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El Liceu estrena 'Benjamin a Portbou', la primera ópera de Antoni Ros-Marbà
La obra es un retrato del filósofo y pensador alemán Walter Benjamin, que se suicidó en un hotel de Portbou (Girona) tras cruzar la frontera
Barcelona
Antoni Ros-Marbà: BENJAMIN A PORTBOU
JUL / 19, 21 Estreno Absoluto
Walter Benjamin: Peter Tantsits. Stefan Benjamin: Ruth González. Hannah Arendt: Marta Valero. Dora Pollack Benjamin: Laura Vila. Gerhard Scholem: Joan Martín-Royo. Ernst Schoen: Pau Armengol. The Angelus Novus: Serena Sáenz. Asja Lacis: Elena Copons. Bertol Brecht: David Alegret. Lisa Fikto: Bea Segura. Geperut: Lluís Marqués. Tres chicas: Alexandra Zabala, Cristina Tena, Olga Szabo. Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu. Cor del Gran Teatre del Liceu (Dir.: Pablo Assante). Dirección de escena: Anna Ponces. Dirección musical: Antoni Ros-Marbà.
El Gran Teatre del Liceu de Barcelona acoge en julio el estreno absoluto de la primera ópera del octogenario director de orquesta y compositor Antoni Ros-Marbà, Benjamin a Portbou, un retrato del filósofo y pensador alemán Walter Benjamin, que se suicidó en un hotel de Portbou (Girona) tras cruzar la frontera entre Francia y España por los Pirineos huyendo de los nazis que le perseguían por su condición de judío.
Antoni Ros-Marbà (1937) es conocido como director de orquesta, pero poco se sabe de su faceta como compositor, que empezó en la década de 1960 haciendo arreglos para cantantes de la generación de la Nova Cançó catalana. Su carrera como director de orquesta le ha dejado poco tiempo para componer, pero el estudio de las partituras que ha dirigido le ha permitido absorber el saber de los grandes compositores. Ahora estrena su primera ópera, Benjamin a Portbou, con libreto de Anthony Caroll Madigan, y asegura a ÓPERA ACTUAL que la obra “suena a Antoni Ros-Marbà”. “Todas las músicas que he dirigido no me han influido, lo que me ha influido es la sabiduría de los compositores”, afirma. “Estudiando las partituras he visto cómo escribían sus óperas y las decisiones que han tomado, además de percibir los diferentes periodos por los que han pasado. Y te das cuenta de qué compositor tiene sentido teatral y quién no lo tiene”.
Benjamin a Portbou se estrena el 19 de julio en el Liceu bajo la dirección musical del propio compositor y escénica de Anna Ponces. La première tiene lugar más de 15 años desde que se iniciase la gestación de la ópera. A principios de la pasada década, Joan Matabosch, por entonces director artístico del Gran Teatre, se interesó por estrenar la ópera tras leer el libreto, sin embargo, Ros-Marbà le advirtió que la obra no estaría finalizada, dado que la escritura avanzaba lentamente a causa de los múltiples compromisos que tenía como director de orquesta. Finalmente, la terminó en 2015, seis años después de su inicio, y se programó para la temporada 2021-22, pero a causa de la pandemia, el Liceu la pospuso hasta ahora, cuando se ofrecerán solo dos funciones los días 19 y 21 de julio.
La ópera, en dos actos y de un par de horas de duración, narra la vida del filósofo y ensayista Walter Benjamin –papel interpretado por el tenor Peter Tantsints–, uno de los pensadores alemanes más influyentes del siglo XX que se suicidó el 26 de septiembre de 1940 en el hotel Francia de Portbou justo después de cruzar la frontera por los Pirineos huyendo de los nazis que le perseguían por ser judío. La obra empieza y termina ese 26 de septiembre en el hotel donde muere el protagonista. Entre el principio y el final, el libretista Anthony Caroll Madigan estructura la obra en 13 escenas, que recorren en forma de flashback 13 momentos de la vida que recuerda el filósofo, a partir de 1917, y por los que desfilan su esposa, Dora Pollack, y su hijo, Stefan; su amigo, el filólogo e historiador Gerhard Scholem; su prima, la filósofa, historiadora y socióloga Hannah Arendt; el compositor Ernst Schoen; y la amante rusa de Benjamin, Asja Lacis.
© ÓA Antoni Ros-Marbà y Walter Benjamin
Libreto muy teatral
Explica Ros-Marbà que fue su amigo y editor musical Josep Cruells quien le convenció de escribir una ópera sobre Walter Benjamin. “Yo había leído alguna cosa acerca de él y sabía que hay un memorial suyo en Portbou al que acude mucha gente, pero lo que me había explicado Cruells me hizo pensar y leer sobre el personaje y, finalmente, decidí escribir una ópera sobre Walter Benjamin”, explica el director de orquesta y compositor. Ros-Marbà habló con otro de sus amigos, el actor y músico Anthony Caroll Madigan, quien conocía bien a Walter Benjamin, y le encargó el libreto, que está escrito en inglés con algunas frases en alemán y francés. “Un libreto muy teatral y eso es importante”, advierte el director de orquesta y compositor, “porque si el libreto no es teatral no sirve para escribir una ópera”. La directora de escena Anna Ponces lo califica de “enciclopédico, escrito con mucho estilo y lleno de información”.
En la partitura Ros-Marbà explica que marca las diferentes épocas por la que trascurre la narración “con los recuerdos de Benjamin” valiéndose de una orquesta que incluye “un acordeón, piano, celesta y mucha percusión, y con una música con elementos puntuales aleatorios, un tipo de armonía acústica en la que se puede percibir una sombra de tonalidad y algún acorde consonante, pero visto desde la óptica acústica”.
Además de los personajes citados que aparecen en los recuerdos del filósofo, la ópera incluye a la guía que le cruzó de Francia a España, Lisa Fittko, un personaje interpretado en la ópera por una actriz que ejerce también como narradora y, explica la directora de escena Anna Ponces, “dos personajes simbólicos que pertenecen al universo de Walter Benjamin: el Angelus Novus, que es un cuadro de Paul Klee que compró y que en el libreto de Madigan representa la esperanza interpretado por una soprano ligera, y el enano jorobado, un personaje mitológico, que representa la mala suerte”.
© Noemí ELÍAS BASCUÑANA La directora de escena Anna Ponces
Tres líneas de acción
La dramaturgia de Anna Ponces para la puesta en escena plantea tres líneas de acción: “El universo realista, que son los hechos reales de la vida de Benjamin; el universo intelectual, que es su pensamiento y su mundo emocional; y el universo de refugiado, que simboliza el exilio”.
La directora de escena explica que en la primera escena del libreto Anthony Caroll Madigan plantea una procesión de siluetas de refugiados. “Hemos entendido esta procesión como un continuo que aparece a lo largo de la ópera, a lo largo de la historia y que no cesa de suceder. Me parecía especialmente interesante entender esta huida no como una tragedia de una persona, sino como una fatalidad colectiva de la humanidad y entender que igual que Walter Benjamin cruzó de Francia a España huyendo, hoy cada hora una persona cruza una frontera en las mismas condiciones”, asevera Ponces.
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