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Les Arts de Valencia recupera la normalidad con ‘Il Trovatore’
Tras el drama de la dana, el coliseo valenciano programa la popular ópera de Verdi en la producción de Àlex Ollé, con Olga Maslova, Antonio Poli y Ekaterina Semenchuk
Valencia
Verdi: IL TROVATORE
DIC / 08, 11, 14, 19, 22
Leonora: Olga Maslova. Manrico: Antonio Poli. Azucena: Ekaterina Semenchuk. Il Conte di Luna: Artur Ruciński. Inés: Holly Brown. Ferrando: Adolfo Corrado. Ruiz: Filipp Modestov. Un viejo gitano: Lluís Martínez. Un mensajero: Antonio Lozano. Cor de la Generalitat Valenciana (Dir.: Jordi Blanch Tordera). Orquestra de la Comunitat Valenciana. Dirección musical: Maurizio Benini. Dirección de escena: Àlex Ollé.
Todavía con la tragedia de la dana afectando a parte de los trabajadores del teatro, fenómeno que obligó a cancelar las funciones de La verbena de la Paloma, pero también con ganas de sanar heridas y volver a la normalidad, el Palau de Les Arts de Valencia recupera la actividad lírica sobre su escenario con Il trovatore de Verdi. Serán cinco funciones a partir del domingo 8 de diciembre de la producción de Àlex Ollé, ambientada a principios del siglo XX, que en 2022 pudo verse en el Gran Teatre del Liceu (ver crítica en este enlace) tras su paso por Ámsterdam y París.
El cuarteto de sólidas voces que requiere esta ópera lo encabezan el tenor Antonio Poli (Manrico) y el barítono Artur Ruciński (Conte di Luna), junto a la emergente voz de Olga Maslova, aplaudida por su Turandot bajo la batuta de Zubin Mehta en la inauguración de la última edición del Maggio Musicale Fiorentino, que debuta en Valencia con el papel de Leonora tras interpretarlo en el Teatro Mariinsky dirigida por Valery Gergiev. Finalmente, Les Arts contará con la presencia de la mezzosoprano rusa Ekaterina Semenchuk, una de las intérpretes del rol de Azucena más respetadas de la actualidad, personaje, por lo demás, que canta por segunda vez en esta casa. Dirigirá musicalmente la producción el maestro Maurizio Benini.
Giuseppe Verdi contó con Salvadore Cammarano para un libreto de esta ópera, de directa inspiración española: El Trovador de Antonio García Gutiérrez, obra estrenada en Madrid en 1836. La muerte de Camaranno antes de acabar el texto dio oportunidad a un poeta joven, Leone Emanuele Bardere, de adaptar en parte el libreto al gusto de Verdi. En su Trovatore, dos acciones principales se entrecruzan en un duelo a espada: el lance vengativo de la Gitana y el amor de Manrico que arrastra consigo al conde de Luna y a Leonora. A partir de ahí, la obra es un prodigio de lírico desorden teñido de amor filial, causa política, perjurios, sacrilegios, sacrificio del amor a Dios, muerte del amor mismo y venganza, todo enmarcado en una música sublime.
En la propuesta de Àlex Ollé, coproducida por la Opéra National de Paris, la Opera di Roma y la Dutch National Opera, la acción se sitúa en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, 500 años después del marco en el que sucede la historia de la obra original, el siglo XV. El director de escena ve actualmente “verosímil” el triángulo amoroso entre el Manrico, Leonora y el conde de Luna, pero poco creíble la historia de venganza de Azucena, quien en un descuido lanza a su propio hijo al fuego cuando en realidad quería matar al hijo de su gran enemigo: “¿Cómo hacer verosímil ese extraño instante de locura? ¿Cómo explicar, luego, la devoción que Azucena siente por quien ha educado como a un hijo, aunque es, en realidad, el hermano robado del conde de Luna? ¿Cómo hacer verosímil la historia extrañísima de amor maternal y venganza ciega que es, en el fondo, el eje vertebrador de Il Trovatore?”, se preguntaba Ollé en 2022, a propósito del estreno de su montaje en el Liceu. “Es en la guerra donde las acciones irracionales, sin tiempo para la reflexión, resultan creíbles”, concluía.
Una guerra de trincheras que se plasma en una escenografía, obra de Alfons Flores, inspirada en el monumento al Holocausto de Berlín –a escasos metros de la Puerta de Brandemburgo–, una enorme cuadrícula de 19.000 metros cuadrados formada por 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas que forman un laberinto.– ÓA
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