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Sierra, Iniesta, Camarena y Anduaga, estrellas de ‘La Traviata’ en su regreso al Liceu
La popular ópera de Verdi, bajo la dirección de Giacomo Sagripanti, vuelve en la conocida puesta en escena de David McVicar
Barcelona
Gran Teatre del Liceu
Verdi: LA TRAVIATA
ENE / 17, 18, 20, 21, 22, 23, 27, 28, 30, 31; FEB / 01, 02.
Violetta: Nadine Sierra / Ruth Iniesta. Alfredo: Javier Camarena / Xabier Anduaga. Giorgio Germont: Artur Rucinski / Mattia Olivieri / Lucas Meachem. Flora: Gemma Coma-Alabert. Annina: Patricia Calvache. Gastone: Albert Casals. Barón Douphol: Josep-Ramon Olivé. Marqués Obigny: Pau Armengol. Doctor Grenvil: Gerard Farreras. Giuseppe, sirviente de Violetta: Carlos Cremades / Jose Luis Casanova. Criado de Flora / Comisionado: Pau Bordas / Alessandro Vandin. Coro del Gran Teatre del Liceu. (Pablo Assante, director). Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu. Dirección musical: Giacomo Sagripanti. Dirección de escena: David McVicar.
Giacomo Sagripanti regresa al podio del Liceu para dirigir a un espectacular doble reparto de la obra maestra de Verdi en los papeles protagonistas. El Liceu vuelve a apostar por la lúgubre y gótica Traviata de David McVicar que tantas alegrías ha aportado al público barcelonés.
Patrizia Ciofi, Elena Moşuc, Kristina Mkhitaryan, Pretty Yende, Lisette Oropesa, Ermonela Jaho… Todas ellas han dado vida a Violetta en el Liceu de Barcelona en la producción de La Traviata del director de escena David McVicar estrenada en este escenario en la temporada 2014-2015, un montaje que celebró los 15 años de la reinauguración del Gran Teatre después del incendio de 1994. Calificado en su momento como “una lúgubre joyita, una perla negra deliciosa, intimista, decadente, que muestra a los personajes de forma descarnada centrándose no en Violetta y su dramón, como suele suceder, sino desde el punto de vista de Alfredo, en un flashback que comienza en el preludio sobre la tumba de la dama de las camelias”, el montaje es una propuesta detallista, con un vestuario espléndido y una escenografía teatralmente muy dúctil en la que se suceden los recuerdos de Alfredo. La obra se repone en el escenario de La Rambla entre el 17 de enero y el 2 de febrero con dos repartos insuperables en la actualidad: Nadine Sierra y Ruth Iniesta se alternan como Violetta y Javier Camarena lo hace con Xabier Anduaga –Premio ÓPERA ACTUAL 2023– como Alfredo.
En esta década que ha pasado desde el estreno barcelonés de esta coproducción con la Scottish Opera de Glasgow, el Teatro Real de Madrid y la Welsh National Opera con sede en Cardiff, el montaje se ha vuelto a ver tanto en el Gran Teatre como en diversos escenarios españoles, y si en ese estreno debutaba en el podio liceísta el maestro Evelino Pidò, esta vez asume la obra el maestro Giacomo Sagripanti, un director que posee una espléndida relación con la Simfònica liceísta y que regresa a Barcelona tras su aplaudida Cenerentola de mayo del pasado año (ver entrevista En Portada en este enlace). “He notado a la orquesta incluso en mejor forma que cuando hicimos Rossini”, afirma el músico a ÓPERA ACTUAL. “No solo porque a los músicos los veo especialmente motivados, sino también porque considero que el dramatismo de una obra como La Traviata le va mejor al conjunto”, asegura. Conoce bien a la orquesta barcelonesa y al Coro, ya que anteriormente los había dirigido en Tosca, Il viaggio a Reims y Lucia di Lammermoor.
© Petra HAJSKA El maestro Giacomo Sagripanti
Tras debutar el título en Cagliari en 2011 y después de haberlo dirigido en más de una docena de ocasiones, Sagripanti la asocia más “al naturalismo del mundo literario de Émile Zola” que como antecedente del verismo, “dejando claro que evidentemente también es una evolución del bel canto romántico, sobre todo en la estructura. La gran diferencia radica en que Verdi, por vez primera, en su trilogía popular pone el acento en el desarrollo sicológico de los protagonistas, en este caso en Violetta, trabajando un análisis íntimo del aspecto humano, como también haría con el bufón en Rigoletto”.
Respecto de la tendencia creciente a ofrecer las ópera versiones sin cortes en títulos como este, en el cual la tradición ha impuesto podas en ciertas escenas, el maestro italiano considera que los cortes hoy no responden a una arbitrariedad del director, sino a la realidad que se vive en el teatro: “En esta versión abrimos algunos y mantenemos otros, tal y como hacía Verdi o como hizo Toscanini, que conoció y trabajó con el compositor. La idea es adaptarse a las capacidades de los intérpretes con los que se cuenta, por lo que hay que mantener cierta flexibilidad en este ámbito. En este caso, por ejemplo, haremos dos veces la cabaletta del último dúo, así como el ‘Addio del passato’, entre otras alternativas. ¿Cortar o no cortar una cabaletta, incluir una segunda estrofa en un aria? Todo depende de las circunstancias, de los cantantes y de la producción”, considera el maestro Sagripanti. “Esa manía de interpretar la ópera al completo, sin tocar nada, tal y como está impresa la partitura, es matar la vitalidad del teatro. Si cuentas con una intérprete más lírica y otra más dramática, hay que saber adaptarse y sacar partido de ello. Cada reparto es un mundo, incluso si alternas dos o tres en una misma producción, como hacemos aquí en el Liceu. La ópera está viva y esto es lo maravilloso del género; por eso no nos aburre tocar una y otra vez un mismo título, porque cada montaje, cada cast y hasta cada función es diferente y única”.– ÓA
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