Una 'Norma' musicalmente lograda brilla en la temporada de la FOC

Sabadell

26 / 02 / 2026 - Ferran VILA I RIERA - Tiempo de lectura: 3 min

'Norma' en Sabadell © FOC / Antoni BOFILL
'Norma' en Sabadell © FOC / Antoni BOFILL
Marc Sala (Pollione) y Carmen Buendía (Norma) © FOC / Antoni BOFILL

Fundació Òpera Catalunya

Bellini: NORMA

Carmen Buendía, Olga Syniakova, Marc Sala, Jeroboám Tejera, Laura Obradors, Roberto Redondo-Sainz. Orquestra Simfònica del Vallès i Cor Amics de l’Òpera de Sabadell. Dirección musical: Julio García Vico. Dirección de escena: Carles Ortiz. 24 de febrero de 2026.

La Fundació Òpera Catalunya (FOC) ha saldado con esta Norma la producción más equilibrada en lo que va de temporada, fruto, por un lado, del buen juicio con respecto a la elección del trío vocal protagonista, así como de la inspirada prestación de la Orquestra Simfònica del Vallès en manos del joven maestro gaditano Julio García Vico. El único pero: una puesta en escena bienintencionada que no consiguió alzar el vuelo en lo que refiere al flujo teatral.

Se encomendó el papel principal a la soprano andaluza Carmen Buendía, quién demostró desde esa temible y sensacional entrada que su versión de la Suma Sacerdotisa contenía lo elemental con que debe contar toda buena Norma: una línea satisfactoriamente belliniana, bien trabajada para ligar y matizar frases largas, armada con un técnica capaz de hacer frente a unas ascensiones al agudo polivalentes, así como un fraseo cuidado, de reconocible italianità; todo ello a pesar de contar con un timbre de marcado vibrato, que no es exactamente lo ideal para la vocalidad belcantista. En lo referente al trabajo dramático, su Norma convenció más en su dulzura (hacia el hechizo lunar, hacia Adalgisa y hacia sus hijos) que en el arrebato feroz: por ello quedó algo desdibujada vocal y escénicamente en el electrizante concertante de reproches del primer acto, si bien lo pudo resarcir en una escena final de mayor entidad, coronada por apreciables filados, pese a acusar una ligera fatiga. En todo caso, cinceló una versión relevante para una Norma aún joven, que con toda seguridad irá tomando calado si profundiza el rol en un futuro.

"Carmen Buendía demostró desde esa temible y sensacional entrada que su versión de la Suma Sacerdotisa contenía lo elemental con que debe contar toda buena Norma"

La mezzo ucraniana Olga Syniakova perfiló la fiel y sumisa Adalgisa valiéndose sin duda alguna del mejor instrumento disponible de la noche en La Faràndula, proyectado espléndidamente sobre un centro grave oscuro y personal que se transporta homogéneamente en el agudo, siempre sobre una emisión pura y maleable. Sus dos bellísimos dúos con Norma fueron lo mejor de la noche y, si se le pudiera poner un solo reproche a su interpretación, ese sería el de una dicción difusa. El catalán Marc Sala ofreció un Pollione de línea elegante y musicalidad inmanente, dotado asimismo de una personalidad heroica relevante por mor de un squillo apreciable y una presencia escénica destacada; quizás un desempeño interpretativo menos mesurado y algo más suelto hubieran contribuido a redondear una prestación ya de por sí sólida. El bajo Jeroboám Tejera firmó un eficaz Oroveso (pese a un timbre ingrato), del mismo modo que hicieron Laura Obradors como Clotilde y Roberto Redondo-Sainz como Flavio.

El director gaditano Julio García Vico brindó una lectura ágil y vivaz de la obra, dejando espacio, no obstante, para que en los pasajes señalados de la partitura, la música de Bellini pudiera ejercer su efecto hipnótico, como en «Casta Diva» y «Mira, o Norma»; a la cual correspondió maravillosamente una Simfònica del Vallès en estado de gracia, que ofreció una transparencia y flexibilidad sonoras distinguidas. Meritorio trabajo del Cor Amics de l’Òpera de Sabadell, que si bien presentó ciertas asperezas en su primera intervención, fue ganando empaste y ductilidad en el exigente segundo acto.

La escenificación a cargo de Carles Ortiz y Jordi Galobart (escenografía) se quedó a medio camino: un montaje simple, que contiene todos los símbolos necesarios y con un diseño de vestuario interesante, pero que no consiguió equilibrar unos trabajos de iluminación y movimiento escénico endebles.  * Ferran VILA I RIERA, corresponsal en Sabadell de ÓPERA ACTUAL

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