CRÍTICAS
INTERNACIONAL
Violetta concentra todo el drama de Verdi
Tokio
New National Theatre
Verdi: LA TRAVIATA
Este mes regresó al New National Theatre de Tokio La Traviata en una producción dirigida por el director francés Vincent Boussard, estrenada en 2015. El escenario ofrecía una perspectiva distorsionada, con un piano de cola presente en todas las escenas; el vestuario es bastante fiel a la época, pero su diseño también aportaba pequeños significados simbólicos. En cuanto a la dirección de actores, la comunicación entre Violetta y los otros personajes se reduce deliberadamente creando la impresión en muchas escenas de la existencia de una barrera entre ellos que les impide acercarse. La barrera se hace visible en el tercer acto, cuando un tul negro se interpone entre la protagonista y los demás intérpretes. Por lo tanto, la atención del público se centra en Violetta, mientras que el resto tiene un papel secundario. Boussard tiene la visión de esta obra como si expresara la lucha solitaria de una mujer contra una sociedad masculina y opresora propia del siglo XIX, un tema ciertamente presente en la obra.
En este tipo de dirección de escena, la capacidad expresiva de los intérpretes es fundamental. En 2022, Eri Nakamura, sustituta de última hora, captó perfectamente la intención de Boussard cautivando al público con su interpretación como Violetta; en esta ocasión, con Nakamura como titular desde que se anunciara la reposición, la fuerza de la soprano japonesa residió en la profundidad de su interpretación: en el primer acto expuso una Violetta frívola y dedicada a los placeres fugaces, con una técnica vocal virtuosa, incluyendo el agudo Mi bemol del aria. En el dúo con Germont del segundo acto la cantante nipona, de importante carrera internacional, cantó con dolor, esculpiendo sus palabras para expresar desesperación por la condena social y tiñendo toda la segunda mitad de la obra con un canto cargado de gran intensidad emocional.
La dirección de la Filarmónica de Tokio fue confiada a Francesco Lanzillotta, un maestro sensible al drama que conlleva esta obra maestra y que hizo coexistir el refinamiento y la crueldad que encierra la obra en su interior. Giorgio Germont fue interpretado por Gustavo Castillo, una voz imponente y musicalmente auténtica. Riccardo Della Sciucca, en el papel de Alfredo, exhibió una hermosa voz con un timbre más oscuro que el promedio de los tenores italianos; su actuación fue elegante y convincente, sin embargo careció de la pasión necesaria para el papel. Yuki Sugiyama, como Flora, aportó una presencia encantadora y una voz dulce, mientras que Kyosuke Kanayama, en el papel de Gastón, jugó con una voz natural y una actuación desenfadada. Hiroyuki Narita, como Douphol, creó un personaje de autoridad, Kei Kondo (Marqués) demostró poseer una voz hermosa y una actuación que animana la fiesta, Masumi Kubota como el Dr. Grenvil ofreció una adecuada interpretación y, finalmente, Mutsumi Taniguchi como Annina, impuso una voz rica en armónicos.
El Coro del NNTT, dirigido por Hirofumi Misawa, exhibió su habilidad para contar historias a través del canto, ahora con los movimientos fluidos y ya liberados de las restricciones impuestas por el Covid de la anterior representación. * Mika INOUCHI, corresponsal de ÓPERA ACTUAL en Tokio
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