CRÍTICAS
NACIONAL
Esplendor vocal y escénico en la 'Aida' del 'Viernes de Ópera'
Oviedo
Ópera de Oviedo
Verdi: AIDA
Viernes de Ópera
Carmen Buendía, Laura Vila, Joan Laínez, Alejandro Sánchez, Jeroboam Tejera, Luis López Navarro, Josep Fadó, Carla Sampedro. Coro Titular de la Ópera de Oviedo (Coro Intermezzo). Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias. Dirección musical: Gianluca Marcianò. Dirección de escena: Vivien Hewitt. Teatro Campoamor, 20 de diciembre de 2024.
La taquilla del Campoamor colgó el cartel de “no hay billetes” para esta única función de Aida del ciclo Viernes de Ópera (ver crítica del estreno en este enlace). La ocasión lo merecía: la bellísima música de Verdi, un reparto equilibrado y lleno de energía y talento, una orquesta y un coro ampliado y en plenitud y la atractiva propuesta escenográfica de Franco Zeffirelli, ejecutada con detalle bajo la dirección escénica de Vivien Hewitt, constituían un llamado al que no se podía renunciar. Tan dorada como lo visto sobre el escenario fue la noche para la soprano jiennense Carmen Buendía, que debutaba en la Ópera de Oviedo y en el papel protagónico: su Aida conjugó lirismo y dramatismo a partes iguales, destacando un registro extenso y homogéneo en toda su amplitud, rematado con agudos potentes y bien proyectados, como el impresionante final del segundo acto. Buendía demostró un dominio excepcional del legato y matices expresivos, especialmente en arias como «Numi, pietà» y en el conmovedor dúo final, «O terra addio».
También fue noche de debut para el tenor mallorquín Joan Laínez, de tardía pero fructífera vocación; su Radamés fue ganando fuerza tras una comprometida «Celeste Aida», para revelarse vocalmente como vincitore en los dos actos finales, con una notable proyección. La mezzosoprano Laura Vila se erigió como el motor dramático de la función con una excelente Amneris: su voz, de atractivo timbre oscuro y poderosa presencia escénica, transmitió con intensidad los matices emocionales del complejo personaje.
Jeroboam Tejera se presentó como un Ramfis rotundo, manifestando la autoridad del personaje con un timbre profundo y solemne, impecable en sus intervenciones, mientras que el barítono peruano Alejandro Sánchez ofrecía un Amonasro correcto y algo contenido. Luis López Navarro encarnó con solvencia al Rey, poco favorecido en ocasiones por una posición más distante en el escenario. Completaron el reparto Josep Fadó como Mensajero y Carla Sampedro desde el interno como Sacerdotisa, correctos en sus intervenciones.
Mención especial merece el coro, protagonista colectivo de esta gran ópera, que brilló en todos sus destacados números, desde los majestuosos cantos ceremoniales hasta las triunfales intervenciones en las escenas multitudinarias.
La dirección musical de Gianluca Marcianò fue precisa y equilibrada, atenta a los detalles tanto en el foso como en la escena. La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias estuvo excelente ya desde el cristalino preludio, destacando especialmente secciones como el viento madera, que aportó un colorido exótico en los temas orientalizantes, mientras que el viento metal brillaba en las fanfarrias y marchas. Cabe mencionar la presencia sobre el escenario de las trompetas rectas al estilo egipcio, similares a las que Verdi encargó a Piletti para el estreno de la ópera, lo que añadió autenticidad visual y sonora a la monumental marcha triunfal.
Noche brillante para esta Aida cargada de belleza visual y musical, con un reparto muy aplaudido integrado por cantantes que, es de esperar, puedan volver pronto en la temporada ovetense. * Antonio HEDRERA, corresponsal en Oviedo de ÓPERA ACTUAL





