CRÍTICAS
NACIONAL
Una 'Francisquita' insuficiente en el Gayarre
Pamplona
Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera (AGAO)
Vives: DOÑA FRANCISQUITA
Inés Ballesteros, Pepe Hannan, Mónica Redondo, Francisco Sánchez, Darío Gallego, Carmen Serrano, Carmelo Peña, Luis Ortega. Dirección musical: José Antonio Irastorza. Dirección de escena: David López Álvarez. Teatro Gayarre, 21 de noviembre de 2025.
El plato fuerte de la programación de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera de Navarra (AGAO) es la puesta en escena de un título de zarzuela, además de toda la colaboración con la Fundación Baluarte en el apartado lírico que ellos programan. En esta ocasión ha sido Doña Francisquita la obra elegida por la AGAO, una de las denominadas zarzuelas grandes, que lo es no solo por su formato y concepción en tres actos, como era la costumbre, sino por sus exigencias vocales, realmente exigentes. Para cubrir el cuarteto protagonista son necesarias voces importantes y, desgraciadamente, no fue este el caso en estas funciones.
Las limitaciones del Teatro Gayarre condicionaron un mayor despliegue de medios, empezando por la puesta en escena firmada por David López Álvarez, esquemática, utilizando medios que retrotraen a las antiguas compañías de zarzuela que recorrían la geografía con los títulos más granados del repertorio. Únicamente el empleo de proyecciones audiovisuales alusivas a la trama dio un toque de modernidad a la escena. Comenzó y acabó la representación incluyendo versos de La discreta enamorada de Lope de Vega, obra en la que se inspiraron Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw, autores del libreto.
La protagonista estuvo interpretada por la soprano madrileña Inés Ballesteros, de voz ligera aunque homogénea, pero en todo su registro adoleció de escasa proyección; su Canción del ruiseñor fue uno de sus mejores momentos. Como Fernando, el tenor Pepe Hannah evidenció que las exigencias que demanda este papel son realmente importantes para su momento actual: poseedor de una voz de tenor lírico, presentó dificultades para acceder al registro agudo y estuvo desigual en muchos momentos, aunque defendió con dignidad la romanza «Por el humo se sabe dónde está el fuego«. En el papel de Cardona, el tenor Francisco Sánchez suplió con su vis cómica las carencias vocales que impidieron recrear un papel demasiado importante para su instrumento. La Aurora de la mezzosoprano Mónica Redondo se convirtió sin duda en la triunfadora de la noche gracias a una voz oscura, cercana a la de una contralto, homogénea y bien proyectada. El resto de los personajes cumplieron con sus cometidos.
La Sinfónica de Navarra con un menguado orgánico cumplió desde el foso, pero privó de la brillantez que tienen muchas de las partes de la obra y el sonido pareció pobre en muchos momentos. A sus órdenes, el maestro Jose Antonio Irastorza volvió a dar muestras de ser un gran concertador y llevó foso y escena con acierto. El nutridísimo coro de AGAO no tuvo una de sus mejores noches, evidenciando desequilibrios entre las cuerdas y preocupación por el exceso de volumen que privó de matices a sus interpretaciones. Finalmente, el bailaor Luis Ortega dio la nota de color al fandango y consiguió grandes aplausos de un público que abarrotó el teatro ante el reclamo de un título de repertorio de sobra conocido. * Alberto OSÁCAR, corresponsal en Pamplona de ÓPERA ACTUAL
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