Reportajes
Estudio ÓA 281. Antonio Salieri, o la vida entre gigantes
Se cumplen 200 años del fallecimiento de uno de los personajes más fascinantes y mitificados del último tercio del siglo XVIII y principios del XIX, un operista de primera
Se cumplen 200 años del fallecimiento de uno de los personajes más fascinantes y mitificados del último tercio del siglo XVIII y principios del XIX, testigo y protagonista de una época que privilegiaba la belleza sobre el sentimiento y que buscaba la complicidad de la inteligencia del espectador. Un operista de primera línea que ha pasado a ser recordado, por caprichos de la gran pantalla, como asesino de quien fuera uno de sus amigos.
Viena, 8 de diciembre de 1813. En la sala principal de la Universidad se va a celebrar un concierto benéfico para los soldados heridos en la batalla de Hanau. El director musical, que es también el compositor de la obra, tiene a su disposición una orquesta de excepción para estrenar su Séptima Sinfonía. Con su metro y 62 centímetros de estatura Ludwig van Beethoven se sube a un podio desde el que puede ver a Louis Spohr, Johann N. Hummel o Giacomo Meyerbeer. Y, aunque no lo conoce, a un chico de 16 años que se sienta en el fondo de la sala entre el público llamado Franz Schubert. Pero sobre todo tiene en los primeros atriles a uno de sus maestros más admirados, un sesentero Antonio Salieri que es ya una leyenda reconocida en la ciudad y que ejerce de bisagra con ese viejo mundo que Beethoven está a punto de destrozar. Es el eterno sucesor, el compositor que recomendó la entrada de Lorenzo da Ponte en la corte, que siguió componiendo en Viena cuando Wolfgang Amadeus Mozart murió y que perpetuó la tragédie lyrique en París cuando Christoph Willibald Gluck no pudo seguir haciéndolo. El gran maestro; el admirado por los gigantes.
Criado en el ámbito veneciano Salieri llama la atención del operista Florian Leopold Gassmann cuando apenas tiene 16 años, mientras el compositor checo supervisaba el estreno en Venecia de su Achille in Sciro y buscaba nuevos talentos para incorporar a la corte de José II. Decide sufragar el resto de su formación musical en Viena y allí Salieri consigue establecer relaciones estrechas tanto con la vieja guardia —el poeta Metastasio— como con la vanguardia intelectual —Gluck—, que andaba a la búsqueda de nuevos enfoques para refundar el drama musical. Será precisamente esa la característica que mejor lo defina: su capacidad para no perder pie entre un Antiguo Régimen que se derrumba y los nuevos órdenes sociales que se instauran. Conseguirá hacer una música que contente a emperadores tanto como cuestione su derecho divino a gobernar. Su primer trabajo lírico es La vestale, de 1768, aunque el arranque público real llegará más de un año después con la composición de una ópera bajo libreto del hermano de Luigi Boccherini titulada Le Donne letterate, donde todos los mecanismos escénicos de lo cómico aprendidos de Gassmann y Goldoni comienzan a asentarse.
Si quieres seguir leyendo, compra la revista, en papel o digital.
Puedes adquirir ÓPERA ACTUAL en su edición en papel en tu kiosco habitual o encargarla para que te llegue a casa (en esta misma web o en Amazon) o, si lo prefieres, puedes comprar la edición digital en la plataforma Kiosko y Más o en PressReader en dos alternativas: junto a miles de diarios y revistas o con 15 títulos seleccionados.





