‘La fille du régiment’, color y pulso belcantista

Málaga

25 / 05 / 2026 - Alejandro FERNÁNDEZ - Tiempo de lectura: 3 min

Juan de Dios Mateos y Rocío Pérez en 'Le fille du régiment' © Teatro Cervantes / Carlos DÍAZ
La producción de 'La fille du régiment' de Javier Hernández © Teatro Cervantes / Carlos DÍAZ
Javier Franco en 'La fille du régiment' © Teatro Cervantes / Carlos DÍAZ

Teatro Cervantes

Donzietti: LE FILLE DU RÉGIMENT

Rocío Pérez, Juan de Dios Mateo, Javier Franco, Marina Pardo, Luis Pacetti, Óscar Efrén Velázquez, Jesús Gómez, Rosa Moreno. Dirección de escena: Javier Hernández. Dirección musical: Salvador Vázquez. 22 de mayo de 2026.

Uno de los títulos belcantistas por excelencia, La fille du régiment de Gaetano Donizetti, fue la encargada de culminar la XXXVII Temporada Lírica del Teatro Cervantes de Málaga (ver previa en este enlace). Para la ocasión, se contó con una producción escénica del Teatro Villamarta de Jerez adaptada por Javier Hernández, mientras que la producción musical corrió a cargo del coliseo malagueño bajo la batuta del maestro Salvador Vázquez.

La propuesta presenta una escenografía funcional en un montaje que traslada la acción a un puerto imaginario, un nuevo contexto que permitió al director de escena sugerir una ambientación refrescante sin alterar en absoluto el sentido de la trama. La producción se caracterizó por su decidida apuesta por el movimiento de la figuración, el ballet coordinado por Zaida Ballesteros y el inteligente aprovechamiento del vestuario ideado por Gabriela Salaverri, elementos que contextualizan y refuerzan la vis cómica de la partitura. El objetivo era propiciar una dramaturgia ágil, directa y de indudable eficacia escénica, algo que Hernández consigue a través de cuadros plásticos de gran valor visual; gracias a ello, la sucesión de números de esta ópera —antecedente natural del musical y la opereta— fluyó de manera orgánica, dotando de ritmo y tensión dramática a los dos actos que articulan la obra donizettiana.

Nada fácil lo tuvieron los profesores de la Filarmónica de Málaga, dada la grave crisis institucional que atraviesa el conjunto, agravada por la clamorosa falta de altura de su Consejo de Administración. Sin embargo, el compromiso de los músicos, bajo el mando del maestro Salvador Vázquez, propició un sonido belcantista cuidado en las dinámicas, compacto y sensible en el acompañamiento al elenco solista, así como sólido en los pasajes a solo, comenzando por la obertura. En lo estrictamente musical, el maestro Vázquez demostró una encomiable solvencia y precisión técnica.

Otro de los pilares fundamentales de la producción fue la participación del coro titular del teatro, confiado al maestro Pablo Moras, a quien se debe reconocer el esfuerzo y el cuidado en el equilibrio de las cuerdas. El conjunto propició momentos bien trabados desde la escena de apertura y destacó especialmente por la plasticidad de su emisión, ofreciendo un sonido compacto y empastado que reforzó la propia dramaturgia de las diferentes escenas; sobresalieron, en este sentido, el Coro de campesinos y la Canción del regimiento del primer acto.

"Destacó el trío protagonista defendido por las voces de Rocío Pérez —un tanto ausente en lo actoral—, Juan de Dios Mateos —muy intencionado en lo técnico— y un irresistible Sulpice a cargo de Javier Franco"

En el plano estrictamente canoro, destacó el trío protagonista defendido por las voces de Rocío Pérez —un tanto ausente en lo actoral—, Juan de Dios Mateos —muy intencionado en lo técnico— y un irresistible Sulpice a cargo de Javier Franco. Los tres estuvieron sólidamente respaldados por el interesante trabajo de la mezzosoprano Marina Pardo y la notable labor tanto vocal como escénica del tenor Luis Pacetti. La soprano de coloratura Rocío Pérez, a pesar de su solvencia técnica, se percibió algo distante en las tablas, si bien musicalmente brilló con luz propia, de forma especial en la gran escena de Marie. Elegancia y sensibilidad definieron el trabajo del tenor Juan de Dios Mateos, a quien solo se le echó en falta una mayor expansión en las notas agudas, aunque en el cómputo global superó con creces las severas dificultades que atesora la partitura que defendía. La presencia en escena de Javier Franco es siempre una apuesta segura por su constante implicación actoral y canora; el cbarítono sobresalió por su evidente conocimiento psicológico del personaje, balanceando una precisión vocal de generosa emisión con la dignidad dramática de su Sulpice, todo ello sustentado en una fluida dicción y una convincente capacidad para integrarse en el engranaje del elenco. Con su actuación, hizo valer esa máxima de que La fille du régiment depende, en gran medida, de la precisión del reparto y de la perfecta compenetración de sus distintas capas dramáticas. Cabe destacar también, a pesar de la brevedad de sus intervenciones, las aportaciones de Jesús Gómez y Óscar Velázquez por su indudable rigor técnico.

Esta clausura de temporada se ha distinguido por ser una producción aquilatada y más que intencionada que contó con la aprobación general de los aficionados, sirviendo como broche de oro para una Temporada Lírica que ya se ha consolidado dentro del panorama lírico nacional.  * Alejandro FERNÁNDEZ, corresponsal en Málaga de ÓPERA ACTUAL

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