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Estreno absoluto en Les Arts: ¿Quién es el 'Enemigo del pueblo'?
Basada en la obra de teatro de Ibsen, Francisco Coll es el autor de la partitura y Àlex Rigola firma el libreto y la dirección de escena
Valencia
Francisco Coll: ENEMIGO DEL PUEBLO
NOV / 05, 07, 09. Estreno absoluto
Doctor: José Antonio López. Alcalde: Moisés Marín. Petra: Brenda Rae. Mario: Isaac Galán. Marta: Marta Fontanals-Simmons. Cor de la Generalitat Valenciana (Director: Jordi Blanch Tordera). Orquestra de la Comunitat Valenciana. Dirección musical: Francisco Coll. Dirección de escena: Àlex Rigola.
El Palau de Les Arts continúa celebrando sus veinte años con el estreno absoluto de una ópera basada en la obra de teatro de Henrik Ibsen, escrita a finales del siglo XIX, pero con una trama de absoluta actualidad. Francisco Coll, autor de la partitura, dirige musicalmente el espectáculo que se presenta en tres funciones, y Àlex Rigola firma el libreto y la dirección de escena.
El dramaturgo noruego Henrik Ibsen publicó Enemigo del pueblo en 1882. Hoy, más de 140 años después, el argumento tiene la misma vigencia que entonces. La trama es esta: una ciudad que vive de los ingresos que genera un balneario, su principal atracción turística. Pero un hombre descubre una bacteria en sus aguas que pone en peligro la vida de toda la población y decide dar a conocer su fatal descubrimiento a las autoridades. Unos poderes más preocupados por los efectos económicos que pueda acarrear la situación y por acallar la voz discordante que por salvar la vida de sus ciudadanos se impone… Vigencia total en 2025 y motivo de una ópera que celebra los veinte años del Palau de Les Arts de Valencia, siendo este su primer estreno absoluto. La obra en dos actos está compuesta por Francisco Coll, reciente Premio Nacional de Música en la categoría de Composición (ver noticia en este enlace), que estará también en el podio al frente de la Orquestra de la Comunitat Valenciana en las tres funciones programadas. Coproducida con el Teatro Real y con libreto y dirección de escena de Àlex Rigola, la nueva ópera se verá en Madrid en febrero de 2026.
Sobre la vigencia de la obra de Ibsen, multiversionada en todo el mundo por grandes directores –entre los que se encuentra el propio Àlex Rigola, que la adaptó en 2018–, el compositor señala que, aunque la pieza teatral está escrita en el último tercio del siglo XIX “parece que los problemas siguen siendo los mismos”, asegura. “No puedo evitar que mis obras, en general, tengan un trasfondo de crítica social, y me interesó que Un enemigo del pueblo tratase temas de actualidad como intereses particulares versus bien común, opinión pública manipulada, el atrevimiento de la ignorancia, etcétera… También me atrajo que esta historia puede suceder en cualquier lugar de nuestro mundo contemporáneo, en el que los intereses del capital se suelen anteponer a la vida misma. Y también que cualquier decisión tiene sus consecuencias positivas y negativas. Es algo que me interesa bastante a nivel personal: huir de los fanatismos. Además, estoy respetando a Ibsen, ya que su ideología se centraba en el humanismo, la individualidad y la libertad personal, temas que subrayo a través de la música”, explica el músico, que también musicalmente dirige las funciones.
“He encontrado un buen balance entre las dos actividades, la composición y la dirección, siempre priorizando el tiempo que le dedico a la primera. Dirigir me ofrece la oportunidad de participar en el ritual del concierto, algo que echaba de menos desde que dejé de tocar mi instrumento. Cuando Les Arts y el Teatro Real me propusieron que dirigiera yo mismo mi ópera, acepté el reto con gusto”, comenta el maestro Coll.
Coworking y playa
Àlex Rigola volverá con este título a la regia lírica, tras enamorar con su propuestas de El Holandés errante o Madama Butterfly. También es doble su cometido en este montaje, pues es el autor del libreto y el responsable de la puesta en escena. El ex director del Teatre Lliure de Barcelona y de Teatros del Canal de Madrid señala que “es más complicado hacer ópera que dirigir teatro”, pues, aclara, “no puedes recibir en todo momento el impacto de los cantantes cuando actúan. En la ópera, lo más importante es la música y tú estás al servicio de todo eso. Lo fundamental es cómo cree el compositor que son los personajes y yo me limito a apoyar lo que dice la música. Mi trabajo como director de escena es apasionante, pero, repito, es la partitura la que manda. Yo puedo únicamente acompañar”.
Como se ha dicho, Rigola ya dirigió la obra de Ibsen en 2018 en el Kamikaze madrileño. En esta nueva versión cuyos límites propone la partitura, trabajar con el compositor es una ventaja, “porque él puede entender dónde están las tensiones, no ya de la música, sino el conflicto de los personajes que él ha de plasmar en la música”. ¿Y cómo es el conflicto que plantea esta obra que tiene una vigencia y una actualidad indudables? “Es la música la que lleva el conflicto a escena. Es muy importante ver cómo la partitura convive con el espacio escénico y con los personajes, porque el espacio acaba generando lenguajes”, asegura. Sobre el escenario se plantea un ambiente doble en el que conviven dos elementos: “La acción se desarrolla en un estudio de coworking en el que un grupo de gente comparte espacio de trabajo. Este es el área central de la primera parte. La idea de las aguas del balneario (aquí, una playa), que vemos como sanadoras, convive con el tema de la contaminación, la cuestión de la importancia ecológica, y en ambas fuerzas reside la tensión de la pieza. Un estudio y una playa maravillosa, que es lo que se están jugando: el mar”, explica. Rigola también aclara a qué suena este Enemigo del pueblo: “Es una partitura que está llena de juegos y de homenajes, un trabajo con una profunda elaboración. Es un verdadero lujo tener cerca al autor y ha sido muy maleable tanto conmigo como con los cantantes. Y lo más sorprendente es ver cómo el Francisco Coll director musical no le tiene miedo al Francisco Coll compositor. Y eso lo hemos visto de cerca, porque ha tomado decisiones durante el proceso de ensayos, siempre facilitando la labor de los cantantes”, remata.
© Palau de Les Arts / Miguel LORENZO El compositor y director musical Francisco Coll (sentado) y el director de escena Àlex Rigola en un ensayo de 'Enemigo del pueblo' en Les Arts
Aligerar el libreto
El barítono José Antonio López pone voz al doctor Thomas Stockmann. Enemigo del pueblo es una nueva incursión para él en la ópera contemporánea, terreno que conoce bien; alaba la labor de Coll, pues “el compositor ha de darle la oportunidad a la nueva creación. Participar en ello me parece tremendamente interesante”. Su personaje se enfrentará a los sectores sociales más poderosos “y llega un momento en que se ve acorralado, en que le van a hacer la vida imposible tanto a él como a su círculo. A nivel dramático el papel es bastante potente y su actualidad es innegable. Parece que en más de 100 años hemos avanzado más bien poco en determinadas cuestiones”, comenta, al tiempo que subraya el hecho de poder trabajar mano a mano con compositor y regista. “Me parece un lujo conversar con ellos para buscar lo más interesante, para hablar de la orquestación y de la voz y así transmitir bien el texto. Nunca le voy a decir a un compositor lo que tiene que hacer, pero con Coll la comunicación ha sido fantástica y hemos podido solucionar las dudas y problemas que han ido surgiendo”, declara López.
Habla también Coll de ese mano a mano con Rigola “para discutir hacia dónde quería orientar la ópera antes de que se pusiera a trabajar en la adaptación del libreto. Siempre se mostró abierto a toda modificación, hasta el punto de darme carta blanca para que yo mismo las realizara, siempre bajo una justificación musical, claro”. Un libreto que el director de escena ha aligerado y del que ha eliminado aquellos personajes que menos aportan, partiendo siempre de la pieza de Ibsen: “El mío ha sido un trabajo de reducción, de contar con el mínimo de palabras y solo con los personajes que eran necesarios”, explica Àlex Rigola, quien sabe que Enemigo del pueblo no es la ópera del director de escena: “Tengo muy claro el escalafón de posiciones, donde ha de estar cada cual. Este es un trabajo de todos en el que, por encima, se sitúa la música. Si no, estaríamos haciendo teatro y no ópera. Cuando eres autor o adaptador hay ocasiones en las que tiendes a estar demasiado presente sobre la autoría, aunque no es mi caso. Es innegable que yo tengo una responsabilidad en este montaje, pero al mismo tiempo he de creer, y lo hago, en la pieza que ha creado Francisco Coll, que está llena de belleza”. ¿Y quién es, realmente, el enemigo del pueblo? “Somos nosotros, sin duda”, afirma Rigola. “Era así en tiempo de Ibsen y sigue sucediendo. Al final, la causa por la que el doctor no consigue parar y hacer entrar en razón a quienes ostentan el poder es su propio ego. Es eso de ‘yo tengo la razón y a mí se me hace caso’ que hemos escuchado toda la vida. A nuestro alrededor estamos llenos de conflictos: el genocidio de Gaza, la posición de Israel, la guerra de Rusia que invade Ucrania… El conflicto ético acaba por convertirse en un conflicto económico. ¿Qué precio tenemos cada uno de nosotros?”, se interroga el director de escena.– ÓA
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