CRÍTICAS
INTERNACIONAL
‘Rigoletto’ no deja de brillar en las noches del Met
Nueva York
The Metropolitan Opera House
Verdi: RIGOLETTO
Quinn Kelsey, Nadine Sierra, Stephen Costello, Soloman Howard. Dirección de escena: Barlett Sher. Dirección musical: Pier Giorgio Morandi. 26 de octubre de 2024.
La producción de Rigoletto de Bartlett Sher regresó al Metropolitan Opera, reviviendo la magia que cautivó al público en su estreno en 2021. Esta versión, que sustituye la anterior y polémica ambientada en Las Vegas, ha logrado ganarse la devoción de los aficionados. Con un elenco de primera línea y una dirección cuidada, el éxito en las butacas está prácticamente garantizado. Quinn Kelsey, en el papel titular, ofreció una interpretación que captura la complejidad emocional de Rigoletto de manera magistral; con su voz de barítono cálida y poderosa, logra navegar por los momentos dramáticos con una destreza impresionante, y su «Cortigiani, vil razza dannata» fue uno de los puntos culminantes de la noche revelando la agonía y el sufrimiento del personaje de forma palpable.
Nadine Sierra, como Gilda, deslumbró con una interpretación llena de fragilidad y fuerza; su «Caro nome» fue un espectáculo de virtuosismo, con una coloratura impecable que evocó la pureza y el entusiasmo juvenil de su personaje. La sinceridad emocional que aportó resonó profundamente, especialmente en la desgarradora escena del segundo acto, donde comparte con su padre la angustiante historia de su secuestro y confiesa su vergüenza. Aunque es posible que la soprano no se prodigue mucho en este papel, su interpretación quedará marcada como una de las Gildas más memorables del momento.
Stephen Costello, en el papel del Duque de Mantua, se mantuvo un poco a la sombra: su presencia escénica fue algo rígida, y aunque su interpretación vocal fue generalmente sólida, enfrentó dificultades en ciertos momentos, especialmente en las arias principales, donde la presión del papel se hizo evidente. En contraste, el Sparafucile de Soloman Howard, en su debut en el rol, fue uno de los destacados de la velada imponiendo una voz de bajo resonante y una presencia imponente que añadieron una dimensión realista al papel, convirtiendo cada aparición en una declaración de poder y misterio.
El Coro de la Metropolitan Opera brilló sonando excepcionalmente bien, con un empaste maravilloso y una seguridad evidente en su interpretación, dejando claro que conoce la partitura al dedillo. La orquesta, dirigida por Pier Giorgio Morandi, también ofreció una versión vibrante y rica de la partitura de Verdi, realzando la tensión y la emoción de cada momento musical. * Rebeca BLANCO PRIM, corresponsal en Nueva York de ÓPERA ACTUAL
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