La conjunción del canto de Yende y la entrega de Fabiano

Santander

27 / 08 / 2025 - Agustín ACHÚCARRO - Tiempo de lectura: 4 min

FIS Yende Michael Fabiano, Pretty Yende y Pablo Mielgo © Pedro PUENTE / FIS

Festival Internacional de Santander

Concierto PRETTY YENDE y MICHAEL FABIANO

Obras de Verdi, Donizetti, Dvořák, Leoncavallo, Puccini, Chapí, Sorozábal y Giménez. Pretty Yende, soprano. Michael Fabiano, tenor. Orquesta Oviedo Filarmonía. Director: Pablo Mielgo. Sala Argenta del Palacio de Festivales de Santander, 22 de agosto de 2025

Un concierto de la 74ª edición del Festival Internacional de Santander dedicado a ópera y zarzuela en el que la soprano Pretty Yende expuso una apabullante facilidad en la emisión, con un timbre cálido y una coloración variada. Empezó con “D´amor sull´ali rosee…” de Verdi, segura en los adornos y en los pasajes de canto legato, quizá necesitada en algunos momentos de una voz más densa. Mientras que el tenor Michael Fabiano, si se obvia la irregularidad en el timbre y la tendencia hacia la exageración, destacó especialmente por su arrojo y su entrega, así como la potencialidad de su voz. En “Quando le sere al placido” de Luisa Miller, se volcó totalmente, con momentos vibrantes. Yende puso la calidez en el dúo “Già nella note densa” de Otello, con pianos sutiles y Fabiano el empeño por acoplarse a ese estilo de canto y responder eficazmente en los momentos que le permitieron cierto arrebato. Así se cerró la primera parte dedicada a Verdi.

Ya en la segunda mitad, Pretty Yende dejó su sello en la “Canción de la luna” de Dvořák, con un alto sentido de la declamación y del carácter poético, haciendo uso de una marcada emotividad, dándole a las frases largas un colorido entre lírico e íntimo. Michael Fabiano en “Vesti la giubba” hizo del verismo del payaso Canio de Leoncavallo su mejor arma.

En los dúos que restaban se compenetraron bien ambos cantantes. En “Lucia perdona… Sulla tomba” él cantó fuera de estilo, sin el fraseo adecuado, mientras que ella dotó a su canto de la articulación y acentos precisos. Ambos dieron lo mejor de sí mismos en el dúo de La Bohème pucciniana, “O Soave fanciulla”.

"Se notó que [la Oviedo Filarmonía] es una orquesta acostumbrada al foso, que domina los recursos dramáticos de la ópera y que sabe llevar a los cantantes, labor en la que se volcó el director Pablo Mielgo"

Un detalle, el acercamiento de ambos intérpretes al repertorio español con sendas romanzas de La tabernera del puerto y El barbero de Sevilla. Fabiano hizo honor al nombre de su elección con “No puede ser” de Sorozábal, mientras que Yende en “Me llaman la primorosa” de Giménez se desenvolvió con soltura en las ornamentaciones e intentó dar con el gracejo que la obra conlleva.

La Oviedo Philarmonía empezó el concierto algo fría en la obertura de La forza del destino, dejando mejor impresión en la de Don Pasquale y mucho más todavía en el preludio de El tambor de granaderos. Se notó que es una orquesta acostumbrada al foso, que domina los recursos dramáticos de la ópera y que sabe llevar a los cantantes, labor en la que se volcó el director Pablo Mielgo. Subrayar la participación de los solistas, con intervenciones destacables, como la de la clarinetista en la obertura de La Forza del destino o el chelo, la trompa y la flauta en la de Don Pasquale.

Ambos cantantes cerraron su actuación, micrófono en mano -que se reveló totalmente innecesario-, interpretando un popurrí con títulos como “As times goes” de Moonriver, o Edelweiss ante un público encandilado que se volcó en los aplausos con ambos artistas confirmando el éxito de la propuesta en esta edición del Festival Internacional de Santander. * Agustín ACHÚCARRO, colaborador de ÓPERA ACTUAL

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