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ÓA 287 (II): Teatro Real, Premio a la Sostenibilidad: Verde que te quiero verde

El coliseo madrileño Premio a la sostenibilidad, ecológico y comprometido con el medio ambiente

01 / 05 / 2026 - Gema PAJARES - Tiempo de lectura: 4 min

teatro Fotomontaje del interior del Teatro Real © ÓA / Pedro PEINADO
Director General Ignacio García-Belenguer © Teatro Real / Javier DEL REAL

El coliseo madrileño, nombrado como teatro más sostenible del mundo, es el primer Bien de Interés Cultural (BIC) español de consumo casi nulo y el primer edificio histórico con energía fotovoltaica  integrada a nivel mundial. Su director general, Ignacio García-Belenguer adelanta a ÓPERA ACTUAL que ya están trabajando en conseguir que el Real sea una ópera totalmente sostenible. Ese es su nuevo reto.

Durante los meses de mayo y junio el escenario del Teatro Real estará ocupado por varias producciones. Romeo y Julieta, Ariodante e Il trovatore, como cierre de temporada. Mientras la vida artística continúa con su ritmo febril, el coliseo también trabaja en una dirección de otra índole: conseguir que el edificio rehabilitado por González Valcárcel y Rodríguez de Partearroyo sea una ópera totalmente sostenible. En los últimos años se ha rebajado el consumo energético de manera drástica con intervenciones en las instalaciones de climatización, iluminación y en elementos estructurales, sin comprometer la integridad  arquitectónica del complejo. Se ha puesto en práctica un plan de economía circular y gestión de residuos y se ha acometido una digitalización que ha reducido en más de un 80 por cien el consumo interno de papel. Ignacio García-Belenguer, director general del coliseo lírico madrileño, explica a ÓPERA ACTUAL por qué el Real es hoy el teatro de ópera más sostenible del mundo.

¿Qué ha supuesto que los International Opera Awards hayan distinguido al Teatro como el más sostenible del mundo? Es El coliseo madrileño, nombrado como teatro más sostenible del mundo, es el primer Bien de Interés Cultural (BIC) español de consumo casi nulo y el primer edificio histórico con energía fotovoltaica integrada a nivel mundial. Su director general, Ignacio García-Belenguer adelanta a ÓPERA ACTUAL que ya están trabajando en conseguir que el Real sea una ópera totalmente sostenible. Ese es su nuevo reto. Premio a la sostenibilidad, ecológico y comprometido con el medio ambiente un  reconocimiento tanto para el sector cultural como para la marca España. Es el resultado del cumplimiento de un compromiso, pues así figura en nuestro Plan Estratégico, en el cual una de las prioridades es apostar por la sostenibilidad en el entorno cultural, y en este caso, específicamente en el Teatro Real. Por otro, significa una enorme satisfacción por ser el primer bien de interés cultural que obtiene el premio y el certificado de Ahorro Energético. Creo que para todo el sector de la cultura este reconocimiento es de una enorme importancia. Y, en tercer lugar, esta distinción, sin duda, es para el esfuerzo diario de los trabajadores del Teatro, algo que no se consigue de un día para otro, ya que es fruto de una labor de concienciación, de formación, de capacitación, de valoración y de establecimiento de prioridades por parte de todos los implicados.

¿En qué momento el Real decide acometer esta pequeña gran revolución? Arranca hace cuatro años, cuando aprobamos el primer Plan Estratégico. En ese momento ya se empezó a hablar del tema. Posteriormente en el del Plan 2024-2028 se consolidó como una de las estrategias principales y, es verdad, y es necesario reconocerlo y subrayarlo, que se ha podido llevar adelante gracias a los Fondos europeos Next Generation y a la decidida apuesta del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, que han hecho realidad que la cubierta del coliseo sea hoy una cubierta fotovoltaica y sostenible.

Una cubierta sobre la que se puede caminar. Parece que tuviera algo de magia… Siempre hemos estado a la vanguardia en todo, tanto desde el punto de vista artístico como tecnológico. Y ahora somos el primer teatro con una zona transitable fotovoltaica de 1.500 m2 que también forma parte de esa apuesta importante por la modernidad, la innovación y los retos de futuro.

El momento de poner el pie sobre la cubierta, ¿Qué sensación le produjo? La de un trabajo terminado, después de un año muy duro. El reto que teníamos por delante era lograr no parar en ningún momento la actividad artística del Teatro mientras se realizaran estas obras. Había que levantar toda la cubierta, realizar los reforzamientos necesarios, instalar grúas en la calle para subir las placas y los cementos, porque era necesario cimentar esa obra nueva y coordinar todo con el mantenimiento de la actividad artística. Justo debajo es donde están la sala de la orquesta, la Gayarre, la sala del coro y la sala principal y en ningún momento se paró la actividad. No se sintió ni el polvo, ni el ruido, ni un atisbo de inseguridad.

Otro de los retos, seguro, era integrar esa tecnología sin alterar la estética del edificio. ¿Cómo se ha logrado? Efectivamente, ha sido uno de los enormes desafíos a los que nos enfrentamos, cómo conseguir mantener la  identidad de un bien de patrimonio histórico-artístico con la combinación de una tecnología fotovoltaica moderna. Siempre hemos ido de la mano de la Dirección General de Bellas Artes. Y hemos tenido también la suerte de que la directora de infraestructuras que actualmente está en el teatro estuvo presente durante el proceso de reapertura en el año 1997 y se conocía el edificio al milímetro. Además hemos realizado una labor de coordinación muy grande y de trabajo en equipo.

Respecto de las cifras. La instalación de estos paneles va a reducir en un 48 por cien el consumo energético y en un 50 el consumo de agua. ¿Cuánto tiempo se tarda en ver estos efectos en el día a día del teatro? Ese ahorro del 48 por ciento se compone de dos partes. Una, la energía fotovoltaica que obtenemos que supone una reducción de los consumos, y una segunda parte que es la renovación de los sistemas de  autoconsumo de agua caliente, como la sustitución de las calderas y las bombas de calor, que permite un sistema mucho más integrado y eficiente con menos consumo. Si tienes un sistema de ventilación, de motobombas y de calderas que son más eficaces porque son más nuevos –y, por lo tanto, consumen menos–, y al mismo tiempo una fuente de energía adicional, que es esa energía fotovoltaica, esa doble combinación te permite ese ahorro del 48 por ciento.

Teatro Inauguración de la cubierta fotovoltaica © Teatro Real

¿Y los resultados? Se ven ya en la factura de consumo. Es la misma que teníamos antes de la crisis energética de 2018. Con todo lo que se ha incrementado el coste de la energía seguir manteniendo unos costes inferiores a los de 2018 es lo que nos permite un ahorro directo en el presupuesto del Teatro Real y, lo que también es muy importante: hacer realidad ese compromiso con el medio ambiente, el cambio
climático y el desarrollo sostenible.

El departamento de vestuario es uno de los pioneros en el tema de reutilización de materiales, tejidos, prendas… En este plan hay dos elementos clave que son la parte del desarrollo sostenible a través de la energía y, en paralelo, hemos empezado a trabajar con la idea de la utilización por parte de producción y de dirección artística de metodologías que apuesten por la economía circular. Esto tiene mucho que ver con sastrería y con la reutilización de producciones. Y un compromiso, además, con los otros elementos que forman parte de un montaje, como que los medios de transporte en que se desplazan los artistas tengan certificado de sostenibilidad, que los desplazamientos se hagan por tren porque es más sostenible que hacerlo por carretera, que los artistas, directores, etc., se alojen en hoteles con ese certificado, que en sastrería se usen tintes que cumplan esos parámetros de sostenibilidad… Es decir, se analiza todo, partida a partida y departamento a departamento, para ver qué se puede hacer para contribuir a que una producción sea más sostenible.

¿Cuál es el cambio más complicado? Conseguir que el Real sea una ópera totalmente sostenible. Y en ello estamos, es nuestro grandísimo reto y cuando lo tengamos diseñado y organizado, lo comunicaremos. En la actividad artística hemos conseguido el alcance 1 y 2 de sostenibilidad. Lo explico: el 1 significa que la actividad que desarrollemos sea sostenible, el 2, que la producción lo sea y el 3, que el público acceda al teatro por medios sostenibles, y en esto estamos inmersos, es decir, que el espectador llegue aquí a través de medios sostenibles, bien sea en bicicleta, andando o en Metro. Es un compromiso ya no solo del teatro, sino de quien viene a ver una función.

Mejor teatro de ópera del mundo y teatro más sostenible. ¿Qué cree que le falta al Real? Muchas cosas. Tenemos proyectos muy significativos para los próximos años. La reciente renovación de Gregorio Marañón como presidente del Patronato nos abre un espacio importante de consolidación del proyecto. Tenemos muy presente el reto de la internacionalización, pues este año vamos a estar en varias ciudades de Estados Unidos con conciertos, pero también en India, México, Corea, China y Japón. Hay otros grandísimos desafíos tecnológicos, para ampliar el público a través de My Opera Player y otros canales tecnológicos, y el año que viene será el del 30º aniversario desde la reapertura en 1997, y hemos de estar muy satisfechos de lo que hemos conseguido en todo ese tiempo. Es la celebración de un gran proyecto que está en un momento excelente, de gran relevancia cultural, y que se ha convertido en un referente. – ÓA


 

Reciclaje de uniformes

Almacén de vestuario © Teatro Real / YouTube

El Teatro Real no está solo en el reto de la sostenibilidad. En Europa, La Scala de Milán ha realizado una transición a iluminación LED y ha optimizado sus sistemas de calefacción centralizada para reducir emisiones. La Royal Opera and Ballet londinense es líder en la iniciativa Libro Verde del Teatro, un estándar mundial para que las producciones sean sostenibles, mientras que La Monnaie-De Munt de Bruselas destaca por su gestión térmica, que utiliza el agua de un canal cercano para su climatización.

Los teatros iberoamericanos avanzan en el reto energético hacia modelos más responsables y sostenibles, según la directora ejecutiva de Ópera Latinoamericana (OLA), Paulina Ricciardi. Como explicaba recientemente en estas páginas, el colombiano Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo posee un plan de acción sostenible que incluye el cambio de iluminación a LED y la reducción del consumo de agua gracias a una planta de tratamiento de agua de lluvia. El Teatro Solís de Uruguay desarrolla un proyecto de trabajo sostenible iniciado por sus trabajadores en 2020, que abarca desde la eficiencia energética a campañas de compostaje o, incluso, un plan de reciclaje de los uniformes de trabajo. – ÓA

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