CRÍTICAS
NACIONAL
Montserrat Seró, primer ensayo de una Violetta que apunta maneras
Sabadell
Fundació Òpera a Catalunya (FOC)
Verdi: LA TRAVIATA
Nueva producción
Montserrat Seró, Andrés Sánchez-Joglar, Àngel Òdena, Laura Obradors. Dirección musical: Daniel Gil de Tejada. Dirección de escena: Carles Ortiz. Teatre La Faràndula, 24 de abril de 2026.
El estreno del reparto alternativo de La Traviata sabadellense tenía como gran aliciente el debut en el rol titular de la soprano catalana Montserrat Seró, Premio ÓPERA ACTUAL 2025, hecho que representa sin duda un hito para su prometedora carrera (ver previa en este enlace). Pues bien, ante el reto de abordar una de las criaturas más icónicas de la ópera, Seró supo imponerse con una Violetta formulada con una musicalidad exquisita y una presencia escénica deslumbrante. Resolvió con inteligencia el desafío de una vocalidad extensa y exigente, que tuvo en las partes de contención lírica sus mejores momentos, justamente en aquellos números en los que debe sublimarse al personaje, con un «Ah! dite alla giovine» a flor de piel y un «Addio del passato» redondo, coronado por una cristalina messa di voce final, a pesar de ejecutarse sin la segunda estrofa y tras un recitativo falto de profundidad vocal y dramática. Cierto es que el instrumento debe ganar aún el peso y la densidad para dar con el punto adecuado que pide el papel, así como un apoyo seguro en el registro de pecho (por ahora ausente) que le permita emplear acentos y un fraseo de mayor calibre dramático, pero esta primera aproximación al rol ya reúne la solvencia, la audacia y el instinto necesarios para augurar un buen futuro a esta dama de las camelias leridana.
Montserrat Seró estuvo bien acompañada por el tenor cubano Andrés Sánchez-Joglar, quien supo hacer valer los favores de un timbre atractivo y varonil, si bien algo justo de lustre, con una emisión sólida en toda la tesitura, a la cual se podría reprochar cierta falta de matiz en las dinámicas, como se demostró en el aria. En lo interpretativo recorrió un Alfredo de menos a más, con un primer acto algo discreto, un segundo correcto y un tercero en el cual destacó por su intensidad. Tuvo en el experimentado Àngel Òdena a su cínico y controlador padre, que lució galones de veterano ofreciendo el fraseo más bien cincelado de la velada y que vocalmente mostró un instrumento portentoso y una emisión que tiende a abusar de un forte a menudo ingrato, excesivamente fijado y endurecido, con sus luces y sombras habituales. La larga lista de comprimarios estuvo servida toda ella con corrección y oficio, encabezada por la elegantísima Annina de Laura Obradors, para quien quedó pequeño el papel.
Excelente prestación del Cor Amics de l’Òpera Sabadell, tanto vocal como escénicamente, en una ópera en la que su participación en sus dos largas escenas es crucial y se convierte en un personaje más. Su director, Daniel Gil de Tejada, tomó las riendas también —como ya es habitual— de la Simfònica del Vallès, para ofrecer una visión más eficaz que sofisticada de la partitura, en la que primaron el equilibrio y la concertación, sin olvidar, no obstante, lecturas cuidadas en ambos preludios, con una sección de cuerdas en estado de gracia.
El tándem del director de escena Carles Ortiz y el escenógrafo Jordi Galobart firma con esta la mejor escenificación de la temporada, con una Traviata elegante, tanto en el vestuario (que en esta ópera es fundamental) como en los decorados, con referencias estéticas al art déco, y unos recursos teatrales que no por conocidos resultan tediosos ni anticuados. * Ferran VILA I RIERA, crítico de ÓPERA ACTUAL
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