CRÍTICAS
NACIONAL
El certero retrato de 'Otello' de Jorge de León y Maria Agresta
Madrid
Teatro Real
Verdi: OTELLO
Reparto alternativo
Jorge de León, Maria Agresta, Vladimir Stoyanov. Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real. Dirección musical: Nicola Luisotti. Dirección de escena: David Alden. 20 de septiembre de 2025.
En el segundo reparto el progresivo descenso a los abismos del Otello del Teatro Real (ver crítica del estreno en este enlace) contaba con la presencia de Jorge de León, que ya triunfó en el rol hace unos meses en sus representaciones en Bilbao. Una de las grandes dificultades del personaje radica en explicar una grandeza pasada que apenas se aprecia sobre el escenario. Buena parte de la dignidad de Otello llega por alusiones ajenas estratégicamente colocadas por Boito, pero es el cantante el que tiene que encontrar la forma de trasladar a la voz el deterioro moral del protagonista, su paso de la nobleza al precipicio. De León jugó con sus fortalezas para que el retrato fuese certero, aprovechando la más que correcta colocación de la voz, el agudo limpio, el centro pleno y un elaborado juego de intensidades. Controló con naturalidad el fiato en los ataques y los hizo desabridos únicamente cuando la escena lo requería. A destacar su “Dio mi potevi” y, en general, el despliegue físico sobre el escenario, no por las proezas que pudiera requerir, sino por la tensión mantenida y crispada en cada gesto.
La Desdemona de Maria Agresta tiene que luchar con la idea de una falsa fragilidad: su personaje es inocente, que no débil; leal, que no estúpido. Agresta supo encarar estas dualidades contraponiendo la fuerza de la voz a la sutileza de la actuación. Hubo flexibilidad y cuidado en los pasos de registro y una sobresaliente fuerza expresiva a la hora de frasear. A ella le pertenece tal vez el momento más bello de toda la ópera, la canción del sauce con el Ave Maria final, y que es precisamente cuando Verdi se auto-homenajea recuperando las fórmulas líricas del pasado. A nivel dramático es una escena compleja porque concreta el instante de la despedida y la revelación de la transparencia del alma de Desdemona. El escritor Dino Buzzati lo describía maravillosamente en el final de Un amor: «Es su hora, sin que ella lo sepa, […] mañana quizá volverán la maldad y la vergüenza, pero mientras tanto, por un instante, ella está por encima de todos, es lo más bello, precioso e importante de la tierra». Agresta supo estar a la altura no tanto por perfección en el canto, más bien por el grado justo de contención emocional y belleza sonora.
Un punto por debajo quedó el Yago de Vladimir Stoyanov, encarnando al personaje que durante el proceso creativo de la obra más concilió a Boito y Verdi y que debe transmitir de forma inherente confianza y dignidad para que se entienda que Otello sitúe su visión por encima de la de Desdemona y hasta de la suya propia. Por eso su maldad ha de ser poco obvia, sin risotadas maléficas ni cólera infantilizada. Stoyanov estuvo situado en un espíritu intermedio, sin sutilezas en el canto pero con la agresividad justa en los ataques; su presencia planeó durante toda la obra aunque los movimientos que propone la dirección escénica de David Alden en ocasiones le restaron algo de su fuerza.
En esta ocasión la dirección de Nicola Luisotti se acercó mucho a la idea original verdiana de Otello, la del relato continuo, subrayando la teatralidad de los finales de cada acto y creando las atmósferas y tensiones internas que los personajes anticipan en la música. * Mario MUÑOZ, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL
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