Àlex Ollé se deja cautivar por la ópera barroca con 'Idoménée' de André Campra

El director de escena estrena en la Opéra de Lille una puesta en escena que convierte la obra en la pesadilla de unos personajes traumatizados por la guerra

24 / 09 / 2021 - Lourdes MORGADES - Tiempo de lectura: 5 min

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Àlex Ollé 'Idoménée' de Campra, en la puesta en escena de Àlex Ollé en la Opéra de Lille © Opéra de Lille / Simon GOSSELIN
Àlex Ollé 'Idoménée' de Campra, en la puesta en escena de Àlex Ollé en la Opéra de Lille © Opéra de Lille / Simon GOSSELIN
Àlex Ollé Idoménée' de Campra, en la puesta en escena de Àlex Ollé en la Opéra de Lille © Opéra de lille / Simon GOSSELIN

Àlex Ollé se ha dejado cautivar por la ópera barroca y dirige por primera vez un título de este estilo: Idoménée del francés André Campra (1660-1744), que estrena este 24 de septiembre en la Opéra de Lille en una coproducción con la Staatsoper Berlin, donde se verá esta misma temporada a partir del próximo 5 de noviembre. Ollé convierte la tragedia que recoge el antiguo mito de Idomeneo, rey de Creta, en una pesadilla contemporánea de unos personajes traumatizados por la guerra.

Àlex Ollé ha tenido mucho tiempo para pensar en este Idoménée de Campra, un título infrecuente que William Christie desempolvó en 1991 grabando el primer disco de esta tragedia lírica francesa estrenada en la Académie Royale de Musique de París el 12 de enero de 1712. Es la primera ópera barroca que dirige y justo debía estrenarse a principios de la pasada temporada, a punto de entrar en la segunda ola de la pandemia. Pese a ello, Ollé tuvo la oportunidad de subir a escena, con los mismos intérpretes con los que la estrena, una versión reducida bajo el título Le Retour d’Idoménée, y con una dirección de escena que tuvo que ajustarse a las normativas sanitarias del momento. Un ensayo de lo que este 24 de septiembre estrena inaugurando la temporada de la Opéra de Lille.

Confiesa Ollé que al principio le costó enfrentarse a una ópera barroca, pero que le fue cogiendo el gusto hasta quedar cautivado por la música. Una música de principios del siglo XVIII que, dice el director de escena, «actualmente suena sorprendentemente solemne, alegre o apasionada, pero que también puede parecer privada de emociones auténticas, como las que desarrollaron los compositores más tarde, durante el romanticismo. A pesar de su belleza, la música puede marcar distancias estéticamente respecto a la historia que cuenta la ópera, como un sueño que, en el desarrollo de la acción trágica, se convertirá en una pesadilla».

© Opéra de Lille / Simon GOSSELIN

Àlex Ollé durante los ensayos de 'Idoménée' de Campra en la Opéra de Lille

El Idoménée de Campra, con libreto de Antoine Danchet basado en la obra homónima de 1705 de Claude Prosper Jolyot de Crébillon, narra el mito griego de Idomeneo, rey de Creta, obligado a matar a su hijo para cumplir la promesa hecha a Neptuno, rey del mar, de inmolar a la primera persona con la que se encontrara al desembarcar en Creta. La primera persona que se encuentra es su hijo Idamante. El libreto de Danchet sirvió de base 70 años después para que Giambattista Varesco escribiera el libreto de Idomeneo, re di Creta de Mozart, cambiando el final trágico de la ópera de Campra por otro feliz.

Para Àlex Ollé, en la historia trágica del mito griego las pasiones encarnas por los dioses furiosos empujan a hombres  y mujeres devastados por sus sentimientos amorosos, celos y remordimientos, «hacia el abismo de la tragedia». Idamante ama y es correspondido por Ilione, hija del rey de Troya secuestrada por Idomeneo quien la pretende; mientras, Electra, hija de Agamenón, héroe como Idomeneo de la Guerra de Troya, ama a Idamante.

El director de escena transporta la acción a un universo actual, donde el antecedente de la Guerra de Troya cobra importancia dado que en la dramaturgia «el drama de los personajes de Idoménée está marcado por el trauma de la guerra, cuyas consecuencias son devastadoras tanto para los vencedores como para los vencidos. Idomeneo e Ilione están atrapados por el horror de la destrucción. E Idamante y Electra, hijo e hija de héroes de la guerra, sufren las consecuencias del retorno».

La escenografía, obra de Alfons Flores, a base de paneles de cristales rotos, es un reflejo de la fragilidad del estado emocional de los personajes y se convierte en la pantalla donde se proyecta lo que pasa en la mente de los protagonistas, transformando el espacio en un mundo onírico. «Un castillo de cristal en el aire, capaz de reflejar los personajes, inestable y frágil, donde vemos sus pensamientos y sus pesadillas. Espejismos que les desafían y que desaparecen tan rápido como surgieron», señala Ollé.

Los dioses que aparecen en la ópera, Venus, Eolo, Neptuno y Némesis, se convierten en la dramaturgia del director de escena en los alter ego de los personajes protagonistas.

André Campra fue uno de los principales compositores franceses entre la muerte de Lully, en 1687, y el debut operístico de Rameau, en 1733. Fue el pionero de un género genuinamente francés, la opéra-ballet, y en su tragedia lírica Idoménée no olvidó incluir un ballet, algo que el director de escena aprovecha para hacer lo que califica como «un gran espectáculo total al estilo visual y enérgico de La Fura dels Baus».

La Opéra de Lille ha previsto cinco funciones de Idoménée de Campra entre el 24 de septiembre y el 2 de octubre, con un reparto encabezado por el barítono Tassis Christoyannis como Idomeneo, el tenor Samuel Boden en el rol de Idamente, y las sopranos Hélène Carpentier en el personaje de Electra y Chiara Skerath en el de Ilione. La dirección musical corre a cargo de Emmanuelle Haïm al frente de Le Concert d’Astrée. El mismo reparto protagonizará las cinco funciones que ha programado la Staatsoper Berlin, coproductor de la producción, entre el 5 y el 20 de noviembre.- ÓA

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