CRÍTICAS
NACIONAL
Dúo de reinas en la 'Maria Stuarda' de ABAO
Bilbao
ABAO Bilbao Opera
Donzietti: MARIA STUARDA
Nueva producción
Yolanda Auyanet, Maria Barakova, Filip Filipović, Manuel Fuentes, Cristina del Barrio, Milan Perišić. Dirección musical: Iván López Reynoso. Dirección de escena: Emilio López. Palacio Euskalduna, 14 de febrero de 2026.
Maria Stuarda es una obra que no termina de encontrar su sitio. Desde su composición ha sufrido una serie de contratiempos que la han indispuesto con los teatros, con los cantantes, con los censores y con la suerte en general, lo que la ha dejado como una obra casi menor y, primordialmente, desconocida, a la sombra de la popular Lucia di Lammermoor e incluso de las otras dos óperas de la Trilogía Tudor. Pero lo cierto es que Maria Stuarda es una ópera extraordinaria cuyos dos únicos pecados son tener una música tan vitalista y enérgica que algunos pasajes parecen no cuadrar con la tragedia de la trama, y haber puesto en igualdad de importancia y exigencia vocal el papel de ambas reinas protagonistas, lo que descolocó en su momento a público y empresarios y provocó algún que otro conflicto entre divas. Sin embargo, precisamente en esas contradicciones radican las fortalezas de esta obra con una música de un sello donizettiano perfectamente reconocible, sobradamente disfrutable y de indiscutible genialidad, y un argumento que se distancia –¡por una vez!– del tan habitual triángulo amoroso tenor-soprano-barítono, ofreciendo un duelo vocal de alto voltaje.
Como bien requiere el drama de Schiller en el que se basa la ópera de Donizetti, ABAO Bilbao Opera presentó el pasado sábado en el estreno del título a dos reinas imponentes: Yolanda Auyanet y Maria Barakova (ver previa en este enlace). Ambas debutaban en el escenario bilbaíno, y lo hicieron pisando fuerte. En el papel de Isabel I, Maria Barakova cantó con seguridad y gran presencia escénica; cómoda en todo el registro, la mezzosoprano rusa exhibió una voz poderosa, ostentosa incluso, aunque no demasiado interesada en sutilezas o gradientes dinámicos, que encontró la salida perfecta a su despliegue tanto vocal como interpretativo en el aria “Va, preparati, furente”.
La soprano canaria Yolanda Auyanet, como la escocesa Maria Stuarda, también demostró dominio de la partitura y destacó con un canto elegante, expresivo, bien modulado y una actuación sobria pero con carácter que encontró su cima en el tercer acto, tanto en el aria “Deh! Tu di un umile preghiera il suono” hasta los últimos pasos hacia el patíbulo. Completó el trío protagonista el tenor croata Filip Filipović en el rol de Conde de Leicester, con una voz de bello timbre y cuidado fraseo, aunque su actuación se vio lastrada por un extremo agudo del registro algo tenso y apocada actitud escénica, sin duda señas de juventud. Muy bien el barítono alicantino Manuel Fuentes, que además vive horas dulces por sus recientes galardones, así como las pequeñas intervenciones de la segoviana Cristina del Barrio y del barítono serbio Milan Perišić.
Quien también merece una mención especial es el Coro de Ópera de Bilbao que, desde que trabaja bajo la dirección de Esteban Urzelai, ha elevado sensiblemente el nivel de sus intervenciones. El apartado musical se redondeó con la buena participación de la Euskadiko Orkestra, atenta y cumplidora, que sirvió un mullido soporte a los cantantes bajo la prudente dirección del mexicano Iván López Reynoso.
En cuanto al aspecto escénico, la idea de las damas de ajedrez propuesta por Emilio López funcionó correctamente en la minimalista y escueta escenografía de Carmen Castañón, junto al buen trabajo de iluminación de Óscar Frosio y al llamativo vestuario de Naiara Beistegui, pero la dirección de actores y los movimientos planteados por López se mostraron estáticos, pobres, rígidos y muy poco ambiciosos, aspectos que deslucieron una propuesta que podría haberse cerrado como una fantástica producción. * Nora FRANCO MADARIAGA, corresponsal en Bilbao de ÓPERA ACTUAL
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