, logrando en sus arias del tercer acto una perfecta simbiosis entre voz e instrumentos.

"Berenice, interpretada por Adèle Charvet, se mostró firme y segura en el recitativo, dando vida a una absoluta villana cegada por la venganza"

En el resto de casos, incluso en las arias del propio director musical, el tenor suizo de origen chileno Emiliano González Toro, la idea de poner a los cantantes a dirigir la orquesta no aportó nada interesante y, por el contrario, pudo hacer perder la concentración de algunos de los intérpretes, como fue el caso de Juan Sancho. En una partitura como esta, los solistas ya se enfrentan a una tarea muy compleja como para además tener que estar guiando a los músicos… Los movimientos bruscos de González Toro al dirigir se vieron reflejados en sus líneas vocales, lo que, unido a una voz que no logró alcanzar la proyección ideal que un escenario como el del Teatro Real exige, hizo que su representación de Farnace no fuera todo lo correcta que se esperaba, a pesar de los esfuerzos del tenor por enfatizar las emociones del personaje.

El protagonismo de la velada se lo llevó el contratenor estadounidense Key’mon W. Murrah en el papel secundario de Gilade: su voz, pura y cristalina, y su limpio paso al sobreagudo encajaron a la perfección con la interpretación del enamoradizo siervo de Berenice que se deja llevar completamente por el amor que surge entre él y Selinda. La mezzo francesa Séraphine Cotrez interpretó impecablemente a la hermosa y confabuladora hermana de Farnace, aunque se apocó en su aria final del tercer acto. Completó el triángulo amoroso el tenor chileno Álvaro Zambrano como Aquilio, quien estuvo correcto, especialmente en los recitativos y en el coqueto dúo del tercer acto que interpretó junto a Séraphine Cotrez. Se completaba el plantel con la mezzosoprano alemana de origen turco Deniz Uzun, que interpretó unas líneas variadas en cuanto a matices y color, siempre dentro de la solemnidad que requiere su papel de reina Tamiri.

Al final del tercer acto, el libretista Antonio Maria Lucchini precipita el final de Farnace con un sobrevenido éxtasis expiatorio tras el que los personajes terminan cantando a coro, aspecto indicativo del papel secundario que la dramatización recibe en este tipo de óperas barrocas, en las que lo importante es la música. Quizás, por ello, sea deseable no sacrificar nada del apartado musical en aras de la dramatización o la innovación.  * David SANTANA CAÑAS, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL

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