Solvencia escénica y musical en un ‘Don Pasquale’ con reparto desigual

Zúrich

25 / 05 / 2025 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 4 min

La producción de Christof Loy de 'Don Pasquale' © Opernhäus Zürich / Monika RITTERSHAUS
La producción de Christof Loy de 'Don Pasquale' © Opernhäus Zürich / Monika RITTERSHAUS
Miembros del coro de la Ópera de Zúrich en un momento de la cuidada producción de Chrisof Loy © Opernhäus Zürich / Monika RITTERSHAUS

Opernhaus Zürich

Donizetti: DON PASQUALE

Pietro Spagnoli, Florian Sempey, Mingjie Lei, Olga Pertyatko, Samson Setu, Christoph Uhlemann, Dvid Földzin, Ursula Deuker. Dirección musical: Iván López-Reynoso. Dirección de escena: Christof Loy. 22 de mayo de 2025.

La exitosa producción de Don Pasquale firmada por Christof Loy para el Opernhaus Zürich ha regresado a escena esta primavera con nuevos intérpretes y una renovada dirección musical que ha insuflado vida y matices a la ya conocida propuesta. Loy convierte la clásica opera buffa de Donizetti en un sutil retrato psicológico, donde los mecanismos de la farsa conviven con una amargura melancólica, acentuando el patetismo de un Don Pasquale más humano que ridículo. El espacio escénico, diseñado por Johannes Leiacker, sigue funcionando como un entorno neutro, sobrio y claustrofóbico donde se desarrolla este drama en clave cómica.

Esta reposición ha contado con la dirección musical del maestro mexicano Iván López-Reynoso, quien ya había debutado en la casa en 2022 con Il pirata de Bellini, y que en esta ocasión ha ofrecido una lectura ágil, estilizada y muy atenta al fraseo vocal, sin renunciar al empaste y la riqueza tímbrica de la Philharmonia Zürich. López-Reynoso combinó tempi vivos y contrastados con una gran plasticidad en los pasajes líricos, dotando a la partitura de una transparencia y calidez poco comunes. Destacó su sensibilidad en los recitativos acompañados —auténticos puentes dramáticos— y su trabajo minucioso con la articulación orquestal, especialmente en la cuerda y el viento madera. La obertura, enérgica pero sin estridencias, ya anticipó una lectura refinada que se sostuvo con firmeza y flexibilidad durante toda la función.

"Enel rol titular brilló con luz propia Pietro Spagnoli, un Don Pasquale de voz noble, bien proyectada y fraseo pulcro, que supo explotar todos los matices del personaje"

En el rol titular brilló con luz propia Pietro Spagnoli, un Don Pasquale de voz noble, bien proyectada y fraseo pulcro, que supo explotar todos los matices del personaje, desde la petulancia inicial hasta la vulnerabilidad final; su dominio del texto y del estilo donizettiano, así como su soberbio tempo comico, hicieron de su interpretación un ejemplo de elegancia, humanidad y medida vis cómica, sin caer jamás en la caricatura. A su lado, el barítono francés Florian Sempey debutó con gran éxito como Malatesta. Voz flexible, homogénea y de timbre rico, Sempey supo moldear al personaje con desparpajo y teatralidad, sin renunciar a una cuidada línea vocal. Su dúo con Spagnoli —“Cheti, cheti, immantinente”— fue uno de los puntos álgidos de la noche, impecablemente coordinado y de una vivacidad chispeante.

Menos convincente resultó la prestación de la soprano Olga Peretyatko, quien en el pasado ha cosechado grandes éxitos precisamente en este rol de Norina. Escénicamente, mantuvo su habitual vitalidad y desparpajo, construyendo un personaje teatralmente vivaz y con nervio cómico. Sin embargo, vocalmente no se encuentra en su momento más favorable para afrontar un papel tan expuesto, exigente y lleno de escollos técnicos. En su cavatina de entrada —“Quel guardo il cavaliere”, seguida por la cabaletta “So anch’io la virtù magica”— la zona de passaggio apenas se proyectó, sonando velada y con escasa resonancia, lo que dificultó la transición entre registros. Los agudos se percibieron tensos y algo metálicos, y la coloratura perdió la limpieza y el control que en otras épocas caracterizaban su canto belcantista. Aunque su entrega escénica fue plena, su Norina no logró recuperar aquel equilibrio entre picardía teatral y brillantez vocal que antaño hacía de ella una intérprete de referencia en este repertorio.

El tenor chino Mingjie Lei, ya presente en la producción original, firmó un Ernesto correcto en lo estilístico pero de resultados planos en lo expresivo: su timbre, de esmalte opaco y emisión poco luminosa, confirió una lectura más bien neutra al personaje, sin el vuelo poético ni el lirismo mediterráneo que cabría esperar. Aunque su fraseo fue cuidado, su gran escena solista —“Povero Ernesto!… Cercherò lontana terra”— resultó carente de emoción genuina. La cavatina pasó sin mayor relieve y la cabaletta posterior sonó ajustada y sin impulso, pese a la brillante intervención de la trompeta solista en la introducción, que aportó color y una elegancia melancólica muy lograda. * Albert GARRIGA, corresponsal en Zúrich de ÓPERA ACTUAL

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