Contrastes vocales en el segundo reparto de 'Rigoletto'

Oviedo

22 / 12 / 2025 - Antonio HEDRERA - Tiempo de lectura: 2 min

verdi campoamor Aplausos finales del reparto de 'Viernes de Ópera' con la nueva producción de 'Rigoletto' de Susana Gómez © A. H.
verdi campoamor La nueva producción de 'Rigoletto' de Susana Gómez © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ

Ópera de Oviedo

Verdi: RIGOLETTO

Reparto alternativo. Viernes de Ópera

Javier Franco, Juan Noval-Moro, Ruth Terán, Antonio Torres, María Heres, Francisco Sierra, Gabriel Alonso, Francisco Cruz, Ángel Simón, Nerea González, Teresa Rodríguez García de Albéniz. Coro Titular de la Ópera de Oviedo (Coro Intermezzo). Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias. Dirección musical: Óliver Díaz. Dirección de escena: Susana Gómez. Teatro Campoamor, 19 de diciembre de 2025.

El Teatro Campoamor presentó un lleno absoluto en esta nueva cita de Viernes de Ópera, confirmando una vez más la excelente respuesta del público ovetense a estas funciones de segundo reparto, cuya ampliación a más fechas sería sin duda deseable. Rigoletto (ver crítica del estreno en este enlace), una de las cimas del teatro verdiano, encontró en esta representación un desarrollo intenso y firmemente sostenido desde el foso, con un reparto mayoritariamente español, con destacada presencia local y que reunió voces en muy distintos momentos de su trayectoria, sobresaliendo la Gilda de Ruth Terán y el Rigoletto de Javier Franco.

Terán, que debutaba en la Ópera de Oviedo, exhibió una voz bella y bien timbrada, con sólido dominio de la coloratura y agudos bien trabajados. Su Gilda destacó no solo en la bellísima aria “Caro nome”, abordada con buen fraseo y agilidad, sino también en los dúos con Rigoletto y con el Duque, donde mostró una notable expresividad.

Javier Franco ofreció un Rigoletto de gran presencia escénica y sólida autoridad vocal, sobresaliendo en “Cortigiani, vil razza dannata”, uno de los momentos más aplaudidos de la noche, donde supo conjugar intensidad dramática y control del fraseo. Franco supo ofrecer la complejidad emocional del personaje, a pesar de algunas peculiaridades de la producción, como la supresión puntual de la joroba en las escenas íntimas, sugiriendo una diferenciación consciente entre el bufón público y el padre privado.

"Javier Franco ofreció un Rigoletto de gran presencia escénica y sólida autoridad vocal, sobresaliendo en 'Cortigiani, vil razza dannata', uno de los momentos más aplaudidos de la noche"

Juan Noval-Moro asumió por primera vez el exigente papel del Duque de Mantua con energía y entrega, mostrando sobre todo una proyección considerable. “Ella mi fu rapita” resultó uno de sus pasajes más logrados.

Entre los secundarios, destacó el Monterone de Francisco Sierra, de notable autoridad dramática, transmitiendo con eficacia el peso de la maldición. María Heres presentó una cómica Maddalena, de color personal y generoso volumen. El Sparafucile de Antonio Torres resultó convincente, quizá algo comprometido en el registro más grave. Nerea González defendió con lirismo el doble papel de Giovanna y Condesa de Ceprano. Gabriel Alonso (Marullo), Francisco Cruz (Borsa), Ángel Simón (Conde de Ceprano y ujier) y Teresa Rodríguez García de Albéniz (Paje) cumplieron correctamente en sus intervenciones.

La propuesta escénica de Susana Gómez resultó elegante y sobria, articulada en torno a un plano inclinado y una combinación eficaz de cortinajes, elementos geométricos y proyecciones. No obstante, el aguacero real del final, aunque visualmente potente, limitó la audición de un momento tan culminante como el último dúo entre Rigoletto y su hija.

La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias estuvo soberbia durante toda la función, con una dirección musical magistral de Óliver Díaz, muy atento al equilibrio entre foso y escena, muy patente su esfuerzo en el arriesgado cuarteto “Bella figlia dell’amore”. La sección masculina del Coro Intermezzo, parcialmente travestido por exigencias de la producción, ofreció una actuación muy eficaz tanto en escena como en las intervenciones fuera de ella, subrayando con acierto la atmósfera de la tormenta.

Una función de notable nivel musical, sostenida por una orquesta en gran forma y algunas interpretaciones vocales especialmente destacadas, que fue recibida con entusiasmo por un público que, como se ha dicho, volvió a llenar el Campoamor.  * Antonio HEDRERA, crítico de ÓPERA ACTUAL

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