'Guillaume Tell', inicio brillante de una nueva etapa

Lausana

17 / 10 / 2024 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 4 min

rossini lausanne La nueva producción de Bruno Ravella de 'Guillaume Tell' © Opéra de Lausanne / Carole PARODI
rossini lausanne La nueva producción de Bruno Ravella de 'Guillaume Tell' © Opéra de Lausanne / Carole PARODI
rossini lausanne La nueva producción de Bruno Ravella de 'Guillaume Tell' © Opéra de Lausanne / Carole PARODI

Opéra de Lausanne

Rossini: GUILLAUME TELL

Nueva producción

Jean-Sébastien Bou, Olga Kulchynska, Julien Dran, Elisabeth Boudreault, Géraldine Chauvet, Frédéric Canton, Luigi De Donato, Sahy Ratia, Jean Miannay, Warren Kempf, Marc Scoffoni. Dirección musical: Francesco Lanzillotta. Dirección de escena: Bruno Ravella. 15 de octubre de 2024.

La primera producción del nuevo intendente de la Opéra de Lausanne, Claude Cortese, se ha saldado con un rotundo éxito, situando a Guillaume Tell como un hito indiscutible en la historia reciente del teatro. La obra de Gioachino Rossini, conocida por su enorme complejidad tanto en lo vocal como en lo escénico, encontró en esta versión una ejecución memorable. El público de Lausana, ciudad suiza con una profunda tradición patriótica, conectó inmediatamente con el mensaje de lucha por la libertad y la unificación de los cantones suizos, elementos que resonaron con particular fuerza entre el público, reafirmando la relevancia histórica de la figura del héroe protagonista. Compuesta en 1829 y basada en una obra de Schiller, Tell aborda la lucha de los suizos contra la opresión de los Habsburgo, representando la resistencia patriótica y la determinación por alcanzar la libertad. Para el público suizo, este relato, aunque legendario, evoca una fuerte identificación con la defensa de su soberanía, un tema que sigue siendo central en su identidad cultural.

Uno de los aspectos más destacables de esta producción ha sido el extraordinario trabajo del Coro de la Opéra de Lausanne; bajo la dirección de Alessandro Zuppardo sonó con una precisión y emotividad nunca antes vistas en este teatro, desde los momentos más íntimos hasta las arrolladoras escenas de masas se mostró cohesionado, especialmente en el acto final, cuando el grito por la libertad cobró una intensidad desgarradora.

En cuanto al elenco, Jean-Sébastien Bou encarnó a un Tell apasionado y convincente; con su robusta voz y su entrega actoral, Bou reflejó perfectamente la complejidad del personaje, tanto al padre protector como al líder revolucionario. Su “Sois immobile” fue uno de los momentos más emocionantes de la velada, mostrando una enorme capacidad para manejar los matices dramáticos. En el papel de Arnold, Julien Dran se enfrentó con gran aplomo a uno de los roles más difíciles del repertorio y su “Asile héréditaire” fue impecable, con un dominio técnico que le permitió abordar los agudos de manera fluida y conmovedora. Sin embargo, no solo brilló en lo vocal, ya que también mostró una profundidad emocional que hizo de Arnold un personaje trágico y apasionado.

"Jean-Sébastien Bou encarnó a un Tell apasionado y convincente; con su robusta voz y su entrega actoral, Bou reflejó perfectamente la complejidad del personaje, tanto al padre protector como al líder revolucionario"

Olga Kulchynska, como Mathilde, deslumbró con su voz llena de color, una técnica depurada y un fraseo exquisito que le permitieron navegar por las complejidades del rol aunque en algunos momentos sus agudos resultaron algo forzados; su interpretación general, sin embargo, fue magnífica, destacando su habilidad para proyectar tanto el poder como la vulnerabilidad del personaje. Del resto del numeroso y sólido elenco, destacaron especialmente Elisabeth Boudreault como un Jemmy fresco y lleno de energía y vocalmente impecable, así como Géraldine Chauvet, quien aportó solidez y un interesante instrumento al papel de Hedwig.

La producción de Bruno Ravella optó por una visión convencional pero efectiva, con una escenografía inspirada en las pinturas de Ferdinand Hodler con paisajes alpinos, mientras que los austeros vestuarios contribuyeron a evocar el espíritu patriótico. Aunque en algunos momentos ciertas escenas pudieron parecer algo estáticas, el poder emocional de la última, con la proclamación de la libertad suiza, compensó cualquier posible deficiencia visual despertando una profunda emoción.

La orquesta, bajo la batuta de Francesco Lanzillotta, ofreció una interpretación de alto nivel; el maestro, atento a los detalles y al equilibrio entre foso y escena, sacó lo mejor de la Orquesta de Cámara de Lausana, con un fraseo refinado y una excelente articulación de las dinámicas. Desde los momentos más íntimos a los grandes concertantes, Lanzillota marcó dirección en la cual la calidad musical se mantuvo a la altura del desafío que plantea esta colosal obra de Rossini.  * Albert GARRIGA, corresponsal en Suiza de ÓPERA ACTUAL

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