CRÍTICAS
NACIONAL
Un ‘Nabucco’ de vencedores y derrotados
Sabadell
Fundació Òpera a Catalunya
Verdi: NABUCCO
Luis Cansino, Eugènia Montenegro, Alejandro Baliñas, Carol García, Vicenç Esteve. Dirección musical: Sergi Roca Bru. Dirección de escena: Carles Ortiz. Teatre La Faràndula, 19 de febrero de 2025.
Nabucco, la ópera que consolidó la reputación de Verdi como uno de los mejores compositores de su tiempo, regresó a La Faràndula de Sabadell dentro de la programación de la Fundació Òpera a Catalunya (ver previa en este enlace) demostrando una y otra vez que la fama de ambos, pieza y compositor están justificadas: por la riqueza melódica, por la expresividad de los números, por la exigencia de los roles protagonistas y por la gran recompensa que otorgan estos otorgan cuando son bien interpretados.
Eugènia Montenegro sustituyó a Maribel Ortega como Abigaille, en una de las sorpresas gratas de la noche: con una voz capaz de generar agudos afilados y graves timbrados, de agilidades arriesgadas y electrizantes, brilló especialmente en la cabaletta “Salgo già del trono aurato”; sin ser una voz totalmente adecuada para el rol, su entrega fue total y obtuvo buenos resultados en las dos primeras partes, con numerosos detalles de color y línea que podrían recordar a grandes figuras de la lírica catalana del siglo XX. Menos convincente estuvo en los dos actos finales, que exigen mucho más rigor verdiano y donde la bravura sola queda corta para transmitir la complejidad musical del personaje. Alejandro Baliñas como Zaccaria también obtuvo buenos resultados en su cabaletta “Come notte a sol fulgente” y en la escena final de la tercera parte, especialmente en la sección “Niuna pietra ove sorse l’altiera”, demostrando la energía necesaria para liderar el pueblo judío y resolver con efectividad las numerosas trampas del rol. Quedaría algún espacio de mejora en las notas sostenidas que, usadas con corrección, son imprescindibles para triunfar en la preghiera de la parte segunda.
Carol García salió victoriosa de su bella escena de la última parte, “Va! La palma, del martirio”, con buena presencia escénica y compenetración con el Ismaele de Vicenç Esteve, quien sigue haciendo gala de clase casi 30 años después del inicio de su carrera; algún sonido con falta de apoyo no restó enteros a este pequeño rol no exento de dificultades. Luis Cansino como Nabucco no pareció tener su mejor noche, ya que cierto tremolo por momentos le dificultaba su habitual capacidad para caracterizar con rotundidad la línea vocal en ese canto verdiano que tan bien conoce en algún agudo o en algún grave, por ejemplo en escenas de gran espectacularidad como “Cadran, cadranno i perfidi”.
Generosa la dirección de Sergi Roca Bru, apostando por una lectura más ligera y rellena de efectos rítmicos y tímbricos, pero sin sacrificar dramatismo en exceso. También el Coro dels Amics de l’Òpera brindó momentos de gran belleza, como en la armonía final del famoso “Va, pensiero”. Menos resultona fue la puesta en escena de Carles Ortiz, con una dirección de actores que pecó de excesiva literalidad y telenovelismo, así como un vestuario que podría haberse trabajado más. Mejor, en todo caso, la escenografía móvil de Jordi Galobart, bien inspirada en las puertas de Istar que se pueden ver hoy en Berlín. Sí hubo momentos en los que la propuesta funcionó, como en la iluminación dirigida del cuarteto de la segunda parte, subrayando el peso musical de cada personaje.
Así pues, este Nabucco de Sabadell vuelve a poner sobre la mesa las numerosas dificultades a las que se enfrenta cualquier reparto, pero también las cuantiosas recompensas cuando las interpretaciones tienen éxito, así como cuán crucial es saber situar cada voz en su espacio y desarrollar técnicas para alcanzar mejores niveles de expresión. * Albert MENA, crítico de ÓPERA ACTUAL
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