Feliz y prometedor debut de Xabier Anduaga como Alfredo

Barcelona

20 / 01 / 2025 - Aniol COSTA-PAU - Tiempo de lectura: 3 min

verdi barcelona Ruth Iniesta como Violetta Valéry y Xabier Anduaga como Alfredo © Gran Teatre del Liceu / Sergi PANIZO
verdi barcelona Ruth Iniesta como Violetta Valéry y Mattia Olivieri como Germont 'père' © Gran Teatre del Liceu / Sergi PANIZO
verdi barcelona Ruth Iniesta como Violetta Valéry © Gran Teatre del Liceu / Sergi PANIZO
verdi barcelona Xabier Anduaga en su debut como Alfredo © Gran Teatre del Liceu / Sergi PANIZO

Gran Teatre del Liceu

Verdi: LA TRAVIATA

Reparto alternativo

Ruth Iniesta, Xabier Anduaga, Mattia Olivieri, Gemma Coma-Alabert, Patricia Calvache, Albert Casals, Josep-Ramon Olivé, Pau Armengol, Gerard Farreras, Carlos Cremades, Jose Luis Casanova, Pau Bordas. Coro del Gran Teatre del Liceu (Dirección: Pablo Assante). Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu. Dirección musical: Giacomo Sagripanti. Dirección de escena: David McVicar. 18 de enero de 2025.

Todavía con el éxito atronador de Nadine Sierra resonando en la sala, llegaba, un día después del estreno, el turno del reparto alternativo en esta reposición de La Traviata en el Gran Teatre del Liceu. El principal reclamo para este segundo cast era la pareja protagonista formada por dos cantantes españoles con talento y proyección: la soprano zaragozana Ruth Iniesta, que, tras brillar como Violetta Valéry en el Teatro Real en 2020, volvía al coliseo barcelonés para debutar aquí este icónico papel; y el tenor donostiarra Xabier Anduaga, Premio ÓPERA ACTUAL 2021, quien debutaba el rol de Alfredo.

En su primera vez como amante de la joven cortesana, Anduaga ofreció una interpretación más que solvente, con momentos realmente extraordinarios que le auguran un futuro prometedor en este rol verdiano. Con tan solo 29 años, el tenor se ha aventurado a debutar este personaje siendo todavía muy joven, mucho antes que otros colegas de su cuerda, pero su amplia tesitura y su dominio absoluto del fraseo le ha permitido afrontar el reto con totales garantías. Es cierto que, en el registro medio y grave, en las partes más cercanas al canto di conversazione y dialogadas, el tenor se presentó un tanto apresurado y tendía a engolar un punto en exceso la colocación, quizás para dar más cuerpo a su voz. Sin embargo, cuando la melodía subía a los agudos, el tenor sacaba a relucir un timbre impresionante, luminoso, brillante y limpio, cargado de armónicos, con una musicalidad sensacional, ligando perfectamente todas las frases gracias a un control de fiato admirable. Pese a no destacar particularmente por sus dotes como actor en este personaje, demostró una especial química y compenetración con Iniesta ya desde su entrada con “Un dì felice eterea” hasta el “Parigi, o cara” del último acto.

"El tenor sacó a relucir un timbre brillante y limpio, cargado de armónicos, con una musicalidad sensacional, ligando perfectamente todas las frases gracias a un fiato admirable"

Iniesta, por su parte, ofreció una Violetta especialmente dramática y emocionante. En el primer acto, desde el popular brindis y hasta el “Sempre libera”, en los fragmentos con arpegios rápidos y cabalettas endiabladas, la soprano se mostró un poco incómoda, aunque sin ningún desliz ni accidente importante, pero quizá apurada por querer colocar correctamente cada nota en su lugar, sin espacio para alargar libremente las frases y jugar con la escritura de Verdi. En cambio, a partir del segundo acto, en su escena con Germont père y en su final, ya en el lecho de muerte, brindado al personaje una fuerza trágica excepcional, con un lirismo arrebatador, pianissimi emotivos y un timbre comedido pero hermoso. Además, pese a que la producción de David McVicar funciona bien a nivel visual pero es bastante estática en la dirección de actores, Iniesta supo destacar también por sus evidentes dotes como actriz, muy cómoda en el canto di conversazione, dibujando una Violetta extremadamente creíble.

Junto a ellos completó el trío protagonista el joven barítono Mattia Olivieri, piedra angular del segundo acto, que retrató a un Germont père de muchos quilates con una voz redonda, un timbre muy atractivo, potente en la emisión, moldeable y ágil a la vez, conformando con Iniesta un dúo emotivo en el momento crucial de la ópera.

Los tres intérpretes fueron muy aplaudidos por el público barcelonés, sobre todo Iniesta, quien recibió un espontáneo ramo de flores lanzado desde la platea. El maestro Giacomo Sagripanti y la Simfònica liceísta, una vez más, obtuvieron un gran reconocimiento por su labor, al igual que el Coro de la casa y el amplio elenco de comprimarios, que repetían del primer reparto. De entre estos últimos los más premiados fueron Gemma Coma-Alabert como Flora, Josep-Ramón Olivé como Barón Duphol y Pau Armengol como Marqués de Obigny. * Aniol COSTA-PAU, redactor y crítico de ÓPERA ACTUAL

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