El luminoso 'Barberillo' de Loy inauguró el Festival de lírica española

Oviedo

02 / 03 / 2026 - Antonio HEDRERA - Tiempo de lectura: 4 min

La producción de Christof Loy de 'El barberillo de Lavapiés' © Festival de Teatro Lírico Español / Alfonso SUÁREZ
La producción de Christof Loy de 'El barberillo de Lavapiés' © Festival de Teatro Lírico Español / Alfonso SUÁREZ
Carmen Artaza y David Oller en 'El barberillo' © Festival de Teatro Lírico Español / Alfonso SUÁREZ

XXXIII Festival de Teatro Lírico Español de Oviedo

Barbieri: EL BARBERILLO DE LAVAPIÉS

David Oller, Carmen Artaza, Cristina Toledo, Santiago Sánchez, Alejandro Baliñas, Joselu López. Oviedo Filarmonía. Coro Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo. Dirección musical: Óliver Díaz. Dirección de escena: Christof Loy. Teatro Campoamor, 26 de febrero de 2026.

El XXXIII Festival de Teatro Lírico Español de Oviedo se inauguró en el Teatro Campoamor con una producción muy esperada: la visión escénica de Christof Loy para El barberillo de Lavapiés, presentada por primera vez en España tras su estreno en Basilea (ver previa en este enlace). El director alemán evita el costumbrismo pintoresco y propone una lectura estilizada y eminentemente teatral, sustentada en un minucioso trabajo actoral que da coherencia dramática a todos los personajes, cuidadosamente integrados en la acción. La escenografía de Manuel La Casta plantea un espacio limpio y abierto, apoyado decisivamente en la iluminación de Valerio Tiberi, mientras el vistoso y colorido vestuario de Robby Duiveman caracteriza eficazmente a los distintos grupos dramáticos. La coreografía de Javier Pérez dinamiza la acción y refuerza el carácter escénico del montaje, que busca además una mayor interacción con el público, con momentos en los que Lamparilla se dirige directamente a la sala.

La presencia recurrente de un guitarrista —a cargo de Marcelino Echeverría— acompañando los diálogos en verso del libreto de Luis Mariano de Larra subraya el carácter español del conjunto mediante temas de la propia zarzuela, completados puntualmente por páginas de Albéniz y Tárrega. Asimismo, las llamadas de Lamparilla incorporaron simpáticas alusiones rossinianas.

"David Oller compuso un Lamparilla vivaz y convincente, de notable desenvoltura escénica y vocalmente ágil"

El éxito de la función descansó en gran medida en la pareja protagonista. David Oller compuso un Lamparilla vivaz y convincente, de notable desenvoltura escénica y vocalmente ágil, especialmente en las seguidillas «En el templo de Marte vive Cupido». Carmen Artaza ofreció una Paloma de línea refinada, timbre atractivo y fraseo cuidado desde su entrada –«Como nací en la calle de la Paloma»–, resolviendo con naturalidad las exigencias escénicas y coreográficas del montaje. Ambos alcanzaron uno de los momentos culminantes de la velada en el dúo «Una mujer que quiere ver a un barbero», cuya lucida tirana hubo de repetirse tras los insistentes aplausos.

Cristina Toledo delineó una Marquesita del Bierzo elegante y musical, de agudos firmes y dicción clara, mientras que Santiago Sánchez, como Don Luis, mostró buena presencia escénica, con voz algo más ligera de lo requerido, asentándose progresivamente a lo largo de la representación. El bajo Alejandro Baliñas aportó solidez vocal y autoridad a Don Juan de Peralta, con un notable grave, y Joselu López construyó un teatral Don Pedro de Monforte.

El Coro Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo ofreció un rendimiento desigual, condicionado en parte por el intenso movimiento dramático de algunas escenas, lo que dificultó la cohesión, especialmente en las intervenciones masculinas. Las voces femeninas se mostraron más compactas y encontraron su mejor momento en el coro de costureras, presentado con una concepción agógica muy flexible, de marcados rubati y ritardandi, en un número de especial belleza visual.

Óliver Díaz volvió a mostrar su conocimiento del género, atento al diálogo entre foso y escena, sosteniendo la representación con pulso firme pese a las dificultades de concertación en algunos momentos corales. Oviedo Filarmonía mantuvo un gran nivel durante toda la velada, con un brillante preludio —cuya escucha quedó ocasionalmente condicionada por la intensa actividad escénica— y un añadido interludio entre el segundo y tercer acto, reelaboración instrumental de las seguidillas con destacada intervención del trompetista Juan Antonio Soriano. La participación de la Orquesta Langreana de Plectro añadió un atractivo color tímbrico a la partitura.

El público, muy receptivo durante toda la representación, premió con calurosos aplausos el inicio del festival. Y, como se proclamó desde el propio escenario, la función concluyó con un sentimiento compartido por la sala: «¡Viva el Barberillo! ¡Viva la zarzuela!». * Antonio HEDRERA, corresponsal en Oviedo de ÓPERA ACTUAL

.wt-cli-cookie-bar-container { display: none !important; } #etiquetas_noticias_relacionadas, #pf-src-icon, #cabecera_noticia { display: none !important; } #pf-content #pf-header-img { max-height: 100px !important; margin-bottom: 40px !important; } #pf-content img { width: 100% !important; height: auto !important; } #printfriendly img { width: 100% !important; height: auto !important; }