Sierra y Anduaga, brillante juventud

Bilbao

15 / 12 / 2025 - Nora FRANCO MADARIAGA - Tiempo de lectura: 3 min

euskalduna abao Nadine Sierra y Xabier Anduaga en Bilbao © ABAO Bilbao Opera / Enrique M. ESQUIBEL
euskalduna abao Nadine Sierra y Xabier Anduaga en Bilbao © ABAO Bilbao Opera / Enrique M. ESQUIBEL

ABAO Bilbao Opera

Gala de NADINE SIERRA Y XABIER ANDUAGA

Obras de Verdi, Leoncavallo, Gounod, Donizetti, Puccini, Giménez, Usandizaga, Sorozábal, Lerner & F. Loewe y Bernstein. Orquesta Sinfónica de Navarra. Dirección: Marc Leroy-Calatayud. Palacio Euskalduna, 13 de diciembre de 2025.

Quienes tengan un poco de memoria televisiva –y ya peinen alguna que otra cana– recordarán un término acuñado en 1995 por un spot publicitario: JASP, jóvenes aunque sobradamente preparados. Aquel anuncio se refería a la ya no tan joven y casi olvidada generación X, pero bien podría utilizarse para la pareja de moda de la lírica, Nadine Sierra y Xabier Anduaga, que desbordan juventud, preparación y talento a raudales. Poseedores ambos de un instrumento excepcional que, además, han sabido educar y trabajar convenientemente, se encuentran en un momento álgido de sus respectivas carreras, en plenitud vocal, aclamados y reclamados por el público y los teatros individualmente pero, sobre todo, como pareja artística desde que sus agendas los unieran en las exitosas producciones de La Sonnambula en el Gran Teatre del Liceu en abril, La Traviata en el Teatro Real en junio y de nuevo Sonnambula en el Met de Nueva York en octubre, consolidando su éxito internacional como dúo.

Así, es absolutamente necesario felicitar a ABAO Bilbao Opera por su atinada visión, poder de convocatoria e indiscutible acierto al programar este recital como guinda de un dulce año 2025 para ambos cantantes y concierto navideño para sus socios y aficionados, que correspondieron a la entidad colgando el siempre ansiado cartel de “no hay billetes”.

"Ella, con sus sobreagudos, etéreos de tan ligeros y cristalinos, de imponente técnica y elegancia; él, de carácter sobrio y contenido pero con una proyección fantástica, un control dinámico extraordinario y una capacidad para el agudo pasmosa"

Desde los primeros compases del “É strano… Sempre libera” de La Traviata, que abría el recital, se supo que aquello iba a ser un derroche de acrobacias vocales para deleite y disfrute de la concurrencia y mayor gloria de los artistas: ella, con sus sobreagudos, etéreos de tan ligeros y cristalinos, de imponente técnica y elegancia, y siempre con una frescura de insolente desparpajo e innata teatralidad capaz de encandilar al más adusto de los oyentes; él, de carácter sobrio y contenido pero con una proyección fantástica, un control dinámico extraordinario y una capacidad para el agudo pasmosa que, junto a un color cálido y envolvente, tenía enamorado al respetable.

Sobresalieron el aria de Roméo et Juliette “Ah, je veux vivre” con las deliciosas agilidades de Sierra y el “Ah, mes amis” de La fille du régiment con sus legendarios nueve dos que Anduaga desgranó sin esfuerzo, así como el “Esulti pur la Barbara” de L’elisir d’amore, donde el tenor donostiarra hizo un esfuerzo por dejar a un lado su seriedad habitual para acercarse al desenfado de ella en este divertido dúo. En la segunda parte del recital, mucho más heterogénea, hay que destacar, además del sentido “Alare, zorioneko lekua” de Mendi Mendiyan que Anduaga cantó con evidente emoción, las dos intervenciones orquestales con el Intermedio de La boda de Luis Alonso y la obertura de Candide, en los que la Orquesta Sinfónica de Navarra pudo lucir un excelente estado de forma –también en la primera parte con la obertura de La Traviata y el Intermezzo de Pagliacci, aunque de forma menos notable–, y no el discreto y bien aceptado papel secundario del resto del recital, a la sombra de los solistas, que Marc Leroy-Calatayud guio con acierto.

Y la velada no podía terminar sin los esperados bises que, sin embargo, se alejaron de lo probable y sorprendieron con los boleros Bésame mucho de Consuelo Velázquez que Nadine Sierra interpretó con afectada teatralidad y Júrame de María Grever, que ya cantó Xabier Anduaga en agosto en la Quincena de San Sebastián. Como colofón, un Granada –de Agustín Lara– ejecutado a dúo despidió una noche en la que el talento brilló con desvergonzada juventud.  * Nora FRANCO MADARIAGA, corresponsal en Bilbao de ÓPERA ACTUAL

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