CRÍTICAS
NACIONAL
El esplendor de las primeras veces
A Coruña
Amigos de la Ópera de A Coruña
Debussy: PELLÉAS ET MÉLISANDE
En versión de concierto
Sabrina Gardez, Edward Nelson, Jean-Fernand Setti, Igor Durlovski, Mónica Redondo, Belén Vaquero, Javier Agudo. Orquesta Sinfónica de Galicia. Coro Gaos (Dir.: Fernando Briones). Dirección: José Miguel Pérez-Sierra. Teatro Colón, 5 de diciembre de 2025.
Son importantes las primeras veces. Casi más que las segundas, porque en algún momento hay que empezar. Cuesta creer que en siete décadas de festivales y temporadas líricas, los Amigos de la Ópera de A Coruña no encontraran hasta este año el momento de representar Pelléas et Mélisande, una obra maestra del siglo XX que encierra en sí misma un sinfín de paradojas. La partitura de Debussy transporta a esa oscuridad en cuyo interior los dos amantes desnudan sus sentimientos instantes antes de la tragedia, pero en modo alguno es esta una obra crepuscular; bien al contrario, su escritura anuncia los albores de la ópera moderna con una luminosidad captada de manera magistral por la Sinfónica de Galicia, en una de sus mejores noches de los últimos tiempos.
Bajo la acertada batuta de José Miguel Pérez-Sierra la orquesta fue sumergiéndose en la atmósfera brumosa, íntima, de la línea melódica debussiana, tan evanescente, tan cambiante, como el agua que mana de la fuente de los ciegos en la cual Mélisande pierde su anillo. Esa música que brota del silencio fue magistralmente interpretada por el conjunto gallego desplegando la ductilidad y exquisitez de sus cuerdas y maderas. Deliciosos los pequeños detalles en los pasajes orquestales: qué extraordinariamente bien le sienta este repertorio a la Sinfónica en comunión con el maestro madrileño.
Este Pelléas con el que A Coruña bajaba el telón de su 73ª Temporada es (también) la primera vez que la actual dirección artística puede apuntarse el tanto de una propuesta intachable, soslayando incluso la ausencia de escenografía (ver previa en este enlace). Un resultado artístico sobresaliente, en el que emergió con luz propia Edward Nelson como un Pelléas emocionante e intenso; con un precioso material de baritone-Martin, el intérprete norteamericano exhibió su mestiere del personaje con una encarnación viva, sentida, de fraseo pulcro y vibrante de acentos, y una gama de colores exuberante. La Mélisande de Sabrina Gardez gustó más en su faceta amorosa y doliente de la segunda mitad de la ópera que en la inocente e ingenua con que se presenta en escena, que resultó un tanto fría. Jean-Fernand Setti esbozó un Golaud ambivalente, entre la pose autoritaria con imponente sonoridad y la vulnerabilidad del amante traicionado. Quizás entre un extremo y otro pueda perfilar la gama de grises. Una y otro debutaban en los roles, lo que añade mérito. Convincente el anciano Arkel de Igor Durlovski, sólida la Geneviève de Mónica Redondo, así como la inocente Yniold de Belén Vaquero. Cumplidor Javier Agudo.
Esta ópera de Debussy, que deja un inmejorable regusto, plantea ahora la interrogante de si es un punto de inflexión en la trayectoria de la actual dirección artística o, por el contrario, la excepción a lo visto en los últimos años. Han sido cuatro temporadas de resultados artísticos tan aceptables como desiguales, correctos en las formas, atropellados por una cierta sensación de improvisación, y faltos de un atractivo a priori que devuelva a A Coruña al escaparate nacional que tuvo en el pasado. La ambición parecía postrada en el diván, sumida en una inercia borrascosa, a la espera de mejores tiempos. El tiempo dirá si hay motivos para albergar una duda razonable. * José Luis JIMÉNEZ, corresponsal en A Coruña de ÓPERA ACTUAL
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