Fervor pucciniano y lujo vocal con Pirozzi y Alagna en La Scala

Milán

30 / 04 / 2026 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 3 min

La producción de 'Turandot' de Davide Livermore © Teatro alla Scala / BRESCIA & AMISANO
Roberto Alagna como Calaf y Anna Pirozzi como Turandot © Teatro alla Scala / BRESCIA & AMISANO
Roberto Alagna como Calaf © Teatro alla Scala / BRESCIA & AMISANO

Teatro alla Scala

Turandot: PUCCINI

Anna Pirozzi, Roberto Alagna, Selene Zanetti, Riccardo Zanellato, Biagio Pizzuti, Paolo Antonetti, Francesco Pittari, Alberto Petricca, Haiyang Guo, Silvia Spruzzola, Vittoria Vimercati. Dirección musical: Nicola Luisotti. Dirección de escena: Davide Livermore. 24 de abril de 2026.

El centenario de la ópera inacabada de Puccini se conmemoró en La Scala —donde se estrenó—con un día de antelación, el 24 de abril, ya que la fecha del 25 coincide con la Fiesta de la liberación nacional y conlleva una inevitable concentración masiva en pleno centro de la ciudad. Para esta Turandot se retomó el espectáculo de hace apenas dos años con dirección de Davide Livermore, ahora repuesto por Laura Galmarini, con escenografía de Eleonora Peronetti, Paolo Gep Cucco y del propio Livermore, vestuario de Mariana Fracasso, iluminación de Antonio Castro y proyecciones de vídeo de D-Work. Ya se escribió al respecto en su momento, expresando perplejidades que persisten. Se ha ahorrado la sugerencia de los acertijos a Calaf por parte de tres niños que los llevan en la mano en un papel, que luego los tres ministros queman rápidamente una vez acertada la respuesta…

Musicalmente, en todo caso, se trató de una velada magnífica. Como siempre, la orquesta y el coro en plena forma bajo la batuta de Nicola Luisotti, quien avanzó con un ritmo trepidante, adecuadas mezclas sonoras y atención a los detalles, aunque también con algún exceso en las dinámicas. Aplausos crecientes para el excelente reparto empezando por el Do agudo, sostenido con audacia, del tenor Haiyang Guo, que prestó voz a un Príncipe de Persia que hace su aparición en traje adámico antes de ser decapitado. Perfectas las dos doncellas, Silvia Spruzzola y Vittoria Vimercati, procedentes del coro. Excelente el Mandarín del joven barítono Alberto Petricca y absolutamente a la altura, incluso en la interpretación escénica no precisamente sencilla, los tres ministros, bien avenidos y muy compenetrados: Biagio Pizzuti (Ping), Paolo Antonetti (Pang) y Francesco Pittari (Pong). El bajo Riccardo Zanellato confirió a Timur toda la autoridad del papel, con una voz siempre presente, dosificada a la perfección y una conmovedora interpretación, aprovechando su gran y dilatada experiencia escénica.

"Roberto Alagna, con 62 años cumplidos y llevados con envidiable desparpajo, en gran forma física y vocal, sigue sorprendiendo por la belleza de su voz, que con el tiempo ha ganado en profundidad y armónicos"

La noche del 24, el papel de Liù contó con una conmovedora interpretación a cargo de la joven soprano Selene Zanetti: un canto delicado, rico en espléndidas messe in voce y etéreos pianissimi, pero también de ímpetu lírico; su la esclava enamorada confirmó las buenas esperanzas que se habían vislumbrado tras su excelente Donna Elvira en Don Giovanni en Las Palmas de Gran Canaria.El tenor  Roberto Alagna, con 62 años cumplidos y en gran forma física y vocal, sigue sorprendiendo por la belleza de su voz, que con el tiempo ha ganado en profundidad y armónicos, y por el ímpetu heroico que infundió a Calaf, seduciendo ya tras un arrasador «Non piangere Liù», optando por la variante aguda en el Do en la frase «Ti volgio ardente d’amor!» y sellando, luego, un memorable tercer acto, el habitual de Alfano con los cortes impuestos por Toscanini.

Por último, Turandot: en este momento cuesta imaginar una intérprete más idónea que Anna Pirozzi: a la sensibilidad de la fraseadora, que saborea la palabra cantada desde su entrada con una emisión casi infantil y soñadora al evocar el infeliz final de su tatarabuela, se suman colores y expresividad que brotan de una columna de sonido homogénea en todas las octavas, con una proyección perfecta del agudo, firme, seguro, potente y cortante como una hoja de acero y brillante de sonido argénteo, con el que logra imponerse al estruendoso conjunto de orquesta, coro y solistas del final segundo, una auténtica barrera sonora ¡y esos Do son penetrantes como balas! Comprensible y compartido el entusiasmo final del público que abarrotaba La Scala: Puccini, desde allá arriba, seguro que también habrá aplaudido.  * Andrea MERLI, crítico de ÓPERA ACTUAL

.wt-cli-cookie-bar-container { display: none !important; } #etiquetas_noticias_relacionadas, #pf-src-icon, #cabecera_noticia { display: none !important; } #pf-content #pf-header-img { max-height: 100px !important; margin-bottom: 40px !important; } #pf-content img { width: 100% !important; height: auto !important; } #printfriendly img { width: 100% !important; height: auto !important; }