CRÍTICAS
NACIONAL
‘La forza’ de Amartuvshin Enkhbat y Saioa Hernández
Barcelona
Gran Teatre del Liceu
Verdi: LA FORZA DEL DESTINO
Reparto alternativo
Saioa Hernández, Francesco Pio Galasso, Amartuvshin Enkhbat, Szilvia Vörös, Alejandro López, Luis Cansino, Giacomo Prestia, Laura Vila, Moisés Marín, Plamen Papazikov, Lucas Groppo. Dirección musical: Nicola Luisotti. Dirección de escena: Jean-Claude Auvray. 10 de noviembre de 2024.
Velada de alto voltaje en la segunda Forza del Gran Teatre del Liceu (ver crítica del estreno en este enlace). Encabezaba el reparto alternativo de esta reposición de la ópera de Verdi la soprano madrileña Saioa Hernández, que volvía al teatro barcelonés por tercer año consecutivo, tras Il trovatore y Un ballo in maschera, de nuevo protagonizando un título verdiano. La voz de Hernández es extremadamente poderosa y robusta, de una gran fuerza dramática y con una musicalidad siempre expresiva, características que se integran en un timbre elegante y una proyección acaudalada. Con estas bazas, la soprano construyó una Donna Leonora atormentada y doliente, luciéndose especialmente en su viaje al convento del segundo acto, en el que combinó a la perfección el espíritu místico de la partitura con el contenido trágico de su huida. Su interpretación fue, sin embargo, un tanto plana en los contrastes de dinámicas, instalada permanentemente en un forte demasiado insistente, aunque, eso sí, en el final de “Pace, pace mio Dio”, arriesgó con unos pianissimi comprometidos que surtieron efecto.
A su lado, el otro gran reclamo de esta segunda función fue la presencia del aclamado barítono mongol Amartuvshin Enkhbat, demostrando así nuevamente que, desde hace ya tiempo, en la mayoría de teatros, segundo reparto no es sinónimo de menos nivel. En la piel de Don Carlo Di Vargas, desde sus escasas primeras apariciones hasta que su rol se convierte en protagonista en los dos últimos actos, Enkhbat sorprendió al público liceísta con el poder absolutamente inaudito de su emisión: su voz colmaba la sala y sobrepasaba la orquesta —la batuta experta de Nicola Luisotti, de nuevo, fue de lo mejor de la noche— sin aparente esfuerzo, prácticamente sin inmutarse y sin estrangular el timbre ni el color, que se mantenían en todo momento equilibrados y redondos. Quizá sí que se mostró un tanto inexpresivo en lo actoral, pero la producción de Jean-Claude Auvray, muy estática aunque efectiva, tampoco le ayudaba. Completó el trío protagonista el tenor Francesco Pio Galasso, que, sin una actuación memorable, dibujó un Don Alvaro competente, de adecuada línea de canto, agudos poderosos y mostrando una faceta escénica convincente, representando en cada momento el carácter oportuno de amante apasionado, soldado valeroso y, finalmente, monje recluido.
Por su parte la mezzosoprano Szilvia Vörös, como la joven gitana Preziosilla, aportó un timbre oscuro aunque se le escuchó un punto ahogada por el coro. El bajo Alejandro López fue un Pare Guardiano rotundo y comprensivo y el barítono Luis Cansino aportó un contrapunto medidamente cómico a la historia con un simpático Fra Meltione. * Aniol COSTA-PAU, crítico de ÓPERA ACTUAL





